35 Ale Marroquín ¿Te ha pasado que dedicas tiempo a redactar una propuesta, enviar un documento importante o hacer una consulta puntual y, del otro lado, solo recibes silencio absoluto? Pasan las horas, luego los días, y la duda empieza a rondar: “¿Lo habrá recibido? ¿Habré dicho algo inapropiado? ¿Por qué no responde?” El silencio en la comunicación profesional y personal es una de las actitudes que más fricción genera. Vivimos saturadas de notificaciones, correos y chats de WhatsApp, y es verdad que a veces el día no alcanza. Sin embargo, normalizar el hábito de no contestar envía un mensaje que pocas veces consideramos: proyecta falta de interés, desorganización y poca consideración por el tiempo del otro. Responder a tiempo no es solo un tema de protocolo; es una muestra directa de empatía y respeto. No tener la respuesta completa no es pretexto para callar Uno de los motivos más comunes por los que postergamos contestar un mensaje es creer que debemos tener la solución resuelta al 100% antes de escribir. Si un colega o cliente te pide una ¿Te dejaron en visto? El impacto del silencio en tus relaciones y tu profesión www.alemarroquin.com @a_marroq
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