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3 Maternar no debería significar renunciar Mayo nos invita a celebrar a las madres. Pero también nos exige mirar de frente una realidad que, por mucho tiempo, hemos romantizado. Hoy, en México, alrededor del 33% de los hogares son encabezados por una mujer. Es decir, millones de madres sostienen solas no solo la economía del hogar, sino también el cuidado emocional, educativo y cotidiano de sus hijos. La maternidad, lejos de ser únicamente un acto de amor, se ha convertido en una carga desproporcionada. Diversos estudios señalan que más del 70% de las tareas de cuidado recaen en las mujeres, incluso cuando trabajan tiempo completo. Esto incluye desde la crianza y la alimentación, hasta el acompañamiento escolar y la atención a familiares mayores. Una jornada invisible, no remunerada y pocas veces reconocida. Y entonces aparece uno de los costos más silenciosos: el profesional. Se estima que cerca del 40% de las mujeres ha pausado o frenado su desarrollo laboral tras convertirse en madre. No porque falte talento o ambición, sino porque el sistema —y muchas veces la cultura— no está diseñado para sostener ambas dimensiones de su vida. La consecuencia es clara: menos oportunidades, menor crecimiento económico y una brecha que se amplía con el tiempo. Pero este editorial no es para victimizar. Es para visibilizar y, sobre todo, para cuestionar. ¿Por qué seguimos esperando que sean las mujeres quienes se adapten, en lugar de transformar las estructuras? ¿Por qué el cuidado sigue siendo visto como una responsabilidad individual y no como un compromiso social? Ser madre no debería significar desaparecer como mujer. No debería implicar elegir entre crecer o cuidar. No debería ser sinónimo de agotamiento constante. Este mes, más que flores o palabras, hagamos conciencia. Impulsemos conversaciones incómodas. Exijamos políticas laborales más humanas. Fomentemos corresponsabilidad en casa. Y, sobre todo, recordemos a cada madre que su desarrollo personal no es un lujo: es un derecho. Porque cuando una mujer crece, no solo crece ella. Crece su familia, crece su entorno… crece el país. Comparte esta revista electrónica para que muchas más mujeres también se beneficien. Sylvia Sánchez Alcántara Coordinadora Retos Femeninos Carta editorial Para estar actualizada regístrate en: www.retosfemeninos.com Coordinadora Editorial Sylvia Sánchez Alcántara Diseño Roberto Vásquez Lucas Fotografía Nadine Markova Banco fotográfico Número 136 Mayo, 2026
4 Índice Lo presionaste… y lo perdiste Mejoremos nuestra forma de comunicarnos ¿Tienes hambre? No sufres por lo que pasa… sufres por lo que esperabas que pasara El optimismo caracteriza a las personas exitosas Liderazgo y honestidad El motor invisible del liderazgo femenino en el regreso laboral Éxito y fracaso, anverso y reverso de la misma moneda Colores que se quedan… Familia y trabajo: balance que construye Cuando llega una mujer ganamos todas y, ¡brindamos por su éxito! Lizitips para tener seguridad en ti misma ¿Eres una madre perfecta-mente estresada? La importancia de aprender a vivir el presente ¿Estás criando a tus hijos sin la presencia de su padre? ¿Cómo romper la narrativa de: “Tengo que poder con todo”? ¿Por qué llaman “zona de confort” al “amuermamiento 8 14 12 18 22 30 34 38 26 10 6 16 24 28 32 36 20
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6 Mejoremos nuestra forma de comunicarnos ¿Han observado cómo una pequeña diferencia con una amiga puede volverse un desastre? ¿Has tratado de compartir cómo te sientes con tu pareja y parece que no te escucha? ¿Cuando estás diciendo algo, antes de terminar, ya estás arrepentidA de haberlo dicho? Como tú, me he encontrado en estas situaciones muchas veces, lo que me ha llevado a darme cuenta que las palabras no las podemos tomar tan a la ligera. Nuestras palabras hieren, destruyen y separan si no tengo conciencia de la forma e Meg intención de cómo las digo. Creo profundamente que hay que ser diestra para decir las cosas correctas en el momento correcto. Es de sabios cerrar la boca a tiempo. Te comparto una lista de cosas que son mejor no decir: • “Te lo dije…” Es una tentación enorme no decirlo (especialmente cuando advertimos al otro de las consecuencias). Antes de abrir la boca, cuenta hasta 10 y piensa porqué lo quieres decir. ¿Es www.meg.mx @caminaconMEG
7 para hacerlo sentir menos?, ¿señalarle su falta de inteligencia? o ¿por no haberte escuchado? • “No tiene sentido…” Hay que ser cuidadosa con esta declaración, cuando la dices es porque no estás entendiendo algo, porque la otra persona suena “que está diciendo tonterías”. Hay dos posibilidades de reacción: la mejor, será que tu interlocutuor pacientemente trate de explicar su punto de vista otra vez y la peor, que se enoje. En vez de tomar el riesgo, mejor pide “No lo entendí, me lo podrías explicar, por favor”. • “Ya lo sabía…” Cuando lo dices una vez, las personas pueden pensar que estás muy bien informado. Dilo dos veces y empezarán a sentirse irritados. Dilo tres veces y seguramente no te volverán a comentar o recordar de algo que puede ser importante. Aunque sepas, deja que la persona se siente importante, útil. Esto es lo que hacen los lideres exitosos. • “¿No sabías ….” Nuevamente estás demostrado un sentido de superioridad, haciendo que el otro se sienta mal. • “Me haces sentir (inserta aquí la emoción negativa)…“ Sentimos lo que escogemos sentir. Nadie puede hacerte sentir mal sin tu consentimiento. Por lo tanto, no hay razón para echarle la culpa a nadie, en relación a lo que decides sentir. • “¿Me estás escuchando…?” La mayoría hemos aprendido por el camino difícil, la mayoría de las veces, a no saber escuchar atrás de las palabras, que es lo que el otro necesita. Deja de hablar por un rato y haz el esfuerzo de escuchar lo que la otra persona tiene que decir. • “Deberías …” A nadie nos gusta que nos digan lo que tenemos que hacer. Si vas a dar una opinión sugiere no impongas. • “Con todo respeto…” No hay nada malo en decirle al otro que lo respetas, el problema es cuando acompañas la frase… • “Estás equivocado…” No sé ni por dónde empezar a explicarte lo tonto que me resulta lo que dices… Se vale no estar de acuerdo con el otro, pero no empieces con esta frase, para terminar con una discusión. Las palabras tienen un poder de crear todo el tiempo… cuida tus palabras. Si no van a elevar al otro, para qué hacerlo… tu opinión es válida, como la de los demás, pero no es la única verdad. Este mes observa si usas estos términos y cuáles son sus consecuencias. Brilla siempre.
8 Colores que se quedan… Un mundo de color Mayo es un recordatorio de todo lo que damos, de todo lo que sostenemos… y también de todo lo que creamos. Porque sí, crear espacios para nuestros hijos también es una forma de amar. Cuando pensamos en los espacios de nuestros bebés o niños, solemos pensar en ternura, en suavidad, en algo “lindo”. Pero la realidad es que el color va mucho más allá. El color puede influir en cómo duermen, cómo juegan, cómo se concentran… y cómo se sienten. Si lo pensamos así, qué importante es decidir qué colores usamos, ¿no? El color impacta directamente en las emociones y en el comportamiento. Y en los niños, ese impacto es aún más profundo, porque están en pleno desarrollo. Su cerebro es una esponjita en todo momento. Y el color puede estimular, llenar de calma, activar… Por eso, más que elegir colores “bonitos”, la idea es elegir colores que acompañen su desarrollo. Un tip importante es que evites colores demasiado intensos en áreas de descanso. Si los quieres usar, déjalos para detalles, no para muros completos. Son colores también muy válidos, pero hay que saber equilibrarlos. A medida que nuestros hijos crecen, sus espacios también cambian. Empiezan a necesitar concentración, enfoque y estructura. Si tienes un espacio pequeño, usa bases neutras y añade color en elementos que puedas cambiar con el tiempo. Los espacios de nuestros hijos no deberían ser estáticos. Deberían poder transformarse. No te pierdas este programa que Comex presenta para encontrar el color perfecto para cada uno de los espacios de tus hijos.
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10 Lo presionaste… y lo perdiste Un comentario inadecuado puede poner en riesgo una relación amorosa. Así le pasó en una ocasión a una amiga cuando se peleó con un exnovio, a quien ella le sacó “los trapitos al sol” frente a sus amigos. Su ex era un hombre muy bueno y hasta llegaba con flores frecuentemente, sin embargo, mi amiga se quejaba porque después de un año de relación él nunca le había dicho “te quiero” y mucho menos “te amo”. Únicamente al final de sus textos escribía “TQM” (popular abreviación para decir “te quiero mucho”). María Marín Un día ella fue a cenar con una pareja amiga de su novio, llamémoslos Marco y Alicia. Marco siempre tenía algo hermoso que decir de su mujer, y ese día mientras cenaban comentó: “Desde que vi a Alicia por primera vez sabía que sería la mujer de mi vida”. Después de escuchar ese comentario tan tierno, mi amiga no pudo aguantarse y dijo algo frustrada: “Marco, deberías enseñarle a mi novio a ser romántico y expresivo como tú.” A lo que Marco sorprendido respondió: “No digas eso, mi amigo te adora” Mi amiga por poco se atraganta con la comida www.mariamarin.com Maria Marin @mariamarinmotivation mariamarinmotivation Maria Marin @maria_marin
11 y con la boca casi llena dijo sarcásticamente: “Pues si me quiere tanto, ¿por qué nunca me lo ha dicho?”. Marco y Alicia se quedaron perplejos tras el comentario. No podían creer que su amigo jamás hubiera dicho una frase tan básica entre enamorados. Luego de esta revelación en la mesa, hubo un silencio sepulcral y si las miradas mataran, al día siguiente ella hubiera aparecido en las noticias bajo el titular: “Mujer es apuñalada por la mirada de su novio.” El enojo de su enamorado fue tal que no le dirigió la palabra el resto de la noche. Después de ese altercado, la relación fue cuesta abajo. No obstante, mi amiga dice que esa noche aprendió dos reglas en el amor que toda mujer debe tomar en cuenta: La primera es que jamás debes hablar negativamente de un hombre delante de nadie, así sea un familiar o su mejor amigo. Y segundo, que no debes pedirle una y otra vez a tu pareja lo que no está listo para decir.
12 Bárbara Anderson Cuando llega una mujer ganamos todas y, ¡brindamos por su éxito! Primera mujer Editora General de la revista Expansión Bárbara Anderson es argentina de nacimiento y mexicana por elección. Fue hasta diciembre de 2020 directora de Innovación Editorial y columnista de negocios en el periódico Milenio (Nada personal, solo negocios) y en Milenio TV (Milenio Negocios TV). Desde 2005 a 2010 fue editora general de la revista Expansión, la primera mujer en tener ese puesto en los 50 años de la publicación. Entre 2010 y 2012 fue directora editorial de la revistas femeninas de Grupo Expansión/Time Inc. a cargo de 200 personas que editaban cada mes las revistas Elle, Instyle, Quién, Balance y www.quien.com. En octubre de 2020 consiguió la licencia de The Guardian en español para México y creó el sitio www.la-lista.com, la primera plataforma informativa creada, lanzada y operada en medio de la pandemia en México. En el ámbito de la filantropía es tesorera del Patronato de APAC, la Asociación Pro Personas con Parálisis Cerebral y defensora de los derechos de las personas con discapacidad. Lanzó en 2019 el primer sitio de noticias 100% accesible de México sobre y desde la discapacidad: www.yotambien.mx También trabaja como corresponsal en México de la red de radios argentinas Cadena 3. Hoy es columnista en el sitio Opinión 51, en Whitepaper y en El Financiero. Dirige su propia plataforma informativa: ANDERSON REPORT. Escribió el libro “Los dos hemisferios de Lucca”, una biografía de su hijo de 14 años con parálisis cerebral y un tratamiento inédito de regeneración celular que tomaron en India. En 2023 Netflix compró los derechos del mismo para hacer la película adaptada para 195 países. Fue una co producción India/México protagonizada por Bárbara Mori y Juan Pablo Medina, que desde su estreno el 31 de enero de 2025 suma 90 millones de espectadores en la plataforma de streaming. Su segundo libro “(IN)visibles, 24 historias de mexicanos que cumplieron sus sueños” se lanzó en octubre de 2022 y ganó Silver Medial en el Latino Books Award 2023 (Estados Unidos). Actualmente está presentando su último libro, “Inventos que usamos a diario y que rompieron la barrera de la discapacidad”.
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14 Familia y trabajo: balance que construye ¿Se podría hablar también de un desbalance que destruye? ¿Qué tan importante es darle el lugar que le corresponde a nuestra vida laboral y a nuestro entorno familiar? Al buscar algunas definiciones de trabajo encuentro las siguientes ideas: esfuerzo físico y mental, producción de bienes y servicios, satisfacción de necesidades, medio para conseguir la perfección humana, desarrollar cualidades humanas, derecho y deber, entre otras. Esto me lleva a concluir que el trabajo es necesario en las personas, que las dignifica y que contribuye a su felicidad. No cabe duda que es mucho el tiempo que dedicamos durante nuestra vida al trabajo. Para que te des una idea: si una persona vive 77 años Lucía Legorreta y trabaja a partir de los 20 años un promedio de ocho horas, acabará dedicando 19 años de su vida exclusivamente a trabajar. Según datos del INEGI al 2026, actualmente en México trabajamos el 45.1% de las mujeres de la población económicamente activa; considerando la economía informal me atrevería a afirmar que somos casi un 90%. Esto sin tomar en cuenta el trabajo doméstico, en el que se calcula que las mujeres trabajamos veinte horas semanales más que los hombres. Hablemos entonces de la familia, a quien la Declaración Universal de los Derechos Humanos define como “el elemento natural y fundamental de la sociedad y que tiene derecho a la protección www.lucialegorreta.com lucialegorretacervantes
15 de la sociedad y del Estado”. La familia ha tenido cambios sociales y demográficos notorios desde los años sesenta del siglo pasado, durante los cuales existía un matrimonio más estable, pero que a la vez presentaba una falta de equidad en las relaciones de hombre y mujer y una falta de compromiso emocional del hombre con la vida diaria de sus hijos. En el siglo XXI el panorama ha cambiado drásticamente. Es usual hablar de familias para destacar la gran pluralidad de tipos o estructuras existentes. Familiares nucleares o biparentales de un hombre y una mujer casados en primeras nupcias y con hijos propios; parejas casadas en segunda o más ocasiones con hijos de parejas previas o de ambos; o bien parejas que cohabitan en unión libre (éstas representan entre un 70 y un 85%). Las familias monoparentales formadas por una mamá sola, y en menor medida por un papa solo que se hace cargo de manera exclusiva del cuidado y educación de los hijos, ya sea por viudez, divorcio, separación, adopción de niños por adultos solos o maternidad en adolescentes, que representan entre un 15% y un 30%. Vayamos pues al planteamiento inicial de este análisis: ¿qué es más importante en la vida de una persona: su realización profesional o su familia? Tanto el hombre como la mujer pueden amar su profesión por encima de todo, y buscar una realización personal a toda costa, o bien amar por encima de todo a su familia y tomar el trabajo como un medio. En mi opinión, el trabajo debe estar subordinado siempre a la familia; no hay paridad entre ambos, ya que el motor del trabajo es la familia, pero el motor de la familia es el amor. El fin de los esposos es la familia, y el trabajo es el medio que está al servicio de la familia. Si los fines se transforman en medios, dejan de ser fines; y si los medios se vuelven fines, la vida humana pierde significado y valor. ¿Dónde importa fracasar menos? Si se da un fracaso en el trabajo y el hombre o la mujer continúan siendo admirados y apoyados por su familia, podrá salir adelante. Si se da un fracaso familiar, existe la posibilidad de que el trabajo se vea afectado. Es más fácil rehacerse de un fracaso profesional que de una ruptura familiar. Te invito a pensar cómo está este balance en tu vida, qué tanto tiempo le dedicas a tu trabajo, descuidando o sacrificando tiempo con tu familia. Algunos consejos que pueden ayudarte: • Establecer una jerarquía de valores. • Saber cortar a tiempo con el trabajo. • Distinguir lo importante de lo urgente, tanto en la familia como en el trabajo. • Cuidar la relación hombre y mujer. • Hacer una pausa antes de entrar a casa. • No llevarse trabajo a casa. • Prever y organizar con tiempo el descanso para fines de semana. • Establecer una dinámica familiar propia • Apoyarse en los abuelos
16 ¿Tienes hambre? ¿No te has preguntado porqué a veces después de comer, te da hambre a las pocas horas?... la respuesta puede estar en la calidad de los alimentos que consumes, y no me refiero a la forma de elaboración, si no al contenido de los nutrimentos que los componen…quieres saber mas? …Acompáñame. Los problemas de alimentación, y en especial el sobrepeso y la obesidad, están cobrando cada vez más importancia, no sólo en los países desarrollados, sino también en aquellas sociedades menos favorecidas económicamente. Se ha insistido ampliamente sobre la incidencia de la dieta y de los malos hábitos alimentarios como factores responsables de estas alteraciones. También se ha responsabilizado al sedentarismo Ethel Soriano y la falta de una actividad física programada y sostenida. Pero existen otros datos a tener en cuenta cuando queremos controlar el sobrepeso y las enfermedades que tienen que ver con las dietas. Desde hace un par de décadas los nutriólogo están poniendo especial atención sobre el índice glicémico (IG). Éste representa la velocidad a la que cada alimento ingerido libera glucosa, la cual es usada por el cuerpo a modo de energía; de manera que un alimento con un índice glicémico alto eleva más la glicemia (o glucosa en sangre) que uno con IG bajo. Aquellos alimentos que liberan más lentamente la glucosa, y por lo tanto ponen a disposición del organismo energía durante más tiempo, son @ethelsoriano
17 preferibles e inciden positivamente en el control del peso y el estado general de salud. Esto abre nuevas posibilidades de incidir sobre los hábitos alimentarios y la salud. Siendo la obesidad una de las alteraciones que más preocupan a los expertos. Se ha comprobado que cuando en una persona la glicemia asciende bruscamente, también tiende a descender en forma abrupta, causando una sensación de hambre. También se ha encontrado una manera de usar el IG de los alimentos a favor de estas personas. Los estudios prueban que cuando se consumen alimentos con bajo índice glicémico la sensación de saciedad es mayor y hay un mejor control del apetito. Dos alimentos pueden tener igual cantidad de calorías, igual cantidad de carbohidratos y pertenecer al mismo grupo, pero presentar distinto índice glicémico. ¿Cómo saber qué alimentos elegir para satisfacer mejor las necesidades de glucosa, es decir, de energía?. El azúcar procesado común, por ejemplo, que usamos para endulzar nuestro café, tiene un bajo IG ya que contiene un 50% de fructosa. En cambio, los alimentos que contienen glucosa, como las gaseosas, tienen un IG alto. En forma de pan, las harinas liberan rápidamente energía, pero en forma de pastas, es más lento. Por lo tanto el pan tiene un IG alto y las pastas, mediano, aunque en los regímenes se los incluya en el mismo grupo. Las formas de cocción de los alimentos también inciden en su IG. El de la papa hervida es significativamente menor que el de la frita En la medida en que se haga uso del índice glicémico para preparar las comidas de una forma más saludable, éste te ayudará a mantener el nivel de azúcar en la sangre bajo control. Es también recomendado hacer ejercicio, comer menos grasas saturadas así como aquellas que posean la configuración química “trans”, e ingerir más fibra, además de seguir una dieta baja en carbohidratos. Saber un poco más sobre cómo funciona este mecanismo y qué IG tiene cada producto que vamos a consumir, puede mejorar nuestra calidad de vida. Por favor...cuídate.
18 Lizitips para tener seguridad en ti misma La falta de confianza en ti misma se dispara cuando: • No te sientes amada. • Dudas de ti misma. • Te preocupa mucho la crítica. • Te sientes inferior. ¿Qué provoca la inseguridad?: • No decir lo que piensas y sientes de una manera adecuada. • Incapacidad para expresar tus necesidades y deseos. • Depender de alguien o algo para sentirte feliz. • Un dialogo interno destructivo que te hace que Lizi Rodríguez dudes de ti misma. • Las auto exigencias excesivas. • La búsqueda de la perfección. • Estar con alguien que te critica constantemente. • Vivir complaciendo a los demás. Para tener más seguridad en ti misma (o) necesitas conocerte Los tres pasos para conocerte: • Escucha tu voz interior, hazle caso a tu intuición. • Acéptate tal como eres con tus virtudes y tus defectos y no dejes que otros te digan cómo tienes que ser. www.lizirodriguez.com @lizi_rodriguez_perez
19 • Haz un plan de acción para que día a día te acerques a tus objetivos y sueños. Para reencontrarte con tu camino: • Dirige tu mirada hacia lo que más te gusta hacer. • Recuerda qué cosas eras capaz de hacer durante horas cuando eras niña. • Descubre qué actividades que te dan más alegría y satisfacción Para superar la inseguridad en ti misma: • Elimina tu dialogo interno negativo reemplazándolo por palabras positivas. • Mejora la imagen que tienes de ti misma para crear más confianza. • Aprende a comunicarte de manera asertiva, siendo autentica y diciendo lo que sientes y piensas No podemos cambiar a los demás pero si tomar responsabilidad de cómo nos sentimos. Si sufres inseguridad en situaciones sociales: • No te anticipes. Si sabes que tienes que enfrentarte a una situación que puede ser difícil para ti, trata de no malgastar tu tiempo pensando en cómo será y en qué pasara. Lo más probable es que no ocurra nada de lo que estás anticipando, es posible que la pases mucho mejor de lo que creías la ibas a pasar. • Ten confianza en ti misma. Nadie a tu alrededor es mejor ni peor que tú, equivocarse es de humanos y a cualquiera le puede pasar. • Bloquea los malos pensamientos. Pon más énfasis en lo que hiciste bien que en lo que crees que hiciste mal Todas en algún momento de nuestra vida nos hemos sentido inseguras. La inseguridad tiene que ver con no saber afrontar una situación o con evitar las consecuencias negativas de las mismas. En la vida las garantías de seguridad no existen. Lizitips para tener seguridad en ti misma: • Aprende a vivir con incertidumbres. • Atrévete a hacer cosas nuevas. • Enfrenta y supera tus inseguridades. • Ábrete a una vida llena de amor y cosas buenas porque te lo mereces.
20 Dr. Walter Dresel www.exitopersonal.org Éxito y fracaso, anverso y reverso de la misma moneda El éxito y el fracaso son dos experiencias personales que tanto hombres como mujeres vivimos a lo largo de los caminos de la vida, y que dependen del juicio con que cada uno juzga los acontecimientos que nos tienen como protagonistas. Y digo experiencias personales, porque lo que para una persona puede ser un episodio que configura una gran pérdida, para otra, esa misma situación la vive como una oportunidad y una liberación, para poder programar su existencia de allí en adelante de una manera totalmente distinta. Cuando nos disponemos a mirar a nuestro alrededor vemos que hay seres humanos que han enfrentado la adversidad con mucha dignidad, surgiendo entonces espontáneamente la pregunta de “¿porqué no la hemos de superar nosotros también”. Es muy común escuchar hablar de cómo llegar al éxito, y es más, cuando se abre un periódico podemos observar invitaciones a conferencias, seminarios y talleres vinculados al éxito, pero difícilmente encontremos alguna invitación a ingresar en la profundidad de lo que significa un fracaso en la vida de un ser humano. Lamentablemente vivimos en un mundo dónde la superficialidad gana cada vez más espacio, y nadie se detiene a valorar el impacto que un fracaso puede llegar a tener en la vida de un hombre o de una mujer. Cada individuo es diferente y esa singularidad hace que cada persona reaccione de un modo distinto, frente a los hechos que le toca vivir. Sin embargo, las emociones que todos sentimos en momentos de profunda crisis son en general similares. Lo que verdaderamente nos separa de otros individuos es lo que hacemos con esas emociones,
21 de qué modo las manejamos, y con qué rapidez logramos desprendernos de esas anclas tan negativas que embargan nuestra alma. Sii tú aún no has experimentado lo que significa un fracaso en algún área de tu vida, ten la certeza de que tarde o temprano, esta experiencia llegará a tu existencia. Y para ello debemos estar preparados, para no destruirnos con la primera interpretación de los hechos, y para poder mirar con cierta perspectiva, lo que nos está sucediendo. Los fracasos son algo así como una de las leyes de la Vida. Se trata de una vivencia que nos involucra a todos y tiene un motivo básico y fundamental que es que: QUIEN ASUME RIESGOS SE EXPONE A SALIR GANANCIOSO O DERROTADO. Pero, ese es el juego natural de la vida, donde permanentemente estamos apostando a nuestro crecimiento, a nuestro desarrollo, a la expansión en las distintas facetas de nuestro desempeño cotidiano, lo que inexorablemente nos debe llevar a aceptar que no todos nuestros sueños se cumplirán, debiendo entonces aprender a desarrollar una adecuada tolerancia a la frustración. En otras palabras, a pesar del dolor, a pesar del sentimiento de injusticia que nos embarga, una vez procesado el dolor de la pérdida, estaremos nuevamente en condiciones de generar confianza y respeto por nuestra propia persona. Esto no es otra cosa que fortalecer los dos pilares fundamentales de nuestra autoestima. Si luego de atravesar por situaciones de crisis personales intentamos hacer cosas nuevas, en forma inevitable nos estaremos exponiendo a fracasar nuevamente. Lo que no comprendemos habitualmente es que también nos estamos exponiendo a ser exitosos y a triunfar en nuestro nuevo intento. Frases como y… ¿si me va mal?, o ¿si no soy capaz de?, o ¿si no lo logro?, aparecen como fantasmas en la pantalla de nuestra mente, y nos acosan constantemente, reflejando un sentimiento de minusvalía, asociado a una muy baja autoestima. ¡Es urgente que podamos revertir estos sentimientos tan limitantes! La única manera de evitar el fracaso es quedarse absolutamente estático, sin hacer ningún intento por avanzar. Aun así, esa parálisis es a mi juicio una señal clara de fracaso, por no poder vencer el temor a no lograr nuestros objetivos. Pero esto es lo que sucede con mucha frecuencia en la vida cotidiana, y en muchos aspectos de la misma, donde tenemos las cosas bien claras, pero nos falta el último eslabón de la cadena que es pasar a la acción. Pensamos, tomamos las decisiones, pero hay algo que nos detiene, y ese algo es el profundo temor a fracasar y a someternos al juicio que los demás puedan hacer de nuestra actitud. Esto nos obliga de alguna manera a reflexionar sobre nuestra condición humana, que nos está señalando desde el centro mismo de nuestra persona, qué si somos capaces de desarrollarnos para de ese modo hacer crecer nuestras posibilidades, todos los que nos atrevemos a explorar nuestro mundo circundante, estamos enfrentando la posibilidad de fracasar. Sin embargo, voy a trasmitirte un secreto ¡Vale la pena esa búsqueda! Siempre visualizamos la pérdida que significa atravesar por una experiencia de fracaso, y nos olvidamos de evaluar la oportunidad que se nos presenta, de cambiar nuestra manera de pensar y de actuar y de adoptar una actitud diferente frente a los hechos de nuestra vida. Los fracasos nos conducen a acumular una experiencia acerca de nuestra existencia, que no se compara con ningún otro episodio del cual podamos ser protagonistas. En el futuro, cuando sientas que estás inmerso en una situación que vives como un fracaso, no olvides de preguntarte ¿por qué me habrá sucedido esto?, y verás cómo seguramente hallarás respuestas que te involucran como responsable de ese final que tanto te duele. Todo tiene solución: a veces basta sólo con cambiar la visión que tenemos del mundo que nos rodea.
22 Gabriela Cruz Tornero www.gabycruzcoach.com ¿Eres una madre perfecta-mente estresada? Ser madre, trabajadora o empresaria, hija, además de esposa (o tal vez madre soltera) y administradora del hogar, no es suficiente; además, hay que ser perfecta. ¿Quién te lo exige? En primer lugar, tú misma, porque te estás evaluando de acuerdo con lo que la sociedad ha establecido como lo ideal. Específicamente, en el rol de madre, se espera que logres administrar el tiempo de tal manera que cumplas con los cuidados esenciales del pequeño: darle de comer en horarios establecidos, asearlo o promover que lo haga por sí mismo; llevarlo a la cama siempre a la misma hora para dar estructura a su vida; jugar con él dentro y fuera de la casa —lo que implica ir al parque o a un día de campo, al menos ocasionalmente—; controlar su acceso a la tecnología, guiarle en las tareas, alimentarlo saludablemente, comprarle los materiales para la escuela, tener su ropa impecable… entre muchas otras tareas. La gestión debe ser impecable para que cumplas, además, con los otros roles, con el mismo nivel de calidad. A esto se le conoce como carga mental: ese trabajo invisible que no solo implica hacer, sino recordar, anticipar y resolver constantemente. Aunque vivimos en el siglo XXI y hablamos de nuevas masculinidades, en la práctica, la responsabilidad del cuidado de los hijos sigue recayendo, en la mayoría de los casos, en la madre. Pregúntate, por ejemplo, quién pide permiso para ausentarse del trabajo cuando el niño enferma; quién prepara el adorno navideño para el salón de
23 clase (y, si no lo hace, quién sale a comprarlo); quién asiste a las juntas escolares; quién pega los parches cuando las rodillas del pantalón se agujeran. En un alto porcentaje, es la madre. Si tienes un trabajo fuera de casa, puedes dejar al niño con tu mamá o tu suegra (otra mujer que, nuevamente, cumple el rol de madre) o llevarlo a una guardería con un enorme sentimiento de culpa por el supuesto “abandono” que otros juzgan con facilidad. Recuerdo que, en una conferencia por el Día Internacional de la Mujer en una universidad privada, un estudiante levantó la mano para preguntarme porqué yo prefería estar hablando con ellos, en lugar de quedarme en casa cuidando a mis hijos. Así de profundas son las creencias que hemos interiorizado durante generaciones. ¿Tienes permiso de equivocarte? NO. Imagina la escena: tu hijo de tres años hace un berrinche y se tira al piso en un centro comercial. ¿Lo levantas con una nalgada? Eso te convertiría, ante la mirada social, en una madre violenta. ¿Le ruegas y le prometes el juguete que quiere? Entonces serías permisiva y manipulable. ¿Te agachas a dialogar con él hasta convencerlo? Puede tomar mucho tiempo, porque a su edad hay muchas cosas que aún no comprende. No existen soluciones perfectas, porque la crianza no es una ciencia exacta ni viene acompañada de un manual. Tomamos un poco de aquí y otro de allá. Ensayo y error. La clave: que tus decisiones estén sostenidas por tu propio esquema de valores, no por el juicio externo. Tal vez no puedas cambiar todo de inmediato, pero sí puedes comenzar con pequeños ajustes: • Cuestiona qué expectativas son realmente tuyas y cuáles has heredado. • Aprende a delegar, aunque las cosas no se hagan exactamente a tu manera. • Agenda tiempo para ti como una cita inamovible, no como un “lujo” opcional. Ser menos dura con los juicios que tienes sobre ti misma te permitirá dejar de actuar bajo la presión de lo perfecto y de la mirada ajena. Porque cuando el estrés domina, se reduce tu capacidad de disfrutar, de decidir con claridad y de conectar desde el amor. Aunque alguien piense que eres una mala madre por dedicarte tiempo para descansar, divertirte y cuidar tu salud… ¡hazlo! Porque una madre que se permite ser imperfecta no es una madre que falla: es una madre real. Y es desde esa autenticidad —no desde la exigencia— desde donde verdaderamente se educa. La culpa materna: lo que nadie te explicó
24 Patricia Anaya www.yosoyabundancia.me No sufres por lo que pasa… sufres por lo que esperabas que pasara Ahí está el verdadero problema. Te enseñaron a imaginar cómo “deberían” ser las cosas: la relación perfecta, el cuerpo ideal, el trabajo correcto, la vida que “tiene sentido”. Y cuando la realidad no encaja con esa imagen… te frustras, te decepcionas y sufres. Pero aquí va una verdad incómoda: No ves la realidad… ves lo que crees. Tu mente filtra todo según lo que ya conoce. Lo nuevo, lo diferente, lo inesperado… lo rechaza. Porque no lo puede manejar, porque no lo entiende. Porque no está en su “manual”. Y así, sin darte cuenta, te vuelves esclava de tus propias expectativas. Te aferras a lo que crees que es verdad… porque eso te da seguridad. Aunque te limite. Aunque te duela. Gran parte de tu sufrimiento no viene de la vida, viene del choque entre la “vida real” y la historia que te contaste sobre cómo debía ser. Soltar expectativas no es rendirse, es liberarte. 3 formas simples de dejar de vivir atrapada en expectativas: 1. Cambia “debería” por “podría” Deja espacio para lo inesperado. La vida no te debe nada, pero puede sorprenderte todo el tiempo.
25 2. Entrena tu curiosidad, abandona el control En lugar de reaccionar a lo que pasa, pregúntate: “¿Qué puedo aprender de esto?” y “¿qué hay de bueno aquí para mi?” 3. Acepta antes de reaccionar No significa que te agrade, significa que dejas de pelear con lo que YA es. Y desde ahí, eliges mejor. Cuando sueltas expectativas, dejas de sufrir por adelantado, y empiezas a vivir de verdad. Si esto te incomodó, es porque ya estás lista para ver diferente. Únete y empieza a soltar lo que te limita para crear una vida más ligera y poderosa.
26 @rosetta.forner.9 Rosetta Forner ¿Por qué llaman “zona de confort” al “amuermamiento ¿Confort o amuermamiento? Una cosa es estar a gusto, cómodo, seguro y otra muy diferente, estar amuermado. No son sinónimos sino antónimos. • Aferrarse a lo cotidiano Estar amuermado: dícese de ese estado o hábito que nos mantiene atados a una situación, casa, relación, trabajo, creencia, hábito, actitud... que no te renta nada, que no te aporta nada bueno. Y, sin embargo, puede estar evitándote prosperar, mejorar, darte oportunidades… Las personas tendemos a aferrarnos a lo cotidiano, muestra de la acomodación a la seguridad que proporciona lo conocido. Empero, esa ‘comodidad’ de que dota lo conocido y familiar suele tener la contrapartida del ‘amuermamiento’ que toda rutina lleva implícita. Dicha rutina llega a hacernos pensar que ‘nada cambiará’, que la felicidad es eterna, que nuestro entorno acogedor y seguro nunca verá alterada su naturaleza. Craso error. La vida cambia, evoluciona, se rompe, se para, se reanuda… La vida, como el electrocardiograma, tiene subidas y bajadas, ganancias y pérdidas. Las creencias que nos han instalado en el disco
27 duro de nuestra mente, o las que nosotros hemos decidido almacenar para relacionarnos con la aventura del vivir, nos han hecho creer que las pérdidas son negativas, excepto las relativas al exceso de peso corporal o de ‘cosas dañinas’. Mientras que, las ganancias suelen asociarse a ‘bueno’ aunque no todo lo que se gana lo sea, ya que, perfectamente, podemos ganar en problemas, en trastos inútiles o en personas que no nos aportan nada productivo (recordemos el síndrome de Diógenes). • Perder para poder ganar o avanzar No todas las pérdidas son agradables ni fáciles. La pérdida de un ser querido es terrible, sobre todo cuando se trata de un hijo (un duelo del que no nos podemos reponer por más vidas que vivamos), o de alguien de quien no nos hemos podido despedir ni reconfortar en su partida. Perder un trabajo cuando se carecen de ahorros, de otros recursos materiales o de una familia que nos apoye, es durísimo. No tener que darles de comer a los niños, es terrible. Que la vida se convierta en el escenario resultante de una guerra haya mediado o no una guerra literal o un virus infame o un desastre natural, es un tsunami emocional para cualquier persona. La película ‘La vida es bella’ mostró que, toda situación, por dramática que sea, es susceptible de ser reencuadra, dotada de luminosidad (el lado brillante), o ser vista desde el lado bueno. La diferencia la marca la actitud: los perdedores tienen una excusa, los ganadores tienen un plan. Los perdedores agachan la cabeza, se envuelven en la vergüenza como si ellos hubiesen cometido un delito. Simbólicamente se convierten en el fracaso, (cuando, lo cierto es que, una, no es sus resultados), y decretan (creencia) que no hay solución. En cambio, las personas que salen adelante en la vida no se sienten víctimas (la culpabilidad es una forma de victimismo), ni emplean sus energías en lamentarse de su mala suerte, simplemente admiten las circunstancias y se enfocan en idear una solución (usan la rebeldía para no acatar los resultados y la voluntad para propulsarse hacia adelante). Las personas ganadoras retroalimentan su autoestima y autovaloración creyendo en sí mismas, dándose ánimos, pasando del qué dirán, desligándose o disociándose de sus resultados, y centrándose tanto en la solución como en que es posible alcanzar la meta que se han propuesto. • No es fácil ser un ganador, lo fácil es ser una víctima ¿De verdad? En verdad, no se trata de si es fácil o no, sino del ‘coste’ emocional, psicológico y vital que supone el ir de víctima por la vida. Que el sistema inmune esté fuerte o debilitado depende en gran medida de lo que nos damos de comer a nivel psico-emo-espiritual. El amor es el gran curalotodo universal, mientras que el miedo (a veces, más poderoso que el amor), puede llegar a matarnos o a destruirnos. Las pérdidas en la vida pueden ser vistas como “aligeración de equipaje y oportunidad de algo nuevo” en vez de como mala suerte o una desgracia. En PNL, esto se conoce como ‘reencuadre de las situaciones”.
28 Ricardo Eiriz Una persona negativa, que no confía en que al final del camino haya algo bueno, jamás tiene éxito. Piensa que, en la mente de cualquier triunfador, ya sea en los deportes, la política, los negocios, o en cualquier otro ámbito, siempre hay una visión optimista del futuro. Todo triunfador lleva dentro un carburante lleno de confianza, determinación, constancia, visión, ilusión y muchas otras cualidades que le hacen avanzar a toda máquina. Las personas optimistas nacen, pero especialmente se hacen. Son nuestras creencias a nivel subconsciente las que nos llevan a conectar con pensamientos optimistas o pesimistas, a confiar en nosotros mismos y en nuestras capacidades, o a tener la seguridad de que nunca llegamos hasta el final. Nuestra actitud es obra de nuestro subconsciente, pero afortunadamente nuestro subconsciente es moldeable y programable. Todos tenemos la capacidad de cambiar interiormente para vivir de un modo diferente cuando no nos gusta el camino que seguimos. Las creencias con las que nos enfundamos siendo niños no tienen porqué acompañarnos de por vida. Tú, al igual que yo y que el resto de personas El optimismo caracteriza a las personas exitosas www.eiriz.com www.metodointegra.com
29 podemos elegir cambiar nuestra forma de ver la vida y de vivirla. Si deseas conectar con una visión optimista de la vida, debes alinear a tu subconsciente para que actúe con creencias del tipo: • Confío en mí misma y en mis capacidades. • Merezco disfrutar de una vida plena. • Sé que puedo lograr todo lo que me proponga. • El mundo es un lugar maravilloso. • Me permito disfrutar de esta vida. • Soy optimista en todo momento. • Merezco encontrar en mi camino siempre lo mejor. • Encuentro con rapidez soluciones fáciles a los problemas. • Veo el futuro con ilusión y motivación. • Afronto las dificultades como retos a superar. • Soy constante y decidida para perseguir mis metas. • Siempre pongo mi atención en las soluciones, evitando centrarme en los problemas. • Tengo claro mi camino en todo momento. • Me siento agradecida por todo lo bueno que tengo. Grábate estas creencias, y todas aquellas otras que consideres te ayudarán a vivir del modo que deseas. Convertirte en una persona optimista no significa cerrar los ojos a la realidad que te rodea, sino confiar en que a pesar de las dificultades siempre hay salida, no cayendo de ese modo en el desánimo o la resignación. Te aseguro que si te conviertes en una persona optimista, tu vida será mucho más feliz y plena. Si no sabes cómo y deseas aprender un modo fácil y rápido de grabar creencias, te lo explico en este vídeo:
30 Sylvia Sánchez Alcántara Vivimos en una época paradójica. Nunca habíamos tenido tantas herramientas para organizarnos, comunicarnos y planear el futuro, y sin embargo, nunca había sido tan difícil vivir el presente. Nuestra mente se ha acostumbrado a viajar constantemente entre lo que ya ocurrió y lo que podría ocurrir. Recordamos errores del pasado con nostalgia, culpa o dolor; y al mismo tiempo proyectamos expectativas, miedos o ilusiones hacia el futuro. En ese constante ir y venir, olvidamos una verdad fundamental: la vida no ocurre ni en el pasado ni en el futuro. La vida ocurre ahora. Aprender a vivir el presente no es una frase de moda ni un consejo superficial de bienestar. Es una disciplina emocional, mental y espiritual que puede transformar la manera en que experimentamos nuestra existencia. El pasado es un lugar para aprender, no para vivir. El pasado es una de las dimensiones más poderosas de nuestra vida. En él están nuestras experiencias, nuestros recuerdos, nuestros logros y también nuestras heridas. Recordar puede ser una forma hermosa de honrar lo vivido, pero cuando el pasado se convierte en un lugar donde permanecemos atrapados, deja de ser memoria y se vuelve prisión. Muchas personas viven mirando hacia atrás. Se preguntan qué habría pasado si hubieran tomado otra decisión, si hubieran dicho algo diferente, si hubieran elegido otro camino. Pero la verdad es que el pasado tiene una característica innegociable: no puede cambiarse. Podemos reinterpretarlo, aprender de él, sanar sus heridas y resignificar sus momentos. Pero no podemos regresar. Cuando alguien vive permanentemente en el pasado, se pierde el único espacio donde realmente puede actuar: el presente. El pasado debe ser un maestro, La importancia de aprender a vivir el presente www.retosfemeninos.com @retos.femeninos @retosfemeninosoficial Retos Femeninos Retos Femeninos @retosfemeninos
31 no una casa donde vivir. El futuro es una promesa que todavía no existe. Si el pasado nos atrapa con recuerdos, el futuro lo hace con expectativas. Desde pequeños aprendemos a pensar en lo que vendrá: la carrera que estudiaremos, el trabajo que tendremos, la familia que construiremos, los sueños que alcanzaremos. Planear el futuro es necesario. De hecho, es una muestra de visión y liderazgo personal. Sin embargo, cuando nuestra mente vive exclusivamente en el mañana, ocurre algo peligroso: dejamos de experimentar el hoy. Muchas personas viven en una constante espera: • “Cuando termine este proyecto seré feliz.” • “Cuando tenga más dinero descansaré.” • “Cuando los niños crezcan disfrutaré la vida.” • “Cuando llegue ese reconocimiento me sentiré pleno.” El problema es que la vida no está hecha de grandes momentos futuros. Está hecha de instantes presentes. Y cuando finalmente llega aquello que esperábamos, muchas veces ya estamos preocupados por el siguiente objetivo. Así, sin darnos cuenta, dejamos pasar la vida esperando vivirla. El presente es el único lugar donde existe la vida. El presente es el único momento que realmente tenemos. No es una idea filosófica ni un concepto espiritual abstracto. Es una realidad biológica y emocional. Nuestro corazón late ahora. Nuestra respiración ocurre ahora. Nuestros sentidos perciben el mundo ahora. Cada conversación importante ocurre ahora. Cada abrazo sucede ahora. Cada oportunidad aparece ahora. Y, sin embargo, muchas veces estamos físicamente presentes pero mentalmente ausentes. Estamos en una comida pensando en el trabajo. Estamos trabajando pensando en problemas personales. Estamos con la familia revisando el teléfono. La vida ocurre frente a nosotras, pero nuestra mente está en otro lugar. Vivir el presente es aprender a habitar plenamente el momento que estamos viviendo. La ilusión de que siempre habrá tiempo: Uno de los grandes engaños de la vida es pensar que siempre tendremos más tiempo. Tiempo para decir lo que sentimos. Tiempo para empezar ese proyecto. Tiempo para reconciliarnos con alguien. Tiempo para disfrutar a quienes amamos. Pero la vida tiene una naturaleza profundamente frágil e impredecible. Nadie tiene garantizado el mañana. Esta conciencia no debería generarnos angustia, sino claridad. Nos recuerda que cada día es una oportunidad irrepetible. Cada conversación puede ser significativa. Cada decisión puede marcar un rumbo. Cada momento puede convertirse en memoria. Cuando entendemos esto, dejamos de postergar lo importante. Vivir el presente también es liderazgo personal. Aprender a vivir el presente es una forma profunda de liderazgo personal. Las personas que viven en el pasado suelen actuar desde la culpa o el resentimiento. Las que viven en el futuro suelen actuar desde la ansiedad o el miedo. Pero quienes viven en el presente toman decisiones desde la conciencia. Son capaces de escuchar con atención. De observar con claridad. De actuar con intención. El presente es el espacio donde podemos elegir. Elegir cómo reaccionar. Elegir cómo hablar. Elegir cómo construir nuestras relaciones. En ese sentido, el presente es también el territorio donde se construye nuestra marca personal y nuestro liderazgo. Cada palabra que decimos ahora deja huella. Cada acción que realizamos ahora construye nuestra reputación. Debemos a prender a estar presentes. Vivir el presente no significa ignorar el pasado ni dejar de planear el futuro. Significa no perderse en ellos. Existen prácticas sencillas que nos ayudan a regresar al ahora: • Escuchar verdaderamente. Cuando alguien nos habla, darle toda nuestra atención. • Apreciar los pequeños momentos. Una conversación, un café tranquilo, una caminata. • Respirar conscientemente. La respiración es una de las maneras más simples de regresar al presente. • Desconectarse del ruido constante. La hiperconectividad nos roba presencia. • Preguntarnos constantemente: ¿Estoy realmente aquí? Toda la vida es ahora. Cuando miramos hacia atrás, nos damos cuenta de algo revelador: todos los momentos que hoy llamamos recuerdos alguna vez fueron presentes. La infancia. Una conversación que cambió nuestra vida. Un encuentro inesperado. Una oportunidad que apareció. Todos estos momentos ocurrieron en un instante llamado ahora. Por eso, aprender a vivir el presente no es una filosofía pasajera. Es una forma de honrar la vida misma. La vida no es lo que pasó. La vida no es lo que pasará. La vida es lo que está ocurriendo en este instante. Y cada instante es una oportunidad para amar más, aprender más, crear más y vivir con mayor conciencia. Porque al final, cuando miramos nuestra historia completa, descubrimos algo profundamente simple y poderoso: Toda la vida fue siempre ahora.
32 Ale Marroquín Imagina que un cliente te busca para confirmar un pedido y, en ese segundo, te das cuenta de que cometiste un error grave. Tienes exactamente cinco segundos para decidir: ¿Aceptas la equivocación o buscas una excusa para no “quedar mal”? Muchas veces creemos que la Presencia Ejecutiva se trata de ser infalibles, pero la realidad es otra. La verdadera autoridad se construye en cómo resolvemos los momentos de crisis y en la integridad que mostramos cuando las cosas no salen como planeamos. La diferencia entre una excusa y una solución Antes que el producto final, las personas buscan ser tratadas con honestidad. Cuando un cliente o un equipo percibe que eres empática y que tienes la disposición de enmendar el fallo, la relación se fortalece. He aprendido que no es lo mismo decir: “Seguro fue un error del sistema” (evadiendo la responsabilidad), Que decir: “Cometí un error, me apena la molestia y aquí tienes mi propuesta para solucionarlo”. La integridad como imán de confianza Entender lo que los demás quieren refleja siempre Liderazgo y honestidad www.alemarroquin.com @a_marroq
33 una buena imagen profesional. Saber escuchar es básico en este proceso, pero saber transmitir que captamos el mensaje —y admitir cuando fallamos en el camino— es lo que realmente genera lealtad y nuevas recomendaciones. Todos nos equivocamos, pero solo los líderes íntegros lo admiten y proponen salidas claras. La confianza no se construye siendo perfectas, sino siendo responsables. ¿Alguna vez te ha tocado pedir disculpas en tu entorno profesional? ¿Cómo reaccionó la otra persona? De tener la razón a generar confianza
34 Julieta Lujambio ¿Hay algún sentimiento que todavía no hayas expresado en cuando a la cancelación del proyecto de vida en pareja que tenías con el padre de tus hijos? ¿Te gustaría que habláramos de ello? ¿Quieres enterarte de cómo desarrollar algunas habilidades para tener un hogar más funcional siendo mamá sola? ¿Deseas darle un nuevo significado a tu maternidad sin pareja? Cualquiera que sea tu circunstancia de vida, si te encuentras formando el corazón, la mente y los valores de quienes son lo más importante en la vida, los hijos, no quiero que te sientas sola. Claro que tienes que superar muchos obstáculos, pero no cabe duda de que la experiencia de ser madre sola puede ser muy disfrutable. Al igual que tú, estoy recorriendo el camino, quiero compartir contigo mi experiencia y mi proceso. A veces pensamos que no es justo y hasta nos enoja llevar la carga de la familia, sobre todo si el padre no participa de ninguna manera en la crianza y manutención de los hijos.Yo no elegí este destino de ser mamá sola, nunca hubiera querido divorciarme. Cuando formé una pareja deseaba con toda mi alma que fuera para toda la vida. Quería construir una familia sólida. Creo en la familia nuclear –la de papá, mamá e hijos- como el ambiente más propicio para ¿Estás criando a tus hijos sin la presencia de su padre? @JulietaLujambio @soymamasola Julieta Lujambio Fuentes
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