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3 Octubre: Nuestro presente, su futuro Octubre nos recuerda que ser mujer significa vivir muchas batallas, conquistar derechos, cuidar nuestra salud y seguir abriendo caminos para quienes vienen detrás. Es el mes rosa, una oportunidad para hablar de prevención y recordar que cuidarnos también es querernos. Es también el mes que nos recuerda que el 17 de octubre de 1953 las mexicanas conquistamos el derecho al voto, un paso fundamental hacia nuestra participación plena en la sociedad. Y mientras celebramos lo que hemos conquistado, también debemos preguntarnos qué futuro estamos construyendo para las niñas de hoy. El 11 de octubre, Día Internacional de la Niña, nos invita a mirarlas de otra manera: no como las mujeres que algún día serán, sino como las niñas que desde hoy tienen derecho a soñar en grande, a estudiar, a decidir, a levantar la voz y a creer en ellas mismas. Porque una niña que conoce su valor será una mujer mucho más difícil de convencer de que vale menos. Octubre también nos invita a hablar sin tabúes de la menopausia y de todas las etapas de nuestra vida. No hay edad en la que dejemos de tener sueños, proyectos o posibilidades. En Retos Femeninos queremos que este mes sea un recordatorio: cuidemos a las mujeres de hoy, defendamos los derechos que hemos conquistado y preparemos a las niñas para construir el mundo que todavía soñamos. Porque nuestro mayor reto no es solamente cambiar nuestra historia. Es ayudar a que ellas puedan escribir una historia todavía mejor. Comparte esta revista electrónica para que muchas más mujeres también se beneficien. Sylvia Sánchez Alcántara Coordinadora Retos Femeninos Carta editorial Para estar actualizada regístrate en: www.retosfemeninos.com Coordinadora Editorial Sylvia Sánchez Alcántara Diseño Roberto Vásquez Lucas Fotografía Nadine Markova Banco fotográfico Número 141 Octubre, 2026
4 Índice Y ahora, ¿qué vas a hacer? Cómo puede ser nuestra vida más plena? Razones de peso para tomar en serio la obesidad Tu palabra no vale nada… si tú no la cumples Aprende a decir NO ¿Te irrita que te ignoren por ver el celular? El valor de estar presente Nadie llega sola. La importancia de una sociedad de cuidados Las oportunidades que nos dan los fracasos ¿Cómo quieres sentirte en el lugar donde alimentas tu día? Confía en ti misma Cuando llega una mujer ganamos todas y, ¡brindamos por su éxito! ¿Eres optimista o pesimista? ¿Qué memoria manda en tu mente? Las palabras se las lleva el viento, las acciones construyen tu liderazgo Poder pagarlo no significa que conozcas su costo 8 reglas para echar a perder tus relaciones La clave de la prosperidad está en cómo manejas tus deudas 8 14 12 18 22 30 34 38 26 10 6 16 24 28 32 36 20
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6 Cómo puede ser nuestra vida más plena? Existen formas que nos ayudan a que nuestra vida sea más agradable, más plena: 1. Soltar lo malo del pasado: Deja de arrastrar el pasado con odios, temores, malos recuerdos, resentimientos, arrepentimientos y malas experiencias. Si no lo sueltas, te convertirás en una persona negativa y amargada. 2. Compartir tus dones: La creatividad, la simpatía, la inteligencia, etc., son dones que nos regala la vida para ayudarnos a pulir nuestra personalidad. Úsalos… Meg 3. Ser auténtica: Nada más agradable que la autenticidad y la sencillez. No ser copia de nadie. Sentirse orgullosa de quien eres y lo que has alcanzado por saber honrarte, quererte, respetarte y valorarte. 4. Vivir con optimismo: Aunque en ocasiones la vida se presente de manera inesperada con cosas desagradables, ¡la vida es una! sé optimista. Vive cada día con amor y alegría. Esperemos lo mejor de la vida… esta actitud te ayudará a ver cómo todo cambia para mejor. 5. Evitar los prejuicios: No juzgues a nadie. Mira www.meg.mx @caminaconMEG
7 la belleza interior del alma. No hagas juicios “a priori”. Mantén tu corazón lleno de aprecio. 6. Cultivar una buena salud: Tu cuerpo es un templo. Respétalo, durmiendo tus horas, cuidándolo con ejercicio y comida sana. 7. El arte de la comunicación: La buena comunicación es un arte y existen muchas formas de hacerlo. Cultiva un diálogo sincero, profundo y ameno. 8. Superarse cada día: Ten propósitos, metas, ambiciones que lo eleven y eleven a los demás, ponle amor a todo lo que hagas, ésta es la manera de crecer. Tener un corazón lleno de amor, de paz, de suavidad le hace ser feliz, y donde esté transformará la energía. Brilla siempre.
8 ¿Cómo quieres sentirte en el lugar donde alimentas tu día? Un mundo de color La cocina es uno de los espacios más vivos de nuestra casa. Ahí comienzan muchas de nuestras mañanas, preparamos el primer café del día, cocinamos para nosotras o para las personas que queremos, improvisamos comidas, tenemos conversaciones mientras alguien corta algo o lava los platos y, muchas veces, terminamos reunidos ahí aunque tengamos otros espacios pensados específicamente para convivir. La cocina tiene algo muy especial: está profundamente relacionada con el cuidado, con los sentidos, con nuestras rutinas y también con nuestros recuerdos. Hay olores que inmediatamente nos llevan a una cocina de nuestra infancia, sabores que relacionamos con una persona y recetas que terminan convirtiéndose en parte de la historia de una familia. Por eso, antes de hablar de tendencias, materiales o de qué color se está usando en las cocinas actualmente, quiero comenzar haciéndote una pregunta: ¿Cómo quieres sentirte en el lugar donde alimentas tu día? Esta pregunta nos obliga a pensar en la cocina de una manera diferente. A lo mejor quieres que sea un espacio que te dé energía por las mañanas. Quizá quieres sentir calma mientras preparas la cena después de un día complicado. Puede ser que para ti la cocina sea el lugar de reunión de tu familia y quieras que invite a quedarse, a conversar y a compartir. O quizá disfrutas muchísimo cocinar y quieres un espacio que despierte tu creatividad. Cada respuesta puede llevarnos a una paleta completamente distinta. Un mundo de color de este mes te guía con los colores que pueden ser parte de este importante espacio de tu hogar, y cómo combinarlos...
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10 Y ahora, ¿qué vas a hacer? ¿De quién te quejas constantemente?, ¿qué situación te hace refunfuñar todo el tiempo? Quizás pareces un disco rayado: “Mi jefe me tiene hasta la coronilla, no soporto trabajar aquí un día más”. A lo mejor tienes una pareja que te ha herido muchas veces y continuamente dices: “Hasta aquí llegué no aguanto más”, pero lo perdonas y sigues soportando su maltrato. O tal vez tienes una amiga que le has brindado todo tu apoyo, pero cuando la necesitas nunca está ahí para ti y siempre dices: “Ya no le voy a hablar más”. María Marín ¿Hasta cuándo vas a seguir quejándote de lo mismo? Cualquier relación de tu vida que te tenga descontenta, bien sea amorosa, amistosa, familiar o de trabajo, es hora de dejar las quejas y buscar tu felicidad. Te doy tres opciones: Primero, puedes tratar de cambiar la persona o situación que te disgusta, pero ten en cuenta que, si llevas años expresando tu infelicidad y no ves cambios, significa que tus esfuerzos son en vano y estás perdiendo tu tiempo y energía, pero si aun así decides continuar, toma la segunda alternativa para www.mariamarin.com Maria Marin @mariamarinmotivation mariamarinmotivation Maria Marin @maria_marin
11 encontrar paz y tranquilidad: ¡Acepta la persona o la situación! Es decir, para de criticar o esperar que algo cambie, más bien hazte de la vista gorda y báñate en mantequilla para que todo te resbale. No culpes a nadie de tu frustración. Sé feliz contigo misma ¡y déjale a otro ser como es! Ojo, si no puedes aceparlo, porque la situación es injusta o absurda, entonces solo te queda una última opción: ¡Decir adiós! Si estás esperando a que alguien cambie para lograr tu felicidad, te advierto que las probabilidades de que eso suceda son las mismas que tienes de ganarte el premio gordo de la lotería. En resumen, deja de quejarte y, acepta o acaba esa situación que roba tu felicidad.
12 María Teresa Cabrera Guzmán Cuando llega una mujer ganamos todas y, ¡brindamos por su éxito! Primera mujer Directora de Jurídico, Cumplimiento y Enlaces Normativos de Grupo Coppel Cuenta con más de 25 años de trayectoria en Grupo Coppel, donde inició en 2001 en el área jurídica y, en 2006, asumió la Dirección Jurídica Corporativa. Desde entonces, ha liderado la estrategia legal de las distintas empresas del Grupo en México y otros países, consolidando un equipo jurídico robusto y estratégico. En 2021 amplió su responsabilidad al frente de Jurídico, Cumplimiento y Enlaces Normativos, impulsando una cultura de gobierno corporativo, ética, transparencia, cumplimiento regulatorio y gestión de riesgos. Entre sus principales logros destacan la creación del Sistema Administrativo Jurídico (SAJ), que optimiza la gestión de más de 80,000 litigios anuales; la digitalización de más del 90% de los contratos corporativos; y el diseño de la estrategia legal y operativa que permitió mantener abiertas más del 90% de las Tiendas Coppel durante la pandemia. Actualmente participa en diversos órganos de gobierno de Grupo Coppel y preside los Comités de Ética y Cumplimiento y de Prevención de Lavado de Dinero, además de desempeñarse como secretaria de consejos y comités estratégicos. Es Doctora en Derecho de la Empresa por la Universidad Anáhuac y la Universidad Complutense de Madrid, y cuenta con una Maestría en Derecho Corporativo y una Licenciatura en Derecho por la Universidad de Guadalajara. Ha realizado estudios ejecutivos en instituciones como Yale, Harvard, Georgetown, IPADE, EGADE, ITAM y la Universidad de San Diego. Su trayectoria ha sido reconocida por Legal 500, LACCA Awards, Expansión, Women Economic Forum y Foro Jurídico, entre otras instituciones. En 2026 recibió en Nueva York el reconocimiento “General Counsel of the Year” en los Women in Business Law Americas Awards.
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14 Confía en ti misma La autoconfianza se transmite por medio del cuerpo, de las ideas y hasta del tono de voz, y es el secreto de las personas exitosas. La psicología afirma que al final de la adolescencia, los individuos deben haber superado sus miedos e inseguridades. Eso incluye ser capaces de tomar decisiones favorables para si mismos, sin depender de la opinión de terceros. Desafortunadamente, para muchos adultos no es así. La autoconfianza es básicamente tener una opinión positiva de ti misma que te brinda la certeza de ser capaz de tomar pleno control sobre tu vida para vivirla de acuerdo a tus propios planes. Te preguntarás cómo iniciar esta confianza. Es un Lucía Legorreta proceso que comienza en la infancia, ya que los padres juegan un papel determinante en esto. Los padres demasiado controladores que siempre tienen una opinión sobre las amistades, la música, la manera de actuar, el estilo de vestirse y hasta el físico de los hijos, merman, sin proponérselo su confianza. Lo mismo ocurre cuando los padres son demasiado complacientes y sobreprotectores, que indirectamente le dicen a su hijo que no puede hacerlo solo. En ambos casos, el niño se convierte en un adulto que duda de sus capacidades. Algunas consecuencias de la falta de confianza son: lucialegorretacervantes
15 • Las personas que no creen en sí mismas, acaban aceptando lo que otros les dicen con tal de evadir la responsabilidad de tomar una decisión, acertada o no. • Estas personas son autocríticas, lo que las lleva a sentirse mal consigo mismas. • Tienen sentimientos de culpabilidad, se condenan y tienden a exagerar la magnitud de sus errores. • Pretenden alcanzar el perfeccionismo en todo lo que emprenden y se frustran fácilmente cuando ven que no logran su objetivo. • Son indecisas, no por falta de información, sino por un miedo exagerado a hacer una elección equivocada. • Manifiestan bajo rendimiento laboral y por lo regular nunca llegan a las metas marcadas, lo cual les reafirma la falsa creencia de que no son buenos para hacer las cosas. • Tienen deficientes habilidades sociales para resolver situaciones conflictivas, (son sumisas o muy agresivas) • Temen el rechazo social y evitan participar en todo tipo de actividades, especialmente si son competitivas. Las personas que tienen autoconfianza: • Poseen una visión de si mismos y de sus capacidades realista y siempre positiva. • Superan sus problemas o dificultades personales porque son capaces de perseverar en sus metas. • Son creativas • Son más independientes porque no necesitan la aprobación de las personas que las rodean. • No tiene problemas para establecer relaciones interpersonales satisfactorias y equitativas. • No tienen miedo de mostrar sus sentimientos y sus emociones con plena libertad. • Defienden sus valores y principios, incluso cuando encuentran oposición de otras personas. • No se sienten culpables por ser como son • No se sienten culpables por triunfar. Te recomiendo lo siguiente si consideras que tu autoconfianza no está del todo sólida: 1. Identifica tus fortalezas y tus debilidades. Debe ser una tarea obligatoria para todas. Conociendo esto, nos abrimos un campo para adquirir y mejorar nuestras cualidades y habilidades. Y por supuesto, tratar de minimizar nuestras debilidades. 2. Cada mañana piensa que éste será un buen día y confía en tu capacidad para afrontarlo de forma positiva. 3. Quiérete incondicionalmente, con tus virtudes y tus defectos, recuerda que nadie es perfecto. Siéntete importante por quien eres y por lo que haces. 4. No temas asumir responsabilidades o tomar decisiones. Si algo sale mal, aprende de tus errores y vuelve a intentarlo. Y algo que me gustaría que recordaras siempre: como tú te ves…te ven los demás. Si logras tener confianza en ti misma, los demás te verán como una mujer segura y firme.
16 Razones de peso para tomar en serio la obesidad El sobrepeso y la obesidad, además de causar afectación a la salud física, también se presenta en el ámbito emocional, por lo que su atención debe ser integral La obesidad y el sobrepeso son dos problemas de salud graves que registran crecimiento considerable en México y el mundo. Los malos hábitos alimenticios y el sedentarismo influyen de manera considerable para que la persona presente alguno de estos padecimientos. Cada vez es más común observar a niñas, niños y adolescentes tener un peso mayor al que deberían. El uso prolongado de aparatos electrónicos es también uno de los componentes que ocasiona permanecer por más tiempo sentado, ingerir Ethel Soriano alimentos y además no hacer ejercicio. La emergencia sanitaria obligó a miles de personas a efectuar el llamado home office, por lo que ahora el número de horas frente a la computadora es considerable. El sobrepeso y la obesidad, además de causar afectación a la salud física, también se presenta en el ámbito emocional, por lo que su atención debe ser integral. No obstante, siempre será mejor prevenir. ¿Todo lo que se dice es cierto? En la actualidad existen mitos y diversas opiniones en torno a cómo llevar una alimentación balanceada, a fin de evitar el sobrepeso y la obesidad; sin embargo, no todo lo que se dice en revistas o @ethelsoriano
17 páginas on line es verdad. Según información de la Secretaría de Salud, se pensaba que ingerir alimentos entre comidas contribuía a aumentar de peso, pero se comprobó que ayuda a mantenerlo de manera adecuada, siempre y cuando la alimentación sea nutritiva, variada y balanceada; de esta manera el metabolismo se activa, la regulación de glucosa en la sangre y es un aporte de nutrientes y energía. También se considera que el uso de laxantes y diuréticos ayuda a adelgazar, pero promueven la producción y secreción de orina, así como evacuación de heces; por lo que en ambos casos hay pérdida de líquidos, lo que causa deshidratación, mas no pérdida de masa corporal o grasa. Hay quienes consideran que saltarse las comidas o hacer ayunos prolongados ayudará a bajar de peso; no obstante, cuanto más tiempo transcurra entre una comida y otra el riesgo de aumentar de peso es mayor porque el cuerpo agota la energía proveniente del azúcar, por ejemplo, y consume grasa; esa reserva se debe cubrir nuevamente. Por lo que la sensación de hambre hará que se coma en mayor cantidad y rápido. Además, se creyó que mientras más sobrepeso u obesidad tenía una persona, tendría el mismo estado de ánimo que alguien sin estos padecimientos; sin embargo, se ha visto cierta relación entre el peso aumentado con trastornos alimenticios, ansiedad y trastornos de la personalidad. El papel que juega la psicología “La relación entre las emociones y la sobreingesta tiene que ver con que las personas la asimilan como una estrategia para regular sus afectos, tanto positivos como negativos; alguien que se siente triste puede recurrir a la sobreingesta para disminuir la tristeza o cuando hay que celebrar algo se hace a través de una comida que a veces no siempre está bien balanceada”, asevera José Alfredo Contreras Valdez, profesor de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM. Además, si la persona, después de tener un “atracón de comida” desarrolla pensamientos disfuncionales, es altamente probable que se deba trabajar en reformar el pensamiento, porque ayuda a disminuir la intensidad de pensamientos no funcionales y a desarrollar otros más adaptados a la realidad que vive. “La obesidad y el sobrepeso difieren de los trastornos alimentarios, como bulimia y anorexia; en tanto que las primeras son condiciones físicas cuyo origen es multifactorial, mientras que en las segundas la afección central es psicológico; es decir, comportamental. Ambos problemas pueden ser tratados a partir de la psicología para ayudar a la gente a salir más rápido de su problema”, agrega. Un aspecto fundamental que sugiere es evitar la comida como premio o castigo, ya que el vínculo entre emociones y alimento se hace desde casa en edades tempranas y se esfuerza constantemente en la sociedad; inclusive no incurrir en burlas, comentarios peyorativos o colocar apodos a las personas con sobrepeso u obesidad, ya que no se sabe de qué manera o a qué grado llegan a afectarles. “Lo que hallamos en estudios con niños con sobrepeso u obesidad es que existe una insatisfacción corporal; sabemos que, desde edades tempranas, no están a gusto con la condición que presentan, pero a esa edad aún no les afecta significativamente en lo emocional, lo que no quiere decir que no exista un estigma con apodos o rechazo por su condición”, argumenta Contreras. Y agrega: Ya en la adolescencia inicial comienza a observarse un vínculo fuerte entre el sobrepeso y la obesidad con las emociones, que incrementa también por la misma insatisfacción corporal. Por lo que la infancia es un buen momento para hacer visible este tipo de prácticas en la sociedad y retirarlas, pues afecta a una persona conforme pasa el tiempo.
18 ¿Eres optimista o pesimista? Martin Seligman, creador de la psicología positiva, cuenta que un día su hijita de 5 años llegó y le dijo, “Papi, he decidido que voy a dejar de ser llorona y esto es lo más difícil que he hecho en mi vida, pero si yo puedo hacerlo, tú también puedes dejar de ser un gruñón!” ¡Wow! Qué grandes lecciones nos llegan a dar los hijos, ¿no crees? En ocasiones ellos ven las cosas que nosotros nos negamos a reconocer. Una investigación en la Universidad de Harvard señala que el 85% del éxito en la vida se debe a las Lizi Rodríguez actitudes y el otro 15% a las habilidades Características de las personas pesimistas: • Son personas que se empeñan en descubrir inconvenientes y dificultades • Se desaniman fácilmente • Se perciben como víctimas • Son aburridos • No asumen el control • Siempre están buscando obstáculos • Disfrutan menos la vida • Son vulnerables a la adversidad • Tienen baja autoestima www.lizirodriguez.com @lizi_rodriguez_perez
19 • Sufren de ansiedad • Caen mal • Se sienten infelices • Son propensos a la depresión • Están más lejos del éxito • Se la pasan rumiando y repasando sus ideas negativas Características de las personas optimistas: • Siempre ven la luz en la obscuridad • Su vida es un desafío y las dificultades potencian su confianza • No están ajenos a las frustraciones pero no se clavan en ellas • Frente a los obstáculos piensan en cómo vencerlos y frente a la adversidad buscan una segunda oportunidad • Viven más años y en mejores condiciones • Son persistentes • Están más cerca del éxito • Disfrutan al máximo la vida Mientras que el pesimista se siente impotente frente a la adversidad, el optimista considera los golpes de la vida como desafíos reversibles, por esta razón, las personas pesimistas tienen 8 veces más posibilidades de deprimirse ante los contratiempos. Las personas optimistas son más felices, sanas y exitosas porque miran el mundo con mejores ojos. ¿Se hace o se nace optimista? Según especialistas como Carlos Dweek y Martin Seligman, el optimismo está al alcance de todas las personas que deciden adoptar una “mentalidad de cambio” y están abiertas a aprender algo nuevo. Si tú quieres que tus hijos crezcan siendo optimistas, aumenta su autoconfianza felicitándolos por sus esfuerzos y no por sus logros. Lizitips para ser optimista • Evita la indecisión • Lucha contra la inercia • Cambia tu inactividad • Toma decisiones • No permitas que tus miedos distorsionen la realidad El pesimismo es un gran enemigo, la buena noticia es que todas podemos decidir acabar con él. La práctica constante te lleva a la conquista de hábitos permanentes.
20 Dr. Walter Dresel www.exitopersonal.org Las oportunidades que nos dan los fracasos Una pregunta que nos hacemos muy a menudo es si las decisiones que nosotros tomamos en la vida son un problema o son una oportunidad. Y yo te traslado la pregunta a ti, ¿tú qué crees? ¿Qué es lo que sientes al respecto y cuál ha sido tu experiencia en la vida? Te voy a transmitir cuál es mi opinión y cuál es mi experiencia personal, porque al ser un usuario más de la vida, que he tenido que sortear dificultades en el tránsito hacia la búsqueda de mi misión y de mi propia verdad, en ese indagar permanente, inquieto, acompañado de mis sueños y de mis ilusiones, he tenido obviamente que tomar un gran número de decisiones. Y hoy puedo evaluarlas, compartiendo contigo las alegrías y las tristezas que resultaron de las mismas. ¿Por qué digo alegrías y tristezas? Porque seguramente en gran parte de esas decisiones pude haber acertado y en gran parte también pude haber errado. Tú también tienes en tu historia personal episodios, circunstancias, sucesos, que te llevaron a definirte en los distintos ámbitos de tu quehacer cotidiano. Y hoy, es muy probable que trates de ordenar tus pensamientos sacando conclusiones, porque nosotros tenemos que buscar si los sucesos importantes, incluso aquellos que vivimos como fracasos, fueron momentos en los que debimos tomar decisiones trascendentes y aquí viene la pregunta del principio: ¿hoy consideras que esas decisiones trascendentes fueron un problema o una oportunidad? Y… no resulta muy difícil dar una mirada a nuestra historia personal, para luego emitir juicios de valor
21 acerca de si las decisiones tomadas en el pasado fueron las correctas o no. Pero una tarea mucho más difícil y mucho más pesada, es tratar de organizarse para intentar no equivocarse en el futuro o por lo menos minimizar la posibilidad de equivocarse y hacer el esfuerzo para que cada decisión que tengamos que tomar nos aporte una nueva oportunidad de crecer y de desarrollarnos con la mira puesta en la realización de nuestro proyecto personal de vida. Es decir, ir caminando sobre pasos cada vez más seguros. Ahora, vamos a ir analizando este punto en profundidad y vamos a ver que hay un ingrediente que es fundamental y es el pensamiento positivo. Porque si nosotros somos capaces de vivir cada decisión como una oportunidad que la vida nos presenta y que nos abre un enorme abanico de posibilidades sin límite, el espíritu con que nosotros vamos a abordar ese futuro, nos aproximará realmente al logro de nuestras metas y nuestros objetivos. No es que el pensamiento positivo resuelva tus conflictos o tus problemas, pero sí te abre una cuota de esperanza, de que transitando por ese camino con mesura, con tranquilidad y pensando cada una de las decisiones a tomar, nosotros podemos alcanzar nuestros sueños. Ahora, si tú vives las decisiones como un problema, como un obstáculo infranqueable, eso va deteriorando tu autoestima, te hace perder la confianza en ti mismo y te lleva a tenerle miedo a los desafíos a los que la existencia te expone todos los días. Esto no significa que nosotros tengamos que actuar de una manera imprudente, ni ser inconscientes de los riesgos que están implícitos cada vez que tenemos que decidir algo. Siempre tenemos la duda de si estamos decidiendo bien o si no estamos decidiendo bien. Tú y yo sabemos muy bien que el cristal con que miremos nuestra vida de aquí en adelante va a jugar un papel muy importante en el resultado final de nuestra acción. Reunir datos es muy importante, ser lógicos y analíticos también lo es, pero… si ya me has leído alguna vez, te habrás dado cuenta de que soy un firme partidario de cultivar también la intuición, eso que se siente, eso que se percibe, eso que es el susurro de tu corazón que te está diciendo que tienes que tomar esta decisión o que tienes que tomar este o cual camino. Pero si todo esto no está sustentado en un pensamiento optimista, incluso después de haber experimentado un fracaso o una frustración, todo el esfuerzo será en vano. Si tú piensas que no lo vas a lograr, ten la certeza de que no lo vas a conseguir. Si tú crees que sí lo puedes conseguir te pueden pasar varias cosas: lo puedes obtener o puedes no obtenerlo, pero por lo menos, te estás abriendo la puerta para darte un porcentaje de posibilidades de poder lograr aquello que estás buscando. Todo depende de cuál es nuestra postura frente a la vida, de la rapidez en comprender que para obtener resultados diferentes en nuestro diario vivir, se torna necesario también utilizar procedimientos diferentes. Que tú puedas descubrir lo que quieres y lo que no quieres para tu vida, es un buen punto de partida, no sólo porque te marca el rumbo que debes seguir, sino también porque te evita perderte en esfuerzos inútiles que te decepcionan y que te alejan de tu objetivo fundamental o de tu plan original. Es bueno que te recuerde en este momento, que en ninguna de mis reflexiones te he dicho que esto sería fácil. No es fácil, pero… ¿sabes una cosa?, es posible. Por eso te digo que si quieres cambiar el sentimiento que hoy puedes tener respecto de tu vida, ¡adelante! El fracaso es sólo una foto del pasado y el éxito que puedes obtener en la vida de aquí en más, es la consecuencia de aprender de esas situaciones de fracaso.
22 Gabriela Cruz Tornero www.gabycruzcoach.com ¿Qué memoria manda en tu mente? ¿Has escuchado sobre personas que tienen una memoria fotográfica? En realidad esto es un mito. Lo más cercano a ello se conoce como hipermnesia, que es la capacidad de un individuo para recordar detalles de una situación, de manera superior a la media, rescatando detalles que, para otros, pueden pasar inadvertidos, pero esto no constituye una reproducción de la realidad. Esto se debe a que el recuerdo, no sólo es fáctico, sino que va acompañado de una interpretación que, normalmente, se ajusta a la percepción del individuo afectada por una capa emocional que se traduce en lo vivido previamente y lo sentido justo en ese momento. Aquí las emociones, los prejuicios y paradigmas, juegan un papel fundamental; por eso hablamos de memoria explícita o declarativa y de diferentes formas de memoria implícita, entre ellas aquellas relacionadas con nuestras respuestas emocionales. La presencia de ambas memorias explica muy bien lo que conocemos como “el teléfono descompuesto”, por ejemplo: la celebración del cumpleaños de la abuela. Pudieron haber estado ahí diez miembros de la familia y cada uno contará una historia diferente. Es posible que algunos hechos relevantes, como el momento de partir el pastel o el discurso de uno de los hijos, quedarán en la memoria de todos, y aun así, cada uno platicará su versión del encuentro porque cada persona seleccionó inconscientemente aquellos elementos que quedaron asociados a su experiencia, lo que deja una pequeña parte del trabajo a la memoria explícita, pero que construye un evento nuevo, en su
23 memoria implícita, incluso, con detalles diferentes en cada ocasión que se recuerda. En México decimos que el narrador siempre pone algo “de su cosecha”, ya que sería prácticamente imposible recordar fotográficamente a todas las personas, sus vestimentas, sus dichos y la secuencia exacta de los eventos en ese encuentro. El problema surge cuando nos sentimos absolutamente seguros de que nuestra versión es la correcta; decimos: -“yo estuve ahí”, “nadie me lo contó”, “lo viví”… y, en realidad estamos convencidos de ser absolutamente francos, pero la mente no funciona como una línea recta. La memoria emocional contiene los olores, las melodías, las frases impactantes, el clima, la vestimenta que más representa a las personas que estaban ese día, a esa hora, en ese evento. Se cubre de subjetividad porque es el sistema límbico quien se está haciendo cargo de los recuerdos; la amígdala procesa el impacto emocional de las vivencias, especialmente el miedo y la ira, el hipocampo ayuda a formar y guardar los recuerdos a largo plazo, conectándolos con las sensaciones vividas y el hipotálamo controla las respuestas físicas del cuerpo ante las emociones, como el ritmo cardíaco o el estrés. Es por esa razón que cuando recordamos a un amor del pasado, su olor viene a nosotros, parece que su aliento vuelve a estar muy cerca de nuestro rostro y el corazón late rápidamente: el cerebro está volviendo a vivirlo. Es muy importante hacernos conscientes de nuestros recuerdos, porque en determinadas situaciones la respuesta emocional puede imponerse sobre nuestra capacidad de analizar racionalmente lo que está ocurriendo. Algunas de las formas en las que la memoria implícita actúa en el día a día, son: • Sesgo de aversión a la pérdida: cuando se han tomado decisiones erróneas con resultados frustrantes, la amígdala se activará en circunstancias semejantes, generando miedo o ansiedad para protegernos, aunque es posible que el contexto sea radicalmente distinto. • Elecciones de consumo y marca: no solemos elegir productos por su composición química o por un análisis de costo-beneficio, generalmente lo hacemos por nostalgia o por sensación de bienestar. Se puede elegir una marca de chocolate porque era el preferido de mamá o una crema cuyo olor nos transporta a un campo verde. • Relaciones interpersonales: las personas nos caen bien o mal, en muchas ocasiones por parecerse a alguien de nuestro pasado o a algún ser amado; porque sonríe igual a nuestra maestra favorita o camina como nuestra madre; pero también llegamos a rechazarla porque su voz es idéntica a la de la enemiga de nuestra juventud o su mirada es tan incómoda como la del pretendiente insistente. La memoria nos dice en quién podemos confiar o no. • Respuestas automáticas de supervivencia: cuando surge algo que nos transporta automáticamente a un evento traumático, el cuerpo actúa instintivamente por la supervivencia; es así que a veces sobre-reaccionamos en ciertas situaciones, por ejemplo, alguien que dice “¡cállate!” como lo hacía el padre cuando no deseaba escuchar nuestra opinión, y ahora, siendo adultos, podríamos reaccionar de manera muy violenta, con solo escuchar la palabra. Entonces, ¿qué memoria manda en tu mente? Quizá el verdadero reto no sea recordar mejor, sino aprender a distinguir entre lo que está ocurriendo y lo que nuestro pasado nos hace sentir que está ocurriendo. La memoria emocional es necesaria: nos protege, nos permite aprender y nos ayuda a reconocer aquello que puede representar un riesgo. Pero cuando dirige automáticamente nuestras decisiones, puede hacernos responder al presente con emociones que pertenecen al pasado. Por eso, la próxima vez que una persona, una palabra, un olor o una situación provoque en ti una reacción desproporcionada, detente un momento y pregúntate: ¿estoy respondiendo a lo que está pasando ahora o a lo que esto me recuerda? Hacer esta distinción puede cambiar la manera en que nos relacionamos, decidimos y enfrentamos los retos cotidianos. Porque no siempre podemos elegir qué recuerda nuestra mente, pero sí podemos aprender a observar nuestros recuerdos antes de permitir que ellos decidan por nosotros.
24 Patricia Anaya www.yosoyabundancia.me Tu palabra no vale nada… si tú no la cumples Todo cambio de vida empieza con mis palabras. ¿Te has dado cuenta de que muchas veces dices que vas a hacer algo… y cuando cambian tus circunstancias, también cambia tu palabra? Hoy sí. Mañana no. Cuando me conviene, cumplo. Cuando se complica, lo dejo. Y poco a poco, sin darte cuenta, te acostumbras a hablar sin comprometerte. ¿Qué sucede cuando no valoras tu palabra? Tu mente aprende que lo que dices no necesariamente se convierte en acción. Dices que vas a cuidarte, pero vuelves a hacerte daño. Dices que vas a cambiar, pero repites lo mismo. Dices que quieres una vida diferente, pero sigues eligiendo lo conocido. ¿Y todavía esperas que tu vida cambie? Tu palabra no es solamente lo que dices a los demás, es también lo que te dices a ti misma. Valorar tu palabra es respaldar lo que dices con tus decisiones. Y esto requiere algo que muchas personas evitan: responsabilidad y compromiso. 3 cosas urgentes para empezar a valor tus palabras:
25 1. Despierta tu consciencia. Antes de decir algo, detente y pregúntate: ¿Realmente quiero hacerlo? ¿Estoy dispuesta a comprometerme? Deja de hablar en automático. 2. Hazte responsable. Si dijiste que lo harías, hazlo. Si tus circunstancias cambiaron, reconoce tu decisión y comunícalo. No busques excusas: aprende de lo que eliges. 3. Ejerce tu libre albedrío. Tú puedes elegir qué decir, qué hacer y qué dejar de hacer. Empieza con una promesa pequeña y cúmplela. Cada vez que respaldas tu palabra con una acción, practicas el compromiso contigo misma. No necesitas hablar más, requieres empezar a valorar lo que dices. Tu vida no cambia por las promesas que haces, cambia cuando tus decisiones y acciones respaldan tus palabras. ¿No estás cansada de prometerte una vida que no estás eligiendo crear?
26 @rosetta.forner.9 Rosetta Forner La clave de la prosperidad está en cómo manejas tus deudas Pagar o no pagar las deudas, tanto si son de orden material como moral, supone un indicador de la prosperidad personal de cada uno de nosotros. ¿Qué son las deudas? Obligaciones contraídas en esta vida y/o en las anteriores (si bien sólo serían las de orden moral). • Nadie nos obliga. Somos nosotros, usando nuestro libre albedrío, los que decidimos qué compramos, con quién nos relacionamos, qué favores pedimos y otorgamos y por qué lo hacemos... Nadie, excepto uno mismo, es el dueño de su destino en lo relativo a ‘deudas’. • Hay quien gusta de gastar su dinero sin ton ni son, y luego se lamenta de no tener nada. • Hay quien, gasta su dinero a locas y se siente feliz de su proceder. • Hay quien, a la vista de los resultados, se enfada y le echa la culpa de su ‘desgracia’ a lo primero que tiene a mano: Dios, sus padres, su pareja, el Gobierno, la Economía... • Hay quien se pasa la vida pidiendo favores para así ahorrarse la minuta de los diferentes profesionales a los que ‘usa’ gratis (obviamente, porque se prestan al juego).
27 • Hay quien hace favores y/o se deja usar gratis, profesionalmente hablando, contrayendo deudas consigo mismo. Actitud La actitud es fundamental cuando de pagar o cancelar deudas se trata. Dado que has contraído deudas libremente (tener luz en casa, la hipoteca para poder comprar la casa o los plazos del coche...), NO deberías quejarte cuando te lleguen las facturas. Tú las pediste puesto que, a cambio, del pago de dinero, tienes una serie de comodidades. Si maldecimos los recibos (que nosotros contratamos libremente), estamos diciéndole (metamensaje) al Universo que no nos sentimos dignos de las comodidades que tenemos. Es más, sólo emitimos energía ‘de enfado’. Te recuerdo que lo igual atrae a lo igual... • El dinero no tiene la culpa de nada. • Hay personas que se sienten muy ricas con poco dinero mientras que, otras, con mucho, se sienten pobres o miserables. Si te piden favores, y sientes que te están explotando, que abusan o que se aprovechan de ti, en ese caso, no hagas lo que te piden, tienes derecho a negarte. Hay gente que tiene la costumbre de ‘no pagar’. No quiere pagar al abogado, al dentista, al terapeuta, al peluquero... ¿Por qué? Sencillamente, se considera a sí mismo ‘superior’ o con ‘ciertos derechos’, como si el mundo estuviese en deuda con él/ella. Aparentemente, no querer abonar los honorarios de alguien es una forma de ‘desprecio’ o no aprecio de ese profesional (no valora ni su tiempo ni sus conocimientos ni profesionalidad) al que decide contratar. Cuando, en verdad, es un desprecio a sí mismo (tenemos con los demás la relación que tenemos con nosotros mismos). Ese tipo de personas echa mano del tan manido ‘tengo poco dinero’, lo cual, nunca suele ser cierto. ¿Cómo hace para no pagar? En España se lleva mucho el ‘me hago amigo de esa persona. De este modo, al ser amigo, no me cobrará’ o ‘el doy lástima’ (me excuso en que no tengo dinero’. Si ‘muerdes el anzuelo’, esto es decides ‘tragarte la excusa y no cobrar por tu trabajo’, con el tiempo, te darás cuenta de que se aprovecharon de ti y, al ser consciente de ello, te enfadarás. Te podrías haber ahorrado, tanto el enfado como la humillación de permitir que te usaran. Aceptar trabajar gratis, no cobrar por tus servicios (tiempo y conocimientos) es una afrenta a tu autoestima y a tu dignidad. La próxima vez, mejor no trabajes para quienes dicen carecer de dinero. Recuerda que, lo que sucede en verdad, no es que no tengan dinero, es que se lo quieren gastar en otras cosas. NO entres en su juego salvo que te quieras sentir fatal. Créeme, así es. La cara de idiota que se te quedará cuando te enteres de que, el dinero que debían haberte pagado a ti, se lo han gastado en otras cosas (viaje, bolso, cenas, chaqueta...), te la podrías haber ahorrado. Si, permites que usen tu tiempo y tus conocimientos sin darte nada a cambio, le estás diciendo al Universo que “no te valoras, no vales nada”. ¿Es ese el mensaje que quieres seguir emitiendo? ¿Te extraña que la prosperidad no visite tu vida? Cambia. Respétate. Hazte valer. Cobra acorde a tu ‘calidad’ o ‘expertise’. • Valórate. • Ponle precio a tus conocimientos y tiempo. A mí, cada vez que me han llamado de alguna asociación para que fuese a dar una charla, conferencia o ‘taller’ (workshop) a cambio de ‘invitarme a comer’ o ‘prestarme un apartamento en la playa unos días’ (eso sí, tendría que conducir los kilómetros que fuera, pagarme la gasolina o el pasaje de avión, compartir mis conocimientos y mi tiempo...), he dicho ‘NO, GRACIAS’. ¿Quién no me quiere pagar es porque no me valora? Sí y no. Ahora bien, lo que a mí me importa es que, con su reticencia a pagar mis honorarios, me cuentan que no se valoran lo suficiente como para valorarme a mí por eso sólo me quieren si puede ser gratis. Personalmente, mi tiempo y mis conocimientos, caso de regalarlos, escojo yo el a quién y el cuándo. Por eso, a lo ‘gratis’, digo ‘no, gracias’. A todo en esta vida hay excepciones, pero las decido yo. Tengo muy claro que, lo que no se paga, no se valora.
28 Ricardo Eiriz No deja de sorprenderme la cantidad de personas que viven siendo incapaces de decir no. La situación es tal para buena parte de la población, que nos lleva al absurdo de ser preferible mentir y perder la coherencia interior, a contestarle que no a alguien. Decir no es algo sano. Quienes no lo hacen cargan con responsabilidades que no les pertenecen, y tienden a vivir de forma reactiva, en base a las prioridades de los demás, lo que les lleva frecuentemente a vivir una vida de frustraciones, llena de experiencias emocionalmente desagradables de todo tipo, como el estrés, la inseguridad, o los sentimientos de inferioridad. Decir no es necesario para vivir en coherencia con uno mismo, para mantener el equilibrio con lo que piensas y haces, para transmitir a los demás que tienes claro lo que quieres, y que te valoras, te respetas, y tienes seguridad en ti mismo, para vivir tu vida en base a tus propias prioridades y no las de los demás. En definitiva, decir no te permitirá sentirme mejor contigo mismo y guiar a los demás para que te respeten y valoren. Aprende a decir no, aprende a poner límites, aprende a defender tus opiniones y creencias. Haciéndolo te estarás tratando a ti mismo con el respeto y la valía con que mereces ser tratado. Aprende a decir NO www.eiriz.com www.metodointegra.com
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30 Sylvia Sánchez Alcántara En el liderazgo femenino hay una verdad que nunca debemos olvidar: las palabras pueden inspirar, pero son las acciones las que transforman. Podemos hablar durante horas de nuestros sueños, de nuestros proyectos, de nuestras capacidades y de todo aquello que queremos conseguir. Podemos hacer promesas, anunciar grandes planes y decir que estamos comprometidas con alcanzar una meta. Pero al final, lo que realmente habla de nosotras no es lo que dijimos que íbamos a hacer. Es lo que hicimos. Porque las palabras se las lleva el viento, mientras que nuestras acciones dejan huella. Una mujer líder no necesita repetir constantemente que es responsable, comprometida, disciplinada, capaz o determinada. Lo demuestra. Lo demuestra cuando cumple lo que promete, cuando enfrenta un problema en lugar de esconderlo, cuando toma decisiones difíciles, cuando asume las consecuencias de sus actos y cuando sigue adelante aunque el camino se complique. Ahí comienza a construirse un liderazgo verdadero. Tu marca personal se construye con hechos Hoy hablamos mucho de marca personal. De cómo queremos que los demás nos perciban, qué imagen proyectamos y qué queremos comunicar. Pero nuestra marca personal no se construye solamente con fotografías, discursos, publicaciones o frases inspiradoras. Se construye todos los días con nuestras decisiones y nuestras acciones. Puedes decir que eres una mujer íntegra, pero será tu comportamiento el que lo confirme. Puedes decir que eres una gran líder, pero serán las personas que trabajan contigo quienes podrán comprobarlo. Puedes decir que tienes grandes sueños, pero serán tus esfuerzos, tu disciplina y tu perseverancia los que demostrarán cuánto estás dispuesta a hacer Las palabras se las lleva el viento, las acciones construyen tu liderazgo www.retosfemeninos.com @retos.femeninos @retosfemeninosoficial Retos Femeninos Retos Femeninos @retosfemeninos
31 para alcanzarlos. Y aquí hay algo fundamental: la congruencia genera credibilidad. Cuando lo que dices coincide con lo que haces, las personas comienzan a confiar en ti. Cuando prometes y cumples, tu palabra adquiere valor. Cuando tus acciones son consistentes con tus valores, construyes una reputación sólida. Eso es liderazgo. Todas tenemos metas. Queremos crecer, aprender, emprender, dirigir, ganar mejores oportunidades, alcanzar independencia económica, transformar nuestra vida o dejar una huella. Pero desearlo no es suficiente. Entre el sueño y el resultado existe un camino que nadie puede recorrer por nosotras. Hay que prepararnos. Hay que preguntar. Hay que tomar decisiones. Hay que equivocarnos y aprender. Hay que levantarnos cuando algo no sale como esperábamos. Hay que tocar puertas. Y, algunas veces, hay que construir nuestras propias puertas cuando nadie quiere abrirnos una. La acción convierte una intención en un compromiso. Y cuando una mujer comienza a actuar, algo cambia también dentro de ella: empieza a descubrir de lo que realmente es capaz. Por eso, si tienes una meta, pregúntate menos cuánto quieres conseguir y más: ¿Qué estoy haciendo hoy para acercarme a ella? Porque una meta sin acción solamente es un deseo. Liderar también significa hacer que las cosas sucedan. Una mujer líder no espera que las circunstancias sean perfectas para comenzar. Sabe que habrá obstáculos, críticas, personas que dudarán de ella y momentos en los que tendrá miedo. Pero no permite que eso la paralice. Actúa. Porque el liderazgo no consiste en tener siempre las respuestas correctas. Consiste muchas veces en atreverte a dar el siguiente paso aun cuando no tengas certeza absoluta de lo que ocurrirá. Y hay otra característica indispensable: la perseverancia. No todas las acciones producen resultados inmediatos. Algunas semillas tardan mucho tiempo en convertirse en árboles. Por eso, una líder entiende que actuar también significa persistir. Hacerlo una vez puede ser entusiasmo. Hacerlo todos los días, aun cuando no haya aplausos ni resultados inmediatos, es disciplina. Y la disciplina es una de las grandes diferencias entre quienes solamente hablan de sus sueños y quienes terminan alcanzándolos. Esto no significa que las palabras no importen. Importan muchísimo. Una palabra puede inspirar, convencer, acompañar, enseñar y abrir una posibilidad. Pero para una mujer líder existe una regla de oro: Que tus acciones respalden tus palabras. Si dices que vas a estar, está. Si dices que vas a ayudar, ayuda. Si asumes un compromiso, cúmplelo. Si te equivocas, reconócelo y corrígelo. Si quieres crecer, prepárate. Si quieres liderar, empieza por liderarte a ti misma. Porque cada vez que haces lo que dijiste que harías, estás depositando una pequeña cantidad de confianza en tu propia cuenta de credibilidad. Y cada vez que incumples sistemáticamente tus compromisos, esa cuenta se va vaciando. Esto aplica con los demás, pero también contigo. No prometas una nueva versión de ti: constrúyela Tal vez hoy estés pensando: “Este año sí voy a cambiar.” “Ahora sí voy a cuidar mi tiempo.” “Voy a emprender.” “Voy a estudiar.” “Voy a pedir ese aumento.” “Voy a poner límites.” “Voy a dejar de tener miedo.” Está bien decirlo. Pero después de decirlo viene lo verdaderamente importante: ¿Qué acción concreta vas a realizar? No mañana. No cuando tengas tiempo. No cuando todo esté perfecto. Hoy. Porque una mujer no cambia su vida únicamente cuando toma una decisión. La cambia cuando convierte esa decisión en acciones repetidas. Y ahí está una de las grandes lecciones del liderazgo femenino: No necesitas demostrarle a todo el mundo que puedes hacerlo. Necesitas demostrártelo a ti misma. Da el primer paso. Después el segundo. Después el tercero. Y cuando mires hacia atrás, quizá descubras que aquello que parecía imposible comenzó simplemente con una acción que decidiste realizar. Algo importante también para motivarte para seguir: celebra cada logro, no importa cuán pequeño sea. Tu legado no será lo que dijiste, sino lo que hiciste Al final de nuestra vida profesional, nadie recordará todas las promesas que hicimos. Recordarán los proyectos que construimos, las personas que ayudamos, los problemas que resolvimos, las oportunidades que generamos y las puertas que abrimos para otras mujeres. Eso es legado. Por eso, si quieres fortalecer tu liderazgo y darle verdadero valor a tu marca personal, empieza por algo muy sencillo: Haz que tus acciones hablen más fuerte que tus palabras. Que cuando alguien piense en ti pueda decir: “Ella no solamente lo dijo. Lo hizo.” Porque las palabras pueden convencer por un momento. Pero las acciones construyen credibilidad, generan resultados y dejan huella. Y una verdadera mujer líder no busca solamente ser escuchada. Busca hacer que las cosas sucedan.
32 Ale Marroquín Vivimos en una época en la que la tecnología nos acerca a quienes están lejos, pero con demasiada frecuencia nos desconecta de quienes tenemos justo al lado. Cada vez es más común sentarse a la mesa —ya sea en una comida con amigas, una reunión familiar o un almuerzo de trabajo— y ver cómo las personas a nuestro alrededor están totalmente absorbidas por sus pantallas. Este fenómeno tiene nombre: se llama phubbing (una mezcla en inglés de phone, teléfono, y snubbing, desairar). Ignorar a alguien que te está hablando para revisar una notificación, contestar un mensaje sin urgencia o deslizar el dedo en redes sociales envía un mensaje claro e inconsciente: “lo que pasa en mi pantalla es más importante que tú”. Sentirse invisible frente a un teléfono móvil es frustrante y desgastante. Pero ¿cuántas veces hemos sido nosotras quienes lo hacemos sin darnos cuenta? La atención dividida y tu imagen personal En el ámbito profesional y personal, estar físicamente en un lugar, pero con la mente en el teléfono merma la confianza. Mirar la pantalla mientras alguien comparte una idea, una anécdota o una preocupación transmite indiferencia, desinterés y falta de empatía. ¿Te irrita que te ignoren por ver el celular? El valor de estar presente www.alemarroquin.com @a_marroq
33 La presencia no se mide solo por tu puntualidad o tu arreglo personal; tu atención es la herramienta más poderosa para hacer sentir valorada a la otra persona. Estar atenta a los ojos de tu interlocutor, escuchar sin prisa y sostener la conversación proyecta una seguridad y una calidez que ningún mensaje de texto puede igualar. 4 acuerdos cotidianos para convivir mejor con la tecnología No se trata de pelearnos con la tecnología ni de vivir desconectadas, sino de devolverle su lugar como herramienta y no como barrera. Aquí te comparto cuatro acuerdos sencillos para aplicar desde hoy: 1. La regla de la mesa limpia: Al sentarte a comer o a tomar un café, mantén el teléfono dentro de la bolsa o boca abajo. Si no está a la vista, la tentación de mirarlo ante cualquier pausa de silencio desaparece. 2. Pide permiso si esperas algo urgente: Si estás atravesando una situación laboral o familiar que requiere tu atención inmediata, avísalo con anticipación: “Disculpa de antemano, estoy pendiente de un asunto urgente con mis hijos o con un cliente; si suena mi teléfono tendré que atenderlo un segundo”. La transparencia cambia por completo la percepción. 3. Aprende a pausar la inmediatez: Hemos asumido la creencia de que todo mensaje exige respuesta en 30 segundos. Salvo emergencias reales, responder una o dos horas después es sano, profesional y respetuoso con la actividad que tienes enfrente. 4. Respeta las reuniones y espacios compartidos: En juntas de trabajo o eventos sociales, evita mensajear por debajo de la mesa o chatear con quien tienes a dos sillas de distancia. La elegancia también se demuestra en la discreción. Regalarle a alguien tu atención completa se ha convertido en uno de los actos de generosidad y cortesía más valiosos en este mundo hiperconectado. La próxima vez que estés frente a una persona importante para ti, haz la prueba: guarda el teléfono, mírala a los ojos y regálale tu presencia total. ¿En qué momento de tu día sientes que necesitas empezar a ponerle límites a la pantalla?
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