22 Gabriela Cruz Tornero www.gabycruzcoach.com ¿Qué es más importante querer o deber? ¿Te acuerdas de…¡ tienes que arreglar tu cuarto!, ¡tienes que hacer la tarea!, ¡tienes que respetar a los adultos!, ¡tienes que ayudar con el quehacer!? Y muchos más “tienes que”. Por supuesto, todo esto es parte del proceso formativo para insertarse con éxito en la sociedad, sin embargo, la imposición “tienes que”, se queda tatuada, de tal forma, que aunque ya no tengamos atrás a los padres para recordarnos nuestros deberes, buscamos la manera de estar rebasados por las obligaciones, dejando cada vez más olvidados los deseos o la ilusión de tener una vida más plena y tranquila; por ejemplo: Elena, de 36 años, tiene dos bellos niños de 5 y 7 años. Trabaja como publicista en una agencia, lleva 10 años de casada y su vida parece ser la ideal. Es cierto que ella decidió casarse, también es verdad que eligió la publicidad como carrera, y quiso tener dos hijos; por todo ello, muchas de las personas cercanas a ella, ven absolutamente normal que ella corra de un lado para otro todo el día y todos los días. Lleva una parte muy importante de la gestión del hogar; como su esposo trabaja más lejos de casa, él sale más temprano por las mañanas y a ella le corresponde llevar a los niños al preescolar y a la primaria (con los lunches respectivos); trasladarse 45 minutos en promedio para llegar al trabajo; responder a las demandas del cargo; pasar por las tardes a casa de su mamá, donde el camión escolar deja a los niños, checar las tareas que cada profesora les encomendó; regresar a casa para bañarlos y preparar la cena para tenerla lista a las 9 de la noche que llega su esposo y, después de conversar un rato, preparar todo para el día siguiente y volver a empezar. Los fines de semana
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