35 ella el tiempo suficiente, te regala la oportunidad de abrir un mapa interno: el de todo aquello en lo que te has ido postergando para sostener a otros, encajar, cumplir y mantener la paz. Una mujer que no sabe elegirse, no se rompe de golpe, se fragmenta poco a poco en cada versión de sí misma que tuvo que abandonar para ser aceptada o querida, diciendo “sí” cuando su cuerpo dice “no”, sosteniendo vínculos donde se diluye, dejando a un lado sus necesidades como si siempre hubiera algo más importante que ella, lo cual no significa ser egoísta, es la necesidad profunda de volver a su esencia. Así llega el momento de un punto de quiebre, que muchas mujeres reconocen como el despertar silencioso, y que no llega como una revelación dramática, sino como una conciencia que se vuelve irreversible. El inicio de aprender a elegirte es cultivar el arte de detenerte y preguntarte en medio de cualquier situación: ¿Esto me expande o me estoy abandonando aquí? Y en ese preciso espacio vas dejando de justificar cada límite, en virtud de que reconoces que tu energía también tiene dirección. En ese lugar interior también recuerdas, sin negociación interna, que no viniste a sostenerlo todo. Y en esos instantes, una parte de ti se va rompiendo y ordenando al mismo tiempo para dejar de habitar la vida desde la adaptación automática y ahora la vives desde una coherencia que ya no pide permiso para ser tú. Por eso es tan importante que una mujer aprenda a elegirse, porque una vida desde la desconexión interna puede verse perfectamente construida desde afuera, hasta que un día te das cuenta de que has estado cumpliendo con todo, excepto contigo. Como escribió Anaïs Nin: “Y llegó el día en que el riesgo de quedarse encerrada en un capullo fue más doloroso que el riesgo de florecer”. Querida lectora, aprender a elegirte transforma la manera en la que te relacionas contigo misma, porque lo no consciente termina moldeando la dirección de tu historia personal. Desde la psicología contemporánea del trauma relacional, especialmente en el trabajo de autores como Bessel van der Kolk, se comprende que aquello que no se procesa emocionalmente tiende a repetirse en la experiencia interna. Y muchas veces, sin darnos cuenta, repetimos formas de abandono hacia nosotras mismas creyendo que eso es amor, fortaleza o responsabilidad. La decisión de elegirte es la traducción del amor propio en decisiones reales, implica ir más allá de priorizarte, es dejar de tratarte como alguien que siempre tiene que ser suficiente para todos y empezar a reconocerte como alguien que también merece cuidado, respeto y bienestar. De esta forma, paso a paso vas recuperando tu vitalidad, la firmeza y capacidad de estar en los vínculos sin dejarte atrás. Tú no te eliges porque te amas; empiezas a amarte porque te eliges, por tal razón, elegirse no es alejarse del amor, es dejar de abandonarte para merecerlo. Elegirte no vuelve tu vida perfecta, pero sí más honesta contigo; es un proceso donde ciertas relaciones dejan de encajar, hábitos que antes tenían sentido pierden su lugar y viejas dinámicas dejan de sostenerse. No porque surja el conflicto, sino porque ya no hay espacio interno para seguir traicionándote en lo que no es recíproco. Se empieza a vivir con más escucha interna, con menos necesidad de aprobación y más conexión con lo que realmente sientes. Los desafíos no desaparecen, ahora los atraviesas con los recursos de tu mundo interior, desde un lugar más consciente. Elegirte no ocurre en un gran gesto, ocurre en lo cotidiano, en el preciso instante en el que te detienes antes de decir “sí” automáticamente, cuando escuchas tu incomodidad sin justificarla. Elegirte comienza ahí, en lo invisible, en lo pequeño, en lo que nadie aplaude. Si te eliges, tu alma siempre va a encontrar la forma de hablarte y con el tiempo vas notando algo distinto; que tu cuerpo habla antes que tu mente, que tu cansancio tiene información, que tu incomodidad es una brújula y que tu silencio no siempre es paz. Elegirte es un compromiso contigo misma, antes de responderle al mundo y ese cambio, aunque parezca mínimo va mejorando todo. Entonces, se cae lo que no eras, lo que sostenías desde el miedo. Y quizá solo así comprendemos algo que la escritora Marianne Williamson expresó con absoluta verdad: “Nuestro miedo más profundo no es ser insuficientes. Nuestro miedo más profundo es ser poderosas más allá de toda medida”. En la valentía de una mujer para tener la convicción de elegirse todos los días, ella no se transforma en otra persona; se reconoce, se encuentra, se revela, se vuelve presencia, refugio, verdad que reafirma sus pasos. En ese camino no estaba aprendiendo a ser otra, sino recordando cómo volver a sí misma desde la gratitud por lo valiosa que es. POSDATA: Para profundizar más en temas de crecimiento personal para mujeres resilientes, te invito a leer el libro de mi autoría: UNA MUJER AL OTRO LADO DEL MIEDO, disponible en amazon.
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