30 Sylvia Sánchez Alcántara Vivimos en una época paradójica. Nunca habíamos tenido tantas herramientas para organizarnos, comunicarnos y planear el futuro, y sin embargo, nunca había sido tan difícil vivir el presente. Nuestra mente se ha acostumbrado a viajar constantemente entre lo que ya ocurrió y lo que podría ocurrir. Recordamos errores del pasado con nostalgia, culpa o dolor; y al mismo tiempo proyectamos expectativas, miedos o ilusiones hacia el futuro. En ese constante ir y venir, olvidamos una verdad fundamental: la vida no ocurre ni en el pasado ni en el futuro. La vida ocurre ahora. Aprender a vivir el presente no es una frase de moda ni un consejo superficial de bienestar. Es una disciplina emocional, mental y espiritual que puede transformar la manera en que experimentamos nuestra existencia. El pasado es un lugar para aprender, no para vivir. El pasado es una de las dimensiones más poderosas de nuestra vida. En él están nuestras experiencias, nuestros recuerdos, nuestros logros y también nuestras heridas. Recordar puede ser una forma hermosa de honrar lo vivido, pero cuando el pasado se convierte en un lugar donde permanecemos atrapados, deja de ser memoria y se vuelve prisión. Muchas personas viven mirando hacia atrás. Se preguntan qué habría pasado si hubieran tomado otra decisión, si hubieran dicho algo diferente, si hubieran elegido otro camino. Pero la verdad es que el pasado tiene una característica innegociable: no puede cambiarse. Podemos reinterpretarlo, aprender de él, sanar sus heridas y resignificar sus momentos. Pero no podemos regresar. Cuando alguien vive permanentemente en el pasado, se pierde el único espacio donde realmente puede actuar: el presente. El pasado debe ser un maestro, La importancia de aprender a vivir el presente www.retosfemeninos.com @retos.femeninos @retosfemeninosoficial Retos Femeninos Retos Femeninos @retosfemeninos
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