Lo Mejor de Retos Femeninos - Julio 2026

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3 Julio nos invita a reflexionar sobre dos fechas que, aunque parecen distintas, comparten una misma realidad: el valor de las mujeres en la construcción de la sociedad. El 11 de julio conmemoramos el Día Mundial de la Población. El 22 de julio, el Día Internacional del Trabajo Doméstico. Y entre ambas fechas existe un vínculo profundo: las mujeres. Porque cuando hablamos de población no hablamos únicamente de cifras. Hablamos de vidas, de familias, de oportunidades y de los desafíos que enfrentamos para construir sociedades más justas e igualitarias. Hoy vivimos en un mundo que supera los ocho mil millones de habitantes. Sin embargo, el crecimiento poblacional no siempre ha significado crecimiento en oportunidades. Millones de mujeres continúan enfrentando barreras para acceder a la salud, a la educación, al empleo digno y a una vida libre de violencia. Pero además existe una realidad que durante mucho tiempo permaneció invisible: el trabajo de cuidados. Ese trabajo que comienza antes de que amanezca y muchas veces termina cuando todos los demás descansan. El trabajo de quien prepara alimentos, cuida a los hijos, acompaña a los adultos mayores, organiza la vida familiar, atiende emergencias, resuelve problemas y sostiene emocionalmente a quienes la rodean. Un trabajo indispensable para el funcionamiento de cualquier sociedad y que, paradójicamente, pocas veces recibe reconocimiento. Durante décadas se consideró que cuidar era una obligación natural de las mujeres. Se asumió que formar, alimentar, acompañar y sostener era simplemente parte de su papel dentro de la familia. Sin embargo, cada vez resulta más evidente que cuidar es un trabajo, que tiene valor y que genera bienestar social y económico. Por eso hablar de igualdad implica también hablar de corresponsabilidad. Implica entender que el hogar es responsabilidad de todos quienes lo habitan. Implica reconocer que el tiempo de las mujeres tiene valor. Que sus sueños importan. Que sus proyectos merecen espacio. Que su bienestar no debe ser el precio que pagan por cuidar a los demás. La verdadera transformación social no ocurrirá únicamente en los congresos o en las instituciones. Comienza en casa. En la manera en que educamos a nuestros hijos. En cómo distribuimos las responsabilidades. En el respeto que damos al tiempo y al trabajo de cada integrante de la familia. Julio nos recuerda que detrás de cada comunidad fuerte, de cada familia que sale adelante y de cada generación que crece, hay mujeres aportando tiempo, energía, inteligencia, amor y compromiso. Comparte esta revista electrónica para que muchas más mujeres también se beneficien. Sylvia Sánchez Alcántara Coordinadora Retos Femeninos Carta editorial Para estar actualizada regístrate en: www.retosfemeninos.com Coordinadora Editorial Sylvia Sánchez Alcántara Diseño Roberto Vásquez Lucas Fotografía Nadine Markova Banco fotográfico Número 138 Julio, 2026

4 Índice Hay mujeres que florecen después de los 50 Cómo crear un hábito y cómo mantenerte en él Razones de peso para tomar en serio la obesidad No eres víctima de la vida, eres víctima de tus justificaciones… Perder por el miedo de perder ¿Alguien frena tu crecimiento? Cómo blindar tu mente ante personas agresivas La base de un vida profesional y personal más plena comienza por el respeto por uno mismo La manipulación: una realidad que crece El color del verano: cómo decorar espacios que se sientan frescos, luminosos y llenos de vida Saber envejecer Cuando llega una mujer ganamos todas y, ¡brindamos por su éxito! Lizitips para identificar una relación violenta ¿Qué es más importante querer o deber? La mujer líder aprende; la insegura se defiende Tu historia financiera no es un error ¿Vales por quien eres o por lo que haces? No dejes en manos del tiempo las heridas emocionales 8 14 12 18 22 30 34 38 26 10 6 16 24 28 32 36 20

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6 Cómo crear un hábito y cómo mantenerte en él Para lograr conseguir resultados positivos en aquello que deseas alcanzar, necesitas considerar los siguientes pasos: Prepárate: Muchas veces cambiar de hábito te lleva a hacer modificaciones en tu forma de vida. Por ejemplo cuando decidí ir al gimnasio a las 6:00 A.Mr., esta acción me regaló una hora más de tiempo, que no tenía contemplando y a veces la desperdicié por falta de orden. Si quieres cambiar un hábito viejo, tienes que saber Meg con qué otras actividades puedes sustituirlo. Encuentra un tiempo específico: Si bloqueas una hora o un rato del día, para darle espacio a ese nuevo hábito, probablemente te será más fácil seguirlo. Identifica tus disparadores: Intenta este ejercicio, cierra los ojos y mentalmente visualiza tu rutina diaria, día a día. Piensa qué puedes hacer para mantener este nuevo hábito. Qué situaciones, actividades, eventos alrededor de ti o pensamientos, www.meg.mx @caminaconMEG

7 te mantienen en el viejo hábito. Si los ves lo puedes resolver. Un hábito se establece después de hacerlo 21 días seguidos sin interrupción. Animo. Ten un Plan B: Si tu hábito tiene que ver con correr en el parque, todos los días, ¿qué pasa si llueve? o ¿si te desvelaste? Establece qué vas hacer si esto sucede. Concéntrate en un hábito a la vez: Debo de estar entusiasmada para hacer cambios en mi vida en todas las áreas, aprender cosas nuevas, subir más montañas, escribir, crear un nuevo curso. Cuando estoy en esto, me detengo y escribo cuál es mi prioridad, con ello creo pasos más consistentes para hacerlo de manera efectiva en poco tiempo. Convéncete… no hacerlo, no es una opción: Si sigues tu palabra de los 21 días, darte por vencida no está en tu plan, sin excepciones. Escribe tus motivaciones: ¿Qué lograras con él?, ¿cuál es el beneficio?, eso que anotaste, léelo diariamente, es un estímulo. Encuentra el peligro en el hábito viejo: La fruta prohibida siempre es la más dulce. El hecho de que te levantes muy temprano para hacer ejercicio, de repente hace que extrañes los días cuando podías dormir hasta tarde y quedarte en esas deliciosas cobijas calientitas. Concentra tu energía en las consecuencias de no hacerlo. Pide ayuda: Aunque te parezca extraño, la mayoría de las veces la gente más cercana es la que te sabotea, a veces porque no te quiere ver sufriendo en lograrlo. La manera más fácil es pídeles su apoyo, crea tu equipo de soporte, amigos, compañeros de trabajo, en casa. Espero que hoy empieces con algún hábito que te lleve a ser mejor que ayer. Brilla siempre.

8 El color del verano: cómo decorar espacios que se sientan frescos, luminosos y llenos de vida Un mundo de color Cuando pensamos en verano solemos imaginar playas, cielos despejados, días largos y momentos de descanso. Pero pocas veces pensamos que también podemos llevar esa sensación al espacio que habitamos. A veces basta con incorporar los colores adecuados para que un espacio se sienta más ligero, más fresco o más alegre. Porque el verano no es sólo una estación. También es una sensación. En verano, nuestra relación con los espacios cambia. Pasamos más tiempo con las ventanas abiertas, buscamos la sombra, perseguimos los lugares más frescos de la casa y naturalmente sentimos la necesidad de que todo se vea más ligero. Hay habitaciones que durante el invierno o las épocas más frías nos resultan acogedoras porque nos envuelven y nos hacen sentir protegidas. Pero cuando llega el verano, esos mismos espacios pueden comenzar a sentirse pesados, saturados o incluso más cálidos visualmente. Y aquí sucede algo muy interesante: aunque la temperatura real no cambie, los colores pueden modificar nuestra percepción del espacio. Algunos tonos tienen la capacidad de hacer que una habitación se sienta más fresca, más amplia y más luminosa. Es una especie de efecto visual que nuestro cerebro interpreta como ligereza y bienestar. Para lograrlo podemos recurrir a colores inspirados en algunos de los elementos que más asociamos con el verano: el agua, el cielo y la brisa. Los azules suaves, los verdes acuosos y los blancos cálidos ayudan a crear una sensación inmediata de frescura. Nos recuerdan al mar, a los cielos despejados y a la naturaleza en movimiento, por lo que transmiten calma y amplitud visual. Por eso funcionan especialmente bien en habitaciones, baños, salas y espacios pequeños. Son lugares donde buscamos descansar, refrescarnos y sentir que podemos bajar el ritmo. Un mundo de color de este mes te guía por estos tonos de verano para aprender a combinarlos.

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10 Hay mujeres que florecen después de los 50 Una de las quejas que más escucho de las mujeres es: “Estoy muy vieja”. Continuamente escucho comentarios como: “Estoy muy vieja para aprender inglés”, “Estoy muy vieja para encontrar un nuevo amor”, “Estoy muy vieja para buscar un nuevo trabajo”, “Estoy muy vieja para regresar a la escuela”. ¡Lo sorprendente es que he escuchado comentarios como éstos hasta de chicas de 26 años! “Estoy muy vieja” ... es simplemente una excusa. Alguien que pretende alcanzar un sueño y se rinde María Marín porque piensa que le falta juventud, realmente lo que tiene es miedo a no lograr lo que se propone. Es mucho más fácil decir: “Estoy muy vieja”, que exponerte a fracasar. En cambio, puedes decirles a todos: “Yo hubiera sido una gran cantante (o actriz, o empresaria) pero se me hizo muy tarde”. Con esta excusa, en vez de arriesgarte te justificas contigo misma y no corres ningún peligro, pero en el fondo lo que te hace falta es seguridad en ti misma. www.mariamarin.com Maria Marin @mariamarinmotivation mariamarinmotivation Maria Marin @maria_marin

11 La próxima vez que te sientas “muy vieja” para ejecutar algo, hazte la siguiente pregunta: ¿Existen mujeres de mi edad que han podido hacer lo que yo deseo? ¡Claro que sí!, entonces tú también puedes. Una vez mientras visitaba la Ciudad de México, leí en un periódico acerca de una señora que a sus 90 años había decidido regresar a la escuela para graduarse de High School, ¡¿te imaginas?! ¿Qué motivó a esta mujer a perseguir su sueño a una edad tan avanzada? En definitiva, no fue el dinero o la posición que alcanzarían, pues no creo que la abuelita pensara en fundar una empresa luego de acabar sus estudios, pero ella quiso cristalizar su anhelo por la satisfacción que trae realizar lo que realmente nos apasiona. Tal vez piensas que tomará mucho tiempo o será difícil emprender algo que llevas posponiendo, pero te garantizo que cuando lo hagas vas a decir “¡estoy orgullosa de mí, lo intenté y lo logré!”

12 Adriana Flores Villarreal Cuando llega una mujer ganamos todas y, ¡brindamos por su éxito! Primera mujer directora general HP México Adriana cuenta con más de 34 años de experiencia en la industria de tecnología y es responsable de liderar la estrategia y operación de la compañía en México, uno de los mercados más relevantes para HP en América Latina. Adriana ha desarrollado una sólida trayectoria encabezando operaciones comerciales, unidades de negocio y organizaciones regionales. Antes de asumir la dirección general de HP México, ocupó posiciones clave en empresas de la industria de integración y analítica de datos, así como e-commerce. Su capacidad para impulsar la innovación, el desempeño y la evolución organizacional le ha permitido generar resultados sostenidos en entornos altamente competitivos. De formación académica como Ingeniera en Sistemas Computacionales por el Tecnológico de Monterrey, fue seleccionada por el International Women’s Forum (IWF) para formar parte de su programa internacional de liderazgo impartido conjuntamente por Harvard y Cambridge. Su liderazgo combina cercanía con las personas y una clara orientación a resultados. A través del trabajo en equipo, impulsa la colaboración, la innovación y el desarrollo de talento. Adriana reside actualmente en la Ciudad de México, desde donde equilibra su trayectoria profesional con su vida familiar. Está casada desde hace 33 años y es madre de tres hijas: Andrea, de 27 años; Daniela, de 23; y Mariana, de 18.

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14 Saber envejecer Después de los 65 años comienza a vivirse una etapa de la vida que para muchos requiere de una aprendizaje para aceptar con alegría la edad dorada. Después de los 65 años comienza a vivirse una etapa de la vida que para muchas requiere de un aprendizaje para aceptar con alegría la edad dorada. Para aprender a envejecer se requiere ante todo de una preparación interior ayudada por la sabiduría, prudencia y sentido de previsión que se ha adquirido en el paso por la vida. Los cambios físicos y emocionales se hacen más evidentes y se contrasta más con las personas que viven a tu alrededor (hijos, nietos, empleados). Por eso, es importante ser consciente de muchas de las cosas que sucederán y prepararse para aceptar todos estos cambios como hechos naturales de la Lucía Legorreta vida sin temor, sin rabia, y sin depresión. ¿Qué pasará? Posiblemente llegará el momento en que me entenderán menos y entenderé menos a los demás. Se irán acentuando más las diferencias de edades, cambian las costumbres, las modas. Mis juicios y opiniones perderán peso, la credibilidad disminuirá y contaré menos para muchas personas. Con el paso de los meses sufriré limitaciones físicas y funcionales, disminuirá mi resistencia a las enfermedades. También llegará la disminución de mi capacidad mental e intelectual, seré más lenta para leer y tendré mayor dificultad para entender, asimilar y aprender. Todo esto es natural y nos sucederá a todos tarde o temprano. Lo importante es conocerlas www.lucialegorreta.com lucialegorretacervantes

15 y aceptarlas con una actitud abierta y positiva. Comparto contigo estos diez mandamientos que te serán de gran ayuda: Diez mandamientos para saber envejecer: 1. Cuidarás tu presencia personal día a día. Arréglate como su fueras a una fiesta. ¡Qué más fiesta que la vida! El baño diario, el peinado, la ropa, todo atractivo, oliendo a limpio, a buen gusto. El buen gusto es gratuito y no cuesta nada. Que al verte se alegren tu espejo y los ojos de los demás. 2. No te encerrarás en tu casa ni en tu habitación. Nada de jugar a la enclaustrada o a la presa voluntaria. Saldrás a la calle y al campo de paseo. “El agua estancada se pudre y la máquina inmovilizada se enmohece” 3. Amarás el ejercicio físico como a ti misma. Un rato de gimnasia o una caminata diaria; por lo menos abre la puerta, riega las plantas, contesta el teléfono; baila aunque estés sola. Haz cualquier movimiento que te despegue de la cama y del sillón. 4. Evitarás actitudes y gestos de vieja derrumbada, la cabeza gacha, la espalda encorvada y los pies arrastrándose. Que la gente diga un piropo cuando pasas. Recuerda que las arrugas se disimulan con una amplia sonrisa, pero el arrastrar de los pies, eso sí es signo de vejez. 5. No hablarás de tu edad ni te quejarás de tus achaques reales o imaginarios. Acabarás por creerte más vieja y enferma de lo que en realidad estás y te harán el vacío. A la gente no le gusta oír historias de hospital. Cuando te pregunten como estás, contestarás, “bien” divinamente 6. Cultivarás el optimismo sobre todas las cosas. Al mal tiempo buena cara. Sé positiva en los juicios, de buen humor en las palabras, alegre de rostro, amable en los ademanes. Se tiene la edad que se ejerce. La vejez no es cuestión de años, sino un estado de ánimo. 7. Tratarás de ser útil a ti misma y a los demás. No eres parásito ni una rama desgajada del árbol de la vida. Bástate a ti misma hasta donde sea posible. Ayuda con una sonrisa, un consejo, un servicio. Al abrirte a los demás dejarás de estar pensando en un yo angustiado y solitario. 8. Trabajarás con tus manos y con tu mente. El trabajo es una terapia infalible. Haz algo, lo que sea y lo que puedas. La bendición del trabajo es la medicina para todos los males y si estás jubilada, ocúpate de actividades de servicio: los hospitales, asilos, iglesias, etc., siempre necesitan manos que ayuden. 9. Mantendrás vivas y cordiales las relaciones humanas. Desde luego las que tienes en el hogar, integrándote a todos los miembros de tu familia. Allí tienes la oportunidad de convivir con niños, jóvenes y adultos, el perfecto muestrario de la vida. Convive, pero sin inmiscuirte en los problemas de los demás, a menos que expresamente te pidan tu opinión. Recuerda: ver, oír y callar. 10. No pensarás que todo tiempo pasado fue mejor. Deja de estar condenando tu mundo y maldiciendo tu momento. No sigas a cada palabra “las cosas andan mal; allá en mi tiempo…” ¡Mira hacia el futuro con alegría! ¡Ponte nuevas metas, haz planes, sueña! Le preguntaron a una mujer de ochenta años, como definiría a un “viejo”, y ella tranquilamente contesto: “es la persona que tiene quince años más que yo”

16 Razones de peso para tomar en serio la obesidad El sobrepeso y la obesidad, además de causar afectación a la salud física, también se presenta en el ámbito emocional, por lo que su atención debe ser integral. La obesidad y el sobrepeso son dos problemas de salud graves que registran crecimiento considerable en México y el mundo. Los malos hábitos alimenticios y el sedentarismo influyen de manera considerable para que la persona presente alguno de estos padecimientos. Cada vez es más común observar a niñas, niños y adolescentes tener un peso mayor al que deberían. El uso prolongado de aparatos electrónicos es también uno de los componentes que ocasiona permanecer por más tiempo sentado, ingerir alimentos y además no hacer ejercicio. La emergencia sanitaria obligó a miles de personas Ethel Soriano a efectuar el llamado home office, por lo que ahora el número de horas frente a la computadora es considerable. Lo mismo sucede en los distintos niveles educativos que imparten la enseñanza mediante plataformas digitales y en televisión. Las actividades deportivas dejaron de practicarse en las escuelas, incluso los padres de familia poco acuden con sus hijos a parques y jardines por temor al contagio de la COVID-19. El sobrepeso y la obesidad, además de causar afectación a la salud física, también se presenta en el ámbito emocional, por lo que su atención debe ser integral. No obstante, siempre será mejor prevenir. Con el fin de informar y sensibilizar a la población sobre el daño que conlleva una dieta alta en grasas y azúcares, y la necesidad de adoptar medidas para evitar y tratar dichos padecimientos, el 12 de noviembre se conmemora el Día Mundial contra la Obesidad, efeméride que instauró la Organización Mundial de la Salud (OMS). De acuerdo con datos de esta institución, esos problemas de salud alcanzan proporciones epidémicas al registrar -en 2016- mil 900 millones de adultos y 340 millones de niños y adolescentes @ethelsoriano

17 en el mundo. En México, la Encuesta Nacional de Salud y Nutricióndel Instituto Nacional de Salud Pública indica que el 75% de los adultos mexicanos tiene sobrepeso u obesidad. Daniel Pahua Díaz, responsable del Área de Evaluación del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM, explica que el sobrepeso y la obesidad se definen como el aumento en la acumulación de la masa grasa corporal (brazos, estómago, piernas) y visceral (recubrimiento de órganos). Precisa que la grasa, dentro de ciertos parámetros, es importante para el buen funcionamiento del cuerpo como reserva de energía y precursor de hormonas. “Es impresionante la cantidad de enfermedades que se desprenden de estos padecimientos, como el síndrome metabólico; diabetes, hipertensión, problemas articulares, respiratorios, entre otros. Inclusive con la actual enfermedad de la COVID-19 se asocia un riesgo más alto en personas con sobrepeso y obesidad, porque la situación de salud se complica más”, comenta. Para el especialista lo recomendable es la prevención y la promoción de las afectaciones, apoyarse en la educación para la salud con el fin de que la gente tome en serio el tema y no espere a tener 20 kilos arriba de su peso normal o sentir molestias, como dolor de rodillas, para entonces asistir con algún experto. Lo mejor es optar por una dieta balanceada. “Otra información que arrojó la Encuesta de Nutrición es que los mexicanos consumen antojitos mexicanos, como tacos o tamales, en un 20 o 30 por ciento aproximadamente; es decir, en menor cantidad en comparación del consumo de los considerados alimentos chatarra y bebidas azucaradas, que son más perjudiciales para la salud”, puntualiza Pahua Díaz. Refiere que estrategias como el “etiquetado de alimentos” y las campañas del sector Salud para que la población acuda al médico, vigile su peso y realice ejercicio, son parte de una política para combatir dichas enfermedades; sin embargo, es necesario crear mayor conciencia de la responsabilidad que cada uno tiene para cuidarse. “Esta cuestión es importante, ya que el sistema de salud, público o privado, luchamos con contracorriente, porque existe una industria alimentaria que no es precisamente la más saludable; por lo que aquí es ver cómo convencer a los padres de familia que ciertos productos no son nutritivos ni saludables para sus hijos”, afirma. ¿Todo lo que se dice es cierto? En la actualidad existen mitos y diversas opiniones en torno a cómo llevar una alimentación balanceada, a fin de evitar el sobrepeso y la obesidad; sin embargo, no todo lo que se dice en revistas o páginas on line es verdad. Según información de la Secretaría de Salud, se pensaba que ingerir alimentos entre comidas contribuía a aumentar de peso, pero se comprobó que ayuda a mantenerlo de manera adecuada, siempre y cuando la alimentación sea nutritiva, variada y balanceada; de esta manera el metabolismo se activa, la regulación de glucosa en la sangre y es un aporte de nutrientes y energía. También se considera que el uso de laxantes y diuréticos ayuda a adelgazar, pero promueven la producción y secreción de orina, así como evacuación de heces; por lo que en ambos casos hay pérdida de líquidos, lo que causa deshidratación, mas no pérdida de masa corporal o grasa. La dependencia señala en su página electrónica que inclusive hay quienes consideran que saltarse las comidas o hacer ayunos prolongados ayudará a bajar de peso; no obstante, cuanto más tiempo transcurra entre una comida y otra el riesgo de aumentar de peso es mayor porque el cuerpo agota la energía proveniente del azúcar, por ejemplo, y consume grasa; esa reserva se debe cubrir nuevamente. Por lo que la sensación de hambre hará que se coma en mayor cantidad y rápido. Además, se creyó que mientras más sobrepeso u obesidad tenía una persona, tendría el mismo estado de ánimo que alguien sin estos padecimientos; sin embargo, se ha visto cierta relación entre el peso aumentado con trastornos alimenticios, ansiedad y trastornos de la personalidad. El papel que juega la psicología “La relación entre las emociones y la sobreingesta tiene que ver con que las personas la asimilan como una estrategia para regular sus afectos, tanto positivos como negativos; alguien que se siente triste puede recurrir a la sobreingesta para disminuir la tristeza o cuando hay que celebrar algo se hace a través de una comida que a veces no siempre está bien balanceada”, asevera José Alfredo Contreras Valdez, profesor de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM. Los tratamientos más efectivos que hay en Psicología son los cognitivos conductuales, un tipo de psicoterapia basada en investigación científica en la que se analiza la situación de manera individual, en función de diversas teorías del aprendizaje.

18 Lizitips para identificar una relación violenta El amor no debe de doler o lastimar. ¿Quieres aprender a identificar una relación violenta desde que empieza? Las 10 señales de peligro son: Peligro 1: Sientes que por fin apareció en tu vida el hombre ideal. Gentil, protector y muy atento, que además te dice que no puede vivir sin ti y te propone un compromiso formal (vivir juntos o matrimonio) a los pocos meses de conocerte. Peligro 2: Frases como “Tú y yo juntos para siempre, Lizi Rodríguez pase lo que pase” te hacen sentir que no te puedes echar para atrás Peligro 3: Empiezas a sentir que algo no anda bien pero como no tienes elementos para pensar mal de él, descalificas tu intuición y sigues. Peligro 4: Tu hombre ideal sufre cambios de humor y empiezas a vivir con miedo de que en cualquier momento aparezca su impulsividad y mal carácter. Peligro 5: Se encela de todo y de todos y cuando no está contigo te pide cuentas minuto a minuto de www.lizirodriguez.com @lizi_rodriguez_perez

19 lo que hiciste. Peligro 6: Empiezan los abusos verbales, sobre todo al discutir, te amenaza y te comienza a tratar de controlar y restringir. Peligro 7: No acepta un alejamiento de tu parte. Para él la relación continúa hasta que él lo determine, no tú. Peligro 8: Confunde amor con obsesión y te dice que sin ti, no puede vivir. Peligro 9: Te controla a través del dinero. Peligro 10: Minimiza sus actitudes violentas, te dice que tú lo provocas y que los problemas que ustedes tienen son por culpa de los dos. Si te identificas con estas señales de peligro vives violencia en tu relación y lo que necesitas hacer es: • Reconocer que existe un problema y que éste es muy serio. • Tratar de hablar con tu pareja sobre su violencia y el efecto de ello en la relación. • No culparte por su violencia. • Romper el silencio y platÍcar lo que te está pasando con alguien que te inspire confianza. • Llamar a Fundación Origen para que te informes de tus derechos y recibas asistencia psicológica y legal.

20 Dr. Walter Dresel www.exitopersonal.org La manipulación: una realidad que crece La violencia doméstica, la manipulación y las consecuencias que tienen sobre la víctima, son procesos que vienen acrecentándose en el mundo entero. Y más allá de las estadísticas y más allá de los números, lo que cada uno debe pensar es cuáles son las motivaciones que llevan al individuo a convertirse en un ser violento. Cuáles son las razones que conducen a que un individuo desprecie, avasalle, desconozca los derechos del otro, destruya su autoestima y trate de someter de por vida a esa persona a sus designios y a sus mandatos. Y uno estaría tentado de decir en primera instancia, bueno, es así o es su personalidad de esa manera pero a mí me parece que esa respuesta es muy escasa de contenido porque nadie es de una determinada manera porque sí, sino que seguramente en la vida de cada uno suceden cosas que van moldeando una determinada personalidad que luego se manifiesta en nuestra interrelación social y en nuestra interrelación personal. Esto quiere decir que nosotros tenemos que ir más a la profundidad y tenemos que ir más a la profundidad de los dos polos y evaluar ese perfil del manipulador, del que todo lo quiere, del que nada respeta, del que todo invade, pero también de la otra parte, de la víctima que posiblemente nunca esbozó ni siquiera un atisbo de defensa o que quizás nunca pudo mantener un diálogo directo para defender sus posturas, sus pensamientos y sus sentimientos. Entonces, realmente el tema es extremadamente complejo, porque para que exista el manipulador tiene que existir una víctima que lo permita, de lo

21 contrario no podría existir. Cuando esto se da, en definitiva, lo que existe es lo que llamamos una relación no solamente asimétrica sino también una relación humana muy perversa, porque la víctima está aceptando quizás por motivos que son muy entendibles, pero en última instancia está tolerando situaciones intolerables quizás durante décadas hasta que llega un día en que se da cuenta que es, o su vida o la decisión que tiene que tomar para alejarse de su victimario. Esto es a grandes rasgos el primer análisis que nosotros podemos hacer de estas situaciones de violencia doméstica que comienzan siempre con una violencia de orden psicológico, que comienza con un acoso y una devaluación de la persona en todas sus actitudes y en todos los ámbitos donde interactúa, hasta que finalmente, cuando esa víctima se resuelve a enfrentar a su victimario, llega ese último escalón que es el de la violencia física que puede culminar en la incapacidad o en la muerte de su víctima. Entre ese final trágico y todo lo anterior hay un largo trecho, donde se inscribe el chantaje emocional, el tratar de inyectarle la culpa a la persona para que se sienta realmente mal. Existe también la presión económica y ese punto clave para mí que es la destrucción progresiva de la poca autoestima que le va quedando a la víctima, en la medida que va recibiendo mensajes de incapacidad, cuando el manipulador le dice permanentemente que sin su presencia, sin su amparo y sin su protección, jamás podrá responder a los desafíos de la vida. Pero, ¿por qué? Porque el manipulador, cuidadosamente, se encargó durante mucho tiempo de que esa persona no pudiera prepararse para enfrentar la vida. Entonces, cuando la víctima acepta esa situación, está atándose de por vida a una situación de dependencia que ya traspasa los límites de la dependencia emocional para convertirse en una dependencia económica sin la cual esa persona difícilmente podría sobrevivir. Pero nada dura para toda la vida. Y esa víctima, protesta porque se da cuenta de que no puede seguir viviendo así. Cuando ya está cerca del límite o cuando traspasa el límite, se da cuenta de que le quedan dos opciones bien claras: o realmente se enferma o muere o intenta buscar ayuda para poder salir de esa situación con dignidad y también con un proyecto que le permita sobrevivir. Para esto tenemos que sentarnos a tomar un café con nosotros mismos para pensar y pensar significa ir hacia atrás en la historia de nuestra vida para ver qué situaciones pudimos haber experimentado o vivido que justificaran el hecho de soportar ese asedio en forma permanente. Porque uno podría decir: me equivoqué en la elección de la persona o ésta se mostró en un principio como una persona encantadora, seductora y ocultó muy bien estos aspectos profundamente negativos que tenía. Eso es posible. Uno puede de alguna manera, cubrir su verdadera personalidad porque está en aras de una conquista y utiliza todas sus artimañas para tratar de lograrla. Pero la pregunta va más allá y es: ¿por qué lo seguimos soportando y continuamos quizás durante años en una relación que no nos satisfacía y no nos presentaba un escenario de un cambio radical? Nuestra historia personal se ha escrito con alegrías, con tristezas, con éxitos y con fracasos. Aceptemos la naturaleza humana. Pero aún sintiendo dolor por lo que nos ha tocado vivir, los proyectos de vida los construimos en el presente, anhelando un futuro decoroso para nuestra existencia. ¡No permitamos que un pasado difícil le quite luz a nuestras esperanzas, y vayamos al encuentro del bienestar que todos merecemos!

22 Gabriela Cruz Tornero www.gabycruzcoach.com ¿Qué es más importante querer o deber? ¿Te acuerdas de…¡ tienes que arreglar tu cuarto!, ¡tienes que hacer la tarea!, ¡tienes que respetar a los adultos!, ¡tienes que ayudar con el quehacer!? Y muchos más “tienes que”. Por supuesto, todo esto es parte del proceso formativo para insertarse con éxito en la sociedad, sin embargo, la imposición “tienes que”, se queda tatuada, de tal forma, que aunque ya no tengamos atrás a los padres para recordarnos nuestros deberes, buscamos la manera de estar rebasados por las obligaciones, dejando cada vez más olvidados los deseos o la ilusión de tener una vida más plena y tranquila; por ejemplo: Elena, de 36 años, tiene dos bellos niños de 5 y 7 años. Trabaja como publicista en una agencia, lleva 10 años de casada y su vida parece ser la ideal. Es cierto que ella decidió casarse, también es verdad que eligió la publicidad como carrera, y quiso tener dos hijos; por todo ello, muchas de las personas cercanas a ella, ven absolutamente normal que ella corra de un lado para otro todo el día y todos los días. Lleva una parte muy importante de la gestión del hogar; como su esposo trabaja más lejos de casa, él sale más temprano por las mañanas y a ella le corresponde llevar a los niños al preescolar y a la primaria (con los lunches respectivos); trasladarse 45 minutos en promedio para llegar al trabajo; responder a las demandas del cargo; pasar por las tardes a casa de su mamá, donde el camión escolar deja a los niños, checar las tareas que cada profesora les encomendó; regresar a casa para bañarlos y preparar la cena para tenerla lista a las 9 de la noche que llega su esposo y, después de conversar un rato, preparar todo para el día siguiente y volver a empezar. Los fines de semana

23 lo único que quiere es descansar, pero entre la compra del súper para la semana, la ida al parque o a la feria, la fiesta infantil y los compromisos familiares, el sábado y domingo se esfuman, casi sin hacer ruido, para anunciar que nuevamente el lunes se acerca. Ya no puede más, pero todo lo que hace, es lo que “tiene” que hacer, porque no se perdonaría no ser buena esposa y madre. Está muy, muy cansada y hay momentos en que duda que eso sea la vida perfecta. ¿Qué quitarías de la rutina de Elena? ¿Le aconsejarías hablar con su esposo para redistribuir las tareas desde un enfoque más equitativo? ¿Le dirías que renunciara al trabajo para dedicar más tiempo a sus hijos? ¿Le recomendarías buscar otro empleo, quizá uno que le permitiera trabajar desde casa? ¿O pensarías que todo eso es “lo normal” cuando una mujer decide formar una familia? La realidad es que probablemente ninguna de esas respuestas resolvería el problema de fondo. Porque el verdadero conflicto de Elena no está únicamente en su agenda. Está en una pregunta que pocas veces nos enseñan a hacernos: ¿esto lo hago porque quiero o porque siento que debo hacerlo? Desde pequeñas aprendimos a cumplir. A ser responsables, educadas, disponibles y, si era posible, también perfectas. Nos enseñaron que una buena hija ayuda, que una buena estudiante cumple, que una buena esposa atiende, que una buena madre puede con todo. Sin darnos cuenta, fuimos cambiando el “quiero” por el “debo”. Y cuando el “debo” ocupa todo el espacio, el deseo empieza a desaparecer. El psicólogo Carl Rogers señalaba que el bienestar aparece cuando vivimos de manera congruente con quienes realmente somos. Dicho de forma sencilla: cuando nuestras decisiones reflejan nuestros valores y no únicamente las expectativas de los demás. El problema es que muchas mujeres dejan de preguntarse qué necesitan, porque durante años han respondido primero a las necesidades de todos los que las rodean. No siempre podemos hacer únicamente lo que queremos. La vida adulta implica responsabilidades y compromisos. Claro que hay cuentas por pagar, hijos que cuidar, padres que acompañar y trabajos que cumplir. El deber también tiene un lugar importante. Sin embargo, cuando el deber se convierte en el único idioma de nuestra vida, aparece el agotamiento, la frustración e incluso la culpa por desear algo diferente. Quizá el cambio no consiste en abandonar nuestras responsabilidades, sino en recuperar pequeños espacios donde el “quiero” vuelva a tener voz. A veces ese “quiero” significa pedir ayuda sin sentirnos egoístas. Otras veces significa decir “no” a un compromiso más. En ocasiones será volver a estudiar, salir a caminar treinta minutos, retomar un pasatiempo olvidado o simplemente tomar un café en silencio sin sentir que estamos perdiendo el tiempo. El psiquiatra Viktor Frankl escribió que entre lo que nos ocurre y la forma en que respondemos existe un espacio de libertad. Tal vez ese espacio comienza con una pregunta sencilla, pero profundamente transformadora: De todas las cosas que hago hoy... ¿cuáles nacen del amor y cuáles únicamente de la obligación? Porque una vida plena no es aquella donde todo está perfectamente cumplido. Es aquella en la que el deber y el querer dejan de pelear entre sí y aprenden, poco a poco, a caminar de la mano. ¿Cómo empezar a liberarte del “tengo que”? No se trata de dejar de ser responsable. Se trata de recuperar la libertad de elegir. La próxima vez que te descubras diciendo: “tengo que...”, haz una pausa y cambia la frase por una pregunta: ¿De verdad tengo que hacerlo yo? Tal vez la respuesta sea sí. Pero muchas veces descubrirás que no. Después pregúntate: • ¿Es realmente mi responsabilidad o la asumí porque siempre ha sido así? • ¿Nadie más podría hacerlo? • ¿Qué pasaría si hoy no fuera perfecto? • ¿Lo hago por amor o por miedo a decepcionar a alguien? • ¿Qué necesito yo en este momento? No todas las respuestas serán cómodas, pero serán honestas. Liberarse del “tengo que” no significa abandonar a quienes amamos. Significa dejar de abandonarnos a nosotras mismas. Porque cuando una mujer aprende a poner límites, a pedir ayuda y a elegir conscientemente, no se vuelve menos responsable; se vuelve más libre. Y una mujer libre no es la que hace todo. Es la que puede decidir qué vale la pena hacer y qué ya no le corresponde cargar. Tal vez descubras que recuperar tu bienestar no empieza con grandes cambios, sino con volver a escuchar esa voz que durante mucho tiempo quedó en silencio.

24 Patricia Anaya www.yosoyabundancia.me No eres víctima de la vida, eres víctima de tus justificaciones… “Todo pasa por algo”: la mentira que te mantiene atrapada. Tu mente es experta en una cosa: justificar lo que haces para que no tengas que cambiar. Por eso repites frases como: “Es que tenía que pasar por eso para ser quien soy hoy.” Y aunque suene profunda, muchas veces es solo una explicación que tu mente inventa para no hacerse responsable. Porque si aceptaras que muchas de las cosas que te pasan son consecuencia de decisiones inconscientes... tendrías que reconocer que puedes elegir diferente. Y eso da miedo. Vivimos en una cultura que repite constantemente: “Todo pasa por algo.” Como si ese “algo” estuviera fuera de nosotros. Como si una fuerza externa decidiera nuestra vida mientras nosotros solo observamos. Pero espera un momento... Si dices que tú creas tu realidad, ¿por qué le entregas el poder a algo ajeno a ti? La mayoría de las decisiones que tomas cada día no las toma tu mente consciente, las toma tu programación mental, tus hábitos, tus creencias y tus emociones automáticas que están en tu mente subconsciente. Por eso sigues obteniendo resultados parecidos.

25 No porque la vida te castigue. No porque tengas mala suerte. No porque “te tocó”. Sino porque sigues funcionando desde el mismo programa. La buena noticia es que puedes despertar, no para culparte, sino para recuperar tu poder. Tres acciones urgentes para dejar de justificarte y empezar a responsabilizarte: 1. Cambia “¿Por qué me pasó?” por “¿Qué decisión me llevó aquí?”: Esta pregunta activa tu consciencia y te devuelve tu poder. 2. Observa tus reacciones automáticas: Antes de actuar, respira y pregúntate: “¿Esto lo estoy eligiendo yo o lo está eligiendo mi programación?” 3. Haz una revisión diaria de tus decisiones: Cada noche pregúntate: “¿Qué elegí hoy de forma consciente y qué hice en automático?” El justificarte no cambia tu vida, lo que cambia tu vida son las decisiones conscientes que tomas cuando despiertas. Y recuerda: Nadie puede cambiarte. Nadie puede salvarte. Nadie puede vivir por ti. Solo tú.

26 @rosetta.forner.9 Rosetta Forner No dejes en manos del tiempo las heridas emocionales ¿Es verdad que el tiempo todo lo cura? Quien no ha oído eso, incluso puede que lo crea firmemente, que la ‘sabiduría’ popular se empeña en repetir y que achaca al ‘tiempo’, al transcurso del reloj, o porque no, a la climatología, la resolución de todos los problemas. Personalmente, creo, y mi creencia se base en mi praxis/empirismo personal, que, a menos que yo haga algo, el tiempo en sí mismo, puede que deposite sedimentos, trastos viejos, hojas marchitas, arena del desierto encima de mis ‘cosas’ pero... ¡no las resolverá! Podrán quedar ‘sepultadas’, olvidadas por mi consciente pero seguirán activas en mi inconsciente o ‘almacén central’ y por eso seguirán llamando a la puerta del consciente ya sea en forma de malestar emocional o físico, enfermedad o crisis espiritual. ¿Por qué hacen esto? Porque son las partes o aspectos de mi vida, de la tuya, que necesitan ser atendidas para ser sanadas, resueltas, Podemos encerrar en un cuarto todo aquello que no queremos o que no necesitamos. Que no lo veamos, que no visitemos ese cuarto no los hace desaparecer. En la televisión americana, hay un programa en el que se subasta el contenido de trasteros cuyos dueños o bien dejaron de pagar la cuota o bien hace tiempo que, además de no pagar, han dejado de dar señales de vida. Existen verdaderos expertos en pujar a ciegas por el ‘contenido’ existente en esos trasteros o almacenes particulares. A veces, hay ‘tesoros’, en otros, sólo hay baratijas, trastos o basura sin más. El olvido de sus dueños no los hizo desaparecer. Tampoco el tiempo fue una variable decisiva. ¿Cómo sugiero abordar el tema? Obviamente,

27 no dejándolo en manos del ‘tiempo’. Todo lo no atendido, con el tiempo (aquí si que el tiempo juega un papel activo), se pondrá peor… Por regla, general, ‘casi’ nada que esté estropeado mejora con el factor tiempo… Cierto es que una rotura se podrá curar por sí sola a pesar de que no se haga nada (así era en los tiempos en los que la Medicina no existían aún), lo mismo que un resfriado o una infección… Aunque, puede que tal vez, deje secuelas al no haber sido tratado adecuadamente. Esto es lo habitual cuando del cuerpo físico se trata, pero otra cosa (es mi experiencia personal), es el ‘cuerpo’ emocional, la psique, el alma. Las ‘heridas emocionales’ no curadas o no resueltas, esas que se encerraron bajo siete llaves en el trastero del inconsciente suelen mostrar su ‘estado de no sanación’ muy habitualmente en forma variada: enojos habituales, tristeza sin motivo, desánimo, abordar las situaciones con llanto, depresión, ira, necesidad de quedar por encima de los demás, mal manejo de la frustración, descuido emocional de uno mismo, pensar mal de uno mismo, victimismo, no atreverse a poner los límites, mal meterse con uno mismo, considerarse un desastre, mentir, discutir por discutir, no responsabilizarse de las conductas propias, cansancio vital, decepción… Entonces, si el tiempo, sepulta pero no cura… ¿Qué hacer? Ir al trastero y sacar todo lo que allí hay para así poder hacer una selección de lo que se puede y debe ‘curar’ y lo que no necesita cura sino ser echado a la basura. Sí. A veces, basta con echar al basurero los recuerdos, vivencias, sueños rotos o no realizados… que no sirven para nada excepto para dar dolor de cabeza y otros malestares como por ejemplo ‘tener a gente en tu cabeza sin pagar alquiler’ (este concepto se me ocurrió hace muchos años y así lo reflejé en uno de mis libros). Solemos guardar ‘recuerdos’, facturas no pagadas (tipo: fulanito o sotanita me hizo tal cosa…), rencores varios que no hacen sin o crear moho en nuestro inconsciente al no dejar que circule el aire. Ergo, tirar trastos es una tarea con resultados muy saludables. Y, ¿qué hacemos con lo que no se resuelve tirándolo a la basura? Abordarlo. Abordarlo como si de un potencial tesoro se tratase: 1. ¿Me puede enseñar algo? 2. ¿Me puede servir para algo? 3. ¿Podría ayudarme a resolver algo? 4. ¿Guarda relación con algún otro de los otros ‘tesoros’ potenciales que hay aquí guardados? 5. ¿Cómo debería proceder caso de que me lo quiera ‘quedar’? 6. ¿Cómo haré (evidencia) para saber que lo ‘resolví’ adecuadamente, que le saqué provecho? En el libro ‘Mujeres que corren con lobos’ de Clarissa Pinkola Estés, ella habla de la capa que bordaron con todos y cada uno de los eventos vitales dolorosos que, tanto ella como sus pacientes, se confeccionaron. Es una bella manera de resumir el trabajo de resolución de conflictos. En mi caso, opté por una fiesta de celebración a la que invité (metafóricamente hablando, pues sólo fue en mi imaginación, o sea, virtual), a todas aquellas personas que no habían creído en mí, me había obsequiado con esponsorización negativa o con antipiropos, me habían dado la espalda o traicionado, mentido y etc etc etc… Les organicé la fiesta, me coloqué en la puerta cual buena anfitriona, les dí la bienvenida uno a uno. Y, uno a uno, les fui dando las gracias por lo que me habían hecho puesto que eso yo lo había usado como ‘lección’ u oportunidad de aprendizaje. Asimismo, despedí uno a uno. Les observé alejarse hacia el infinito y como se los tragaba un agujero negro haciéndolos desaparecer de mi vista y de mi vida. Me quedé muy a gusto, fantástica. Por consiguiente, como buena valenciana, o hago fiestas o hago una Falla donde quemo trastos viejos (ese fue el origen de las Fallas en Valencia). ¿Qué hago con todo ese espacio vacío? Decorarlo con lo que más me apetece, por ejemplo, con Luz angelical, buenos pensamientos, recuerdos maravillosos, buenos aromas, vivencias con personas/almas que le hablaron a la mía aunque fuese un rato… Me gusta la armonía, la belleza, el orden, me gusta la Vida. En mi vida, reino yo y lo que a mí me gusta, me sienta bien, me ayuda a ser mejor ser humano y no me toca la corona, porque, ésta, no me la quito ni para dormir. Un trastero sin trastos se puede convertir en la habitación de la creatividad, en el salón del trono… En lo que tú quieras.

28 Ricardo Eiriz Cuán habitual es dejar de intentarlo por miedo a perder, por miedo a no conseguirlo. Pero, ¿de qué tenemos miedo? ¿qué podemos perder? Seguro que habrás leído muchas veces que la mayor parte de los que no consiguen las cosas, es porque ni siquiera lo intentan. Que el mayor peligro se encuentra en no intentarlo, en no lanzarse con determinación hacia aquello que deseas. El temor acostumbra a invadir a la mayoría de personas, sumergiéndoles en una atmósfera de inseguridad e incertidumbre, que no les permite ver más allá de la dificultad que tienen delante. Es como esa famosa rama que nos impide ver la dimensión real del bosque, o como esas gafas empañadas que impiden ver nítidamente lo que tenemos justo enfrente. Arrastramos multitud de bloqueos emocionales y de creencias que nos llevan a esperar que ocurra lo peor, a tener la certeza de que nos vamos a equivocar, de que alguien aparecerá para fastidiarlo todo en algún momento, a pensar que no somos lo suficientemente valiosos para tener éxito, o simplemente a pensar que si nos sale mal, seremos el hazmerreír de la familia o los amigos. Perder por el miedo de perder www.eiriz.com www.metodointegra.com

29 ¿Cuántas veces hemos dejado de intentar cosas que nos hubiera encantado hacer? ¿Cuántas cosas hemos dejado pasar en nuestra vida por el miedo a no conseguirlo? Esos miedos que aparecen son valiosísimos, siempre y cuando sepamos gestionarlos. Debemos entender el mensaje que nos aportan. Cada miedo o temor nos está hablando de una determinada incoherencia entre tus creencias y tus acciones. Nos está diciendo que tu vida no fluye en esa situación, que hay tensión. Y cuando es así sólo hay dos caminos para resolverlo: o cambias tus creencias, o dejas de intentarlo. Desgraciadamente, la mayoría de personas no sabe cómo cambiar sus creencias, de modo que la única vía que les queda es la renuncia a aquello que desean apasionadamente. Si aprendes a liberarte de tus bloqueos emocionales y a cambiar tus creencias, a reprogramarte interiormente a nivel subconsciente para ser la persona que te gustaría ser, dejarás de perder por el miedo a perder. A partir de entonces vivirás la vida que realmente quieres vivir. ¿Te gustaría experimentarlo? Tu mente subconsciente, tu bien más preciado

30 Sylvia Sánchez Alcántara La diferencia entre una mujer líder que recibe una crítica y una mujer insegura que la toma como un ataque. En algún momento de nuestra vida profesional y personal, todas recibiremos críticas. Algunas serán constructivas, otras estarán mal planteadas y algunas incluso podrán estar cargadas de prejuicios o malas intenciones. Sin embargo, independientemente de su origen, la manera en que reaccionamos frente a ellas revela mucho sobre nuestro nivel de liderazgo, madurez emocional y seguridad personal. Existe una gran diferencia entre una mujer líder y una mujer insegura cuando reciben retroalimentación. La primera escucha, analiza y decide qué le puede servir para crecer. La segunda suele sentirse atacada, se pone a la defensiva y concentra su energía en justificar su posición en lugar de reflexionar sobre lo que podría aprender. La mujer líder aprende; la insegura se defiende www.retosfemeninos.com @retos.femeninos @retosfemeninosoficial Retos Femeninos Retos Femeninos @retosfemeninos

31 La crítica, por sí misma, no es el problema. El verdadero desafío está en la interpretación que hacemos de ella. Una mujer segura de sí misma entiende que una observación sobre su trabajo, un proyecto o una decisión no representa un juicio sobre su valor como persona. Sabe separar quién es de lo que hace. Por eso puede escuchar opiniones distintas sin sentir que su identidad está siendo cuestionada. La inseguridad, en cambio, suele convertir cualquier comentario en una amenaza. Cuando la autoestima depende excesivamente de la aprobación externa, cualquier observación puede percibirse como un rechazo. Esto genera reacciones emocionales intensas, resistencia al cambio y dificultades para evolucionar. Las mujeres líderes comprenden que el crecimiento requiere retroalimentación. Ningún atleta mejora sin un entrenador que señale áreas de oportunidad. Ninguna empresa crece sin evaluar sus errores. Ningún líder se desarrolla sin escuchar perspectivas diferentes. La crítica bien utilizada es una herramienta de mejora continua. Esto no significa aceptar todo lo que otros dicen. El liderazgo también implica criterio. Una mujer líder escucha, analiza y filtra. Se pregunta: “¿Hay algo de verdad en esto?”, “¿Existe una oportunidad de mejora?”, “¿Qué puedo rescatar de este comentario?”. Si encuentra valor en la observación, la aprovecha. Si no lo encuentra, simplemente sigue adelante sin resentimiento. Las mujeres inseguras suelen caer en extremos. Algunas responden con enojo, otras con victimismo y otras más con silencio, pero internamente acumulan frustración. En cualquiera de los casos, la energía se dirige a defender el ego en lugar de fortalecer las capacidades. En términos de marca personal, la capacidad de recibir críticas es una de las competencias más valiosas. Las personas que inspiran confianza suelen ser aquellas que muestran apertura para aprender, corregir y evolucionar. Nadie espera perfección. Lo que las organizaciones, los equipos y la sociedad valoran es la disposición para mejorar. Además, una líder entiende que las críticas más valiosas no siempre son las más cómodas. Muchas veces, las observaciones que más nos incomodan son precisamente las que tienen el potencial de impulsarnos hacia nuestro siguiente nivel de crecimiento. La historia está llena de mujeres exitosas que enfrentaron críticas constantes. Fueron cuestionadas por sus ideas, sus decisiones, su apariencia o sus ambiciones. Sin embargo, en lugar de permitir que esas opiniones las paralizaran, aprendieron a distinguir entre el ruido y la información útil. Esa capacidad les permitió avanzar mientras otras personas permanecían atrapadas en la necesidad de aprobación. La verdadera seguridad no consiste en evitar las críticas. Consiste en saber que una opinión externa no determina nuestro valor. Cuando una mujer conoce sus fortalezas, sus principios y su propósito, puede escuchar diferentes puntos de vista sin perder el equilibrio emocional. Por eso, la próxima vez que recibas una crítica, detente un momento antes de reaccionar. Pregúntate si estás escuchando para aprender o simplemente para defenderte. Esa diferencia puede transformar tu liderazgo, tu marca personal y tus resultados. Las mujeres que dejan huella no son aquellas que nunca son cuestionadas. Son aquellas que tienen la inteligencia para aprender de las críticas útiles, la serenidad para ignorar las destructivas y la confianza para seguir avanzando hacia sus objetivos. Porque mientras la inseguridad escucha ataques, el liderazgo encuentra oportunidades de crecimiento. Y es precisamente ahí donde comienza la verdadera evolución personal y profesional.

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