27 • Hay quien hace favores y/o se deja usar gratis, profesionalmente hablando, contrayendo deudas consigo mismo. Actitud La actitud es fundamental cuando de pagar o cancelar deudas se trata. Dado que has contraído deudas libremente (tener luz en casa, la hipoteca para poder comprar la casa o los plazos del coche...), NO deberías quejarte cuando te lleguen las facturas. Tú las pediste puesto que, a cambio, del pago de dinero, tienes una serie de comodidades. Si maldecimos los recibos (que nosotros contratamos libremente), estamos diciéndole (metamensaje) al Universo que no nos sentimos dignos de las comodidades que tenemos. Es más, sólo emitimos energía ‘de enfado’. Te recuerdo que lo igual atrae a lo igual... • El dinero no tiene la culpa de nada. • Hay personas que se sienten muy ricas con poco dinero mientras que, otras, con mucho, se sienten pobres o miserables. Si te piden favores, y sientes que te están explotando, que abusan o que se aprovechan de ti, en ese caso, no hagas lo que te piden, tienes derecho a negarte. Hay gente que tiene la costumbre de ‘no pagar’. No quiere pagar al abogado, al dentista, al terapeuta, al peluquero... ¿Por qué? Sencillamente, se considera a sí mismo ‘superior’ o con ‘ciertos derechos’, como si el mundo estuviese en deuda con él/ella. Aparentemente, no querer abonar los honorarios de alguien es una forma de ‘desprecio’ o no aprecio de ese profesional (no valora ni su tiempo ni sus conocimientos ni profesionalidad) al que decide contratar. Cuando, en verdad, es un desprecio a sí mismo (tenemos con los demás la relación que tenemos con nosotros mismos). Ese tipo de personas echa mano del tan manido ‘tengo poco dinero’, lo cual, nunca suele ser cierto. ¿Cómo hace para no pagar? En España se lleva mucho el ‘me hago amigo de esa persona. De este modo, al ser amigo, no me cobrará’ o ‘el doy lástima’ (me excuso en que no tengo dinero’. Si ‘muerdes el anzuelo’, esto es decides ‘tragarte la excusa y no cobrar por tu trabajo’, con el tiempo, te darás cuenta de que se aprovecharon de ti y, al ser consciente de ello, te enfadarás. Te podrías haber ahorrado, tanto el enfado como la humillación de permitir que te usaran. Aceptar trabajar gratis, no cobrar por tus servicios (tiempo y conocimientos) es una afrenta a tu autoestima y a tu dignidad. La próxima vez, mejor no trabajes para quienes dicen carecer de dinero. Recuerda que, lo que sucede en verdad, no es que no tengan dinero, es que se lo quieren gastar en otras cosas. NO entres en su juego salvo que te quieras sentir fatal. Créeme, así es. La cara de idiota que se te quedará cuando te enteres de que, el dinero que debían haberte pagado a ti, se lo han gastado en otras cosas (viaje, bolso, cenas, chaqueta...), te la podrías haber ahorrado. Si, permites que usen tu tiempo y tus conocimientos sin darte nada a cambio, le estás diciendo al Universo que “no te valoras, no vales nada”. ¿Es ese el mensaje que quieres seguir emitiendo? ¿Te extraña que la prosperidad no visite tu vida? Cambia. Respétate. Hazte valer. Cobra acorde a tu ‘calidad’ o ‘expertise’. • Valórate. • Ponle precio a tus conocimientos y tiempo. A mí, cada vez que me han llamado de alguna asociación para que fuese a dar una charla, conferencia o ‘taller’ (workshop) a cambio de ‘invitarme a comer’ o ‘prestarme un apartamento en la playa unos días’ (eso sí, tendría que conducir los kilómetros que fuera, pagarme la gasolina o el pasaje de avión, compartir mis conocimientos y mi tiempo...), he dicho ‘NO, GRACIAS’. ¿Quién no me quiere pagar es porque no me valora? Sí y no. Ahora bien, lo que a mí me importa es que, con su reticencia a pagar mis honorarios, me cuentan que no se valoran lo suficiente como para valorarme a mí por eso sólo me quieren si puede ser gratis. Personalmente, mi tiempo y mis conocimientos, caso de regalarlos, escojo yo el a quién y el cuándo. Por eso, a lo ‘gratis’, digo ‘no, gracias’. A todo en esta vida hay excepciones, pero las decido yo. Tengo muy claro que, lo que no se paga, no se valora.
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