Lo Mejor de Retos Femeninos - Septiembre 2026

22 Gabriela Cruz Tornero www.gabycruzcoach.com ¿Te suena? Seguramente has escuchado —o incluso protagonizado— alguna de las siguientes historias: Claudia está casada, tiene tres niños en edad escolar y últimamente ha notado un incremento de peso que le resulta difícil controlar. Acudió con un nutriólogo, quien le recomendó complementar su alimentación con ejercicio físico. Al hablar con su hermana, afirmó: - Sé lo importante que es ejercitarme, pero, en verdad, no tengo tiempo. La casa, las escuelas de los niños y sus actividades vespertinas absorben toda mi semana. Y los sábados y domingos sólo quiero descansar. Arturo se casó muy joven, cuando su novia quedó embarazada, así que sólo concluyó la preparatoria. Es muy inteligente y ha tenido oportunidades de crecimiento en el trabajo; sin embargo, cuando le solicitan el título universitario, la promoción se detiene. Él dice que no tiene tiempo para estudiar porque trabaja todo el día. Antonia está jubilada y se dedica, básicamente, al cuidado del hogar. Siempre quiso aprender a tocar el piano, pero a sus 65 años considera que ya no es tiempo para eso, que sus mejores años ya pasaron. Lucía es empresaria y tiene una próspera empresa de dulces mexicanos. Le ha ido muy bien con las ventas en línea. Es divorciada y sus hijos ya no viven con ella. Desde temprano atiende pendientes de la organización: proveedores, clientes, nuevos productos, la plataforma, la logística, la competencia… En fin, vive pegada al celular y a la computadora. Se siente muy estresada y le recomendaron tomar clases de yoga o meditación, pero afirma que su agenda es tan variable que no podría comprometerse con un día y horario fijo para acudir a una clase. ¿Cuál es el común denominador en todos estos casos? Por supuesto: la falta de tiempo. Pero si todos tenemos las mismas 24 horas en un día, ¿por qué hay personas que van al gimnasio, trabajan, atienden a sus hijos, estudian, meditan y, además, encuentran espacio para aquello que disfrutan? ¡Ah! Seguramente porque son egoístas y atienden más sus intereses personales que el bienestar de su familia, dirán algunos. O tal vez porque algo hacen mal, porque no se puede atender bien todo

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