17 en el mundo. En México, la Encuesta Nacional de Salud y Nutricióndel Instituto Nacional de Salud Pública indica que el 75% de los adultos mexicanos tiene sobrepeso u obesidad. Daniel Pahua Díaz, responsable del Área de Evaluación del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM, explica que el sobrepeso y la obesidad se definen como el aumento en la acumulación de la masa grasa corporal (brazos, estómago, piernas) y visceral (recubrimiento de órganos). Precisa que la grasa, dentro de ciertos parámetros, es importante para el buen funcionamiento del cuerpo como reserva de energía y precursor de hormonas. “Es impresionante la cantidad de enfermedades que se desprenden de estos padecimientos, como el síndrome metabólico; diabetes, hipertensión, problemas articulares, respiratorios, entre otros. Inclusive con la actual enfermedad de la COVID-19 se asocia un riesgo más alto en personas con sobrepeso y obesidad, porque la situación de salud se complica más”, comenta. Para el especialista lo recomendable es la prevención y la promoción de las afectaciones, apoyarse en la educación para la salud con el fin de que la gente tome en serio el tema y no espere a tener 20 kilos arriba de su peso normal o sentir molestias, como dolor de rodillas, para entonces asistir con algún experto. Lo mejor es optar por una dieta balanceada. “Otra información que arrojó la Encuesta de Nutrición es que los mexicanos consumen antojitos mexicanos, como tacos o tamales, en un 20 o 30 por ciento aproximadamente; es decir, en menor cantidad en comparación del consumo de los considerados alimentos chatarra y bebidas azucaradas, que son más perjudiciales para la salud”, puntualiza Pahua Díaz. Refiere que estrategias como el “etiquetado de alimentos” y las campañas del sector Salud para que la población acuda al médico, vigile su peso y realice ejercicio, son parte de una política para combatir dichas enfermedades; sin embargo, es necesario crear mayor conciencia de la responsabilidad que cada uno tiene para cuidarse. “Esta cuestión es importante, ya que el sistema de salud, público o privado, luchamos con contracorriente, porque existe una industria alimentaria que no es precisamente la más saludable; por lo que aquí es ver cómo convencer a los padres de familia que ciertos productos no son nutritivos ni saludables para sus hijos”, afirma. ¿Todo lo que se dice es cierto? En la actualidad existen mitos y diversas opiniones en torno a cómo llevar una alimentación balanceada, a fin de evitar el sobrepeso y la obesidad; sin embargo, no todo lo que se dice en revistas o páginas on line es verdad. Según información de la Secretaría de Salud, se pensaba que ingerir alimentos entre comidas contribuía a aumentar de peso, pero se comprobó que ayuda a mantenerlo de manera adecuada, siempre y cuando la alimentación sea nutritiva, variada y balanceada; de esta manera el metabolismo se activa, la regulación de glucosa en la sangre y es un aporte de nutrientes y energía. También se considera que el uso de laxantes y diuréticos ayuda a adelgazar, pero promueven la producción y secreción de orina, así como evacuación de heces; por lo que en ambos casos hay pérdida de líquidos, lo que causa deshidratación, mas no pérdida de masa corporal o grasa. La dependencia señala en su página electrónica que inclusive hay quienes consideran que saltarse las comidas o hacer ayunos prolongados ayudará a bajar de peso; no obstante, cuanto más tiempo transcurra entre una comida y otra el riesgo de aumentar de peso es mayor porque el cuerpo agota la energía proveniente del azúcar, por ejemplo, y consume grasa; esa reserva se debe cubrir nuevamente. Por lo que la sensación de hambre hará que se coma en mayor cantidad y rápido. Además, se creyó que mientras más sobrepeso u obesidad tenía una persona, tendría el mismo estado de ánimo que alguien sin estos padecimientos; sin embargo, se ha visto cierta relación entre el peso aumentado con trastornos alimenticios, ansiedad y trastornos de la personalidad. El papel que juega la psicología “La relación entre las emociones y la sobreingesta tiene que ver con que las personas la asimilan como una estrategia para regular sus afectos, tanto positivos como negativos; alguien que se siente triste puede recurrir a la sobreingesta para disminuir la tristeza o cuando hay que celebrar algo se hace a través de una comida que a veces no siempre está bien balanceada”, asevera José Alfredo Contreras Valdez, profesor de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM. Los tratamientos más efectivos que hay en Psicología son los cognitivos conductuales, un tipo de psicoterapia basada en investigación científica en la que se analiza la situación de manera individual, en función de diversas teorías del aprendizaje.
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