22 Gabriela Cruz Tornero www.gabycruzcoach.com ¿Lista para decirles adiós? Desde que nace nuestro primer hijo, sabemos que nuestra función principal en su vida, es sentar las bases para que se forme como un ser humano con valores, un ciudadano responsable y un individuo independiente, capaz de volar con sus propias alas; pero cuando llega el momento de despedirse, todo aquello que tu cerebro te dice que has hecho bien, se desploma cuando el corazón se resquebraja, porque es la prueba fehaciente de que tu hijo ya creció y que, a pesar de lo mucho que te ama, tendrá otras prioridades en su vida; como su pareja, sus proyectos laborales, sus hobbies, y tantas otras cosas, que te irán pasando a un lugar que ya no es el primero en la fila. No pienses que es desagradecido, no; es simplemente el camino que todos recorremos en este plano de existencia. Si tu hijo o hija se quedan demasiado tiempo, eso sí es un mal síntoma, y en países como México, eso es muy común. Tal vez la situación económica es la excusa, pero hay algo más grave que eso: la dependencia emocional. Un individuo que a los 30 años no logra enfrentar la vida como un adulto, con sus propios recursos, atendiéndose a sí mismo y resolviendo sus problemas, es una persona que sigue aferrada a su adolescencia o a su infancia, esperando que mamá o papá hagan su tarea. No se trata de cerrar las puertas de la casa familiar e impedir que tus hijos regresen, temporalmente, si alguna vez enfrentan una situación compleja; pero no es positivo prolongar esta estancia por años, porque tú necesitas tu espacio y continuar con tu
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