Lo Mejor de Retos Femeninos - Enero 2026

27 ni siquiera a mí misma y, mucho menos aquellas que no estoy dispuesta a cumplir o que no haya negociado previamente conmigo. No me prometo por prometerme, ni porque sea una ‘norma social’ eso de ‘año nuevo, vida nueva’. Prefiero celebrar que sigo viva y me animo a seguir practicando el ‘Soy lo mejor que me ha pasado’, que por cierto es el título de uno de mis libros publicados por RBA. Si, durante el año, decido empezar algo nuevo, me da igual si es agosto como si es marzo. Me pongo a ello y punto. Practico el ‘akuna matata’, o sea, el no complicarme la vida. Para el resto, con la llegada del año nuevo y el estreno del calendario, la gente, en general, acostumbra a ‘prometerse’ que este año sí o sí cumplirán sus metas. No obstante, como cada año, al igual que el recuerdo de los días de celebración se diluye en la rutina, las promesas de ‘aprender inglés’, ‘mejorar la autoestima’, ‘aprende a hablar en público’, ‘salir a correr cada mañana’, ‘adelgazar’, ‘ponerme en forma’, ‘encontrar al alma gemela’ o ‘dejar de fumar’ se pierden el vacío de las promesas incumplidas o se ahogan en el lago del olvido y la desidia. Por qué será que, algunas metas, parecen resistirse (incluso, a veces, parece que se niegan) a convertirse en realidad: • Ponerse una meta sin considerar siquiera el por qué y el para qué. • ¿Crees que serás capaz de lograrla?, ¿la ves factible? • ¿Te suena a ‘tópico’? Me refiero a si es una meta surgida de tu propia necesidad y decisión o es ‘algo que se lleva’ (must) o ‘cosí fan tutti’. • La meta es lograble, empero, la persona no tiene suficiente confianza en sí misma. • La meta es alcanzable, empero, la persona se la impone a sí misma como consecuencia de no estar contenta consigo misma, es decir, la meta es más bien un ‘castigo’. • La persona no cree en sí misma y/o está enfadada consigo misma y busca (consciente o inconscientemente) maneras de autosabotaje o de tener algo que echarse en cara. • No se tiene en cuenta en qué estado están ciertas capacidades tales como, a saber: perseverancia, constancia, paciencia, fuerza de voluntad. Se trata de capacidades que, en la teoría mucha gente alega tener pero que, cuando se trata de bajar al terreno de juego (realidad) se topan con un montón de ‘excusas’ que les impide desarrollarlas sobre todo cuando se constata que están ‘oxidadas’. • Las capacidades están oxidadas, y la frustración que ello conlleva provoca que aparezca en escena la subpersonalidad victimista. Obviamente, las fuerzas se van por el desagüe. • A menudo la persona se centra en el ‘esfuerzo’, el ‘precio a pagar’ olvidando los ‘beneficios’. De centrarnos en lo que ‘ganamos’ o en lo que nos aportará el comprometernos en el logro/cumplimiento de dicha promesa/meta, allanaremos el camino y nos motivaremos a ir a por todas. La mejor crema de belleza es gratis y se consigue activando la confianza en ti y en la vida

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