Lo Mejor de Retos Femeninos - Febrero 2023

11 lo que no les gusta de sí mismas, preservar lo que tienen o potencializar lo mejor. Una vez que alcanzan ese bienestar, se sienten confiadas, seguras e incrementa su auto-aceptación, porque entonces la belleza es alcanzable y conquistable. Sin embargo, como en toda conquista, cada día es una batalla, requiere esfuerzo y sacrificios para mantener el territorio alcanzado, es decir, su ideal de belleza. El ideal de belleza de cada mujer lo concretan a partir de diferentes formas, delimitadas por marcos culturales, temporales, de moda, regionales, etc. Dichas formas remiten a su vez a arquetipos que configuran distintas maneras de ser mujer y su rol en la sociedad. Representan modelos de ser y actuar que se reconocen a partir del inconsciente colectivo. Así, la belleza no es solamente una imagen, sino también valores y emociones, es decir, equilibrio y armonía, y se relaciona con características positivas, incluido el éxito y el status. Lo que permite a la mujer alcanzar ese equilibrio y armonía son los signos de belleza, tanto físicos (gestos, figura, cabello, etc.) de estilo (accesorios, ropa, etc.) o de personalidad (independiente, cariñosa, etc.). Cada mujer elige aquellos signos que tienen un significado personal y que las lleva a lograr su bienestar. De esta manera, más allá del aspecto físico, la belleza implica modelos culturales y de comportamiento (conductas, gustos y valores), no es solo cuestión de tallas o fenotipos, sino cuestión de actitudes. Sin embargo, las referencias que tienen las mujeres mexicanas, sobre todoenmedios de comunicación y publicidad, en lugar de ser verdaderos modelos, se reducen a estereotipos de belleza, en su mayoría ajenos a las características somáticas de las mexicanas (mujer delgada, piel clara, rasgos faciales ‘finos’, etc.). Cabe destacar que el estereotipo es una imagen aceptada comúnmente y con carácter inmutable que se solidifica, es una cristalización limitada y reducida de lo que es la belleza. Así, los signos de belleza (físicos y de estilo), se vuelven más símbolos de ‘estigma’ que desacredita a la mujer porque le recuerda lo que no es. Los estereotipos, por lo tanto, son restrictivos y se vuelven solamente íconos carentes de contenido y contexto; estimulan la idea de una mujer ‘objeto’ que puede ser intercambiable y sobreviven solamente los accesorios o las situaciones en las que se presenta, reduce entonces la posibilidad de que las mujeres se identifiquen con ellos. Por ello, limitan el campo de acción para generar estrategias de comunicación emocionalmente más efectivos, porque no transmiten valores, actitudes o manifestaciones de lo que es la realidad. Para fines de diferenciación, cercanía y vinculación con las mujeres mexicanas, el estereotipo es la muerte de la belleza.

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