Lo Mejor de Retos Femeninos - Agosto 2026

36 Lo que el corazón revela en la adversidad Hay noticias que se leen y otras que nos atraviesan, hay tragedias que sacuden la tierra y hay tragedias que sacuden el corazón de la humanidad, lo ocurrido en Venezuela hizo ambas cosas. Comparto esta reflexión desde el más profundo respeto hacia quienes vivieron esta tragedia en carne propia, no la escribo para explicar lo inexplicable ni para encontrar respuestas donde solo un dolor tan inmenso tiene la palabra, donde el duelo necesita tiempo, lágrimas y silencio; las escribo con la humildad de quien sabe que ninguna reflexión puede aliviar la ausencia de un ser amado y con la convicción de que cuando el sufrimiento nos alcanza como sociedad, las circunstancias obligan a detener el paso para preguntarnos qué clase de seres humanos elegimos ser en el instante en que el dolor no llama a nuestra puerta, sino a la del prójimo. Hoy decido poner estas palabras en papel, profundamente conmovida por lo ocurrido en mi país, confiando en que una palabra nacida de la fe, el amor, la bondad, también pueden convertirse en una forma de acompañar a miles de corazones rotos. A medida que transcurrían las horas de aquel día aciago, las noticias dejaron de ser simples titulares para convertirse en nombres, rostros e historias de vida; la tragedia dejó de estar en la pantalla para instalarse en el alma y preguntarme: ¿Cómo se vuelve a abrazar la vida después de vivir algo así? Confieso que me invadió una sensación de culpa por no estar en mi país, la tristeza iba dando paso a la reflexión para recordar que el amor no conoce fronteras y que la distancia no limita nuestra capacidad de servir porque siempre surgen formas para tender puentes en medio de la desesperanza. Una segunda pregunta inevitable surgió a medida que pasaban las horas: «¿Dónde está Dios? » Aunque el sufrimiento sigue siendo un misterio, vuelvo a las palabras del filósofo y apologista cristiano C. S. Lewis, quien escribió: «Dios nos susurra en nuestros placeres, habla en nuestra conciencia y grita en nuestro dolor», es posible que nunca Mayerlin Romero @soy.mayer

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