23 de su entorno afectan su autoestima. Los niños no distinguen entre hechos y opiniones; si reciben críticas constantes o solo son valorados cuando cumplen expectativas rígidas, interiorizan la idea de que su valía depende de la aceptación ajena. La autoestima no se define por un solo evento, sino por una serie de experiencias que, desde la infancia, moldean la percepción que tenemos de nosotros mismos. Una autoestima frágil puede influir en el rendimiento escolar, la motivación profesional, el abuso de sustancias y hasta en conductas violentas. Por eso, el mayor capital de una persona no es solo su educación o sus habilidades, sino la imagen que tiene de sí misma. Al final, lo que piensas de ti no depende de los demás, sino de tu propio diálogo interno. Es un desafío escuchar esa voz interior y evaluar cómo están los dos pilares fundamentales de la autoestima: la confianza y el respeto por uno mismo. Las experiencias del pasado pueden ser obstáculos, pero también aprendizajes que nos permitan construir un futuro mejor. Mirar atrás con conciencia nos ayuda a reconocer lo que nos ha fortalecido y lo que aún podemos mejorar. Nadie avanza en la vida sin estar en paz consigo mismo.
RkJQdWJsaXNoZXIy MTUxNjQ2