34 Mayerlin Romero “La soledad no es la ausencia de amor, sino el momento en que una mujer aprende a pertenecerse.” Clarissa Pinkola. ¿En qué momento la soledad se convirtió en un defecto? ¿Quién decidió que una mujer sola está incompleta, en pausa o a la espera de algo que la valide? ¿Por qué seguimos asociando la plenitud femenina con la presencia de alguien más? ¿Y si la soledad no fuera un vacío, sino un territorio fértil? Una tierra removida que, aunque al principio parezca árida, guarda las semillas de una vida más consciente. Durante muchos años miré la soledad con recelo, como si fuera una habitación fría a la que solo se entra cuando algo ha fallado, un estado transitorio por superar. Hoy, con el corazón sereno, puedo decir que la soledad ha sido una de mis grandes maestras porque en ella confirmé lo que Maya Angelou expresó con tanta verdad: “En la soledad, descubrimos que nuestro mayor compañero siempre fuimos nosotros mismos”. La soledad no llegó a mi vida como refugio cómodo, llegó como prueba; tal como llegan casi todas las experiencias que nos transforman: Desarmando, cuestionando, rompiendo certezas. Fue dolorosa antes de ser reveladora, silenciosa antes de volverse comprensión. Cuando una mujer abraza su soledad @soy.mayer
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