Lo Mejor de Retos Femeninos - Septiembre 2026

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3 Igualdad salarial: el reto de convertir el talento en autonomía El 18 de septiembre, Día Internacional de la Igualdad Salarial, es una oportunidad para preguntarnos qué estamos haciendo -como mujeres, empresas, familias, gobiernos y sociedad- para cerrar la brecha que existe en nuestro país. La igualdad salarial sigue siendo un desafío para las mujeres. En México, las diferencias de ingreso laboral persisten y se relacionan con factores como la informalidad, la segregación ocupacional, el acceso desigual a puestos de liderazgo y la carga desproporcionada de cuidados no remunerados. Cerrar esta brecha exige acciones de empresas, gobiernos y sociedad: transparencia salarial, corresponsabilidad en los cuidados, educación financiera y mayores oportunidades de desarrollo. Porque la igualdad salarial no es solo una cuestión económica. Es una condición para que las mujeres tengan autonomía, libertad y capacidad de decidir sobre su futuro. En Retos Femeninos creemos que ninguna mujer debería tener que elegir entre crecer profesionalmente, cuidar a su familia y construir su propio futuro. Queremos una sociedad donde una mujer pueda cobrar lo que vale, llegar tan lejos como su talento le permita y tener la libertad económica para decidir sobre su propia vida. Porque hay algo que nunca debemos olvidar: tu talento no tiene género. Tu salario tampoco debería tenerlo. Comparte esta revista electrónica para que muchas más mujeres también se beneficien. Sylvia Sánchez Alcántara Coordinadora Retos Femeninos Carta editorial Para estar actualizada regístrate en: www.retosfemeninos.com Coordinadora Editorial Sylvia Sánchez Alcántara Diseño Roberto Vásquez Lucas Fotografía Nadine Markova Banco fotográfico Número 140 Septiembre, 2026

4 Índice ¿Vale la pena decirlo? Alimentos del alma Sentirse más joven es bueno para la salud “Mamá, ¿estás ayudando a tu hijo… o enseñándole a depender de ti?” Pon tus creencias al día ¿Te has cerrado puertas por miedo? El poder de la actitud y la tenacidad ¿Por qué nos cuesta soltar? La elaboración de un proyecto personal Las combinaciones más increíbles para tu sala La obsesión por ganar Cuando llega una mujer ganamos todas y, ¡brindamos por su éxito! Madre soltera por elección ¿Te suena? En el liderazgo no existen los sueños, existen las metas Necesitas saber qué hacer con tu dinero ¿Dónde aprendiste a hablar tan mal de ti? ¿Te sirve cualquiera para saber qué opina sobre ti? 8 14 12 18 22 30 34 38 26 10 6 16 24 28 32 36 20

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6 Alimentos del alma • Meditación, esos momentos que te regalas para estar contigo, sólo por el gozo de aquietar la mente. • Respiración consciente, inhalar y exhalar dándote cuenta que te relajas y sueltas lo que no te hace sentir bien. • Oración, porque cuando lo haces sientes que alguien te escucha y cobija • Creatividad consciente, realizar cualquier actividad artística que llena tu corazón de paz. (escribir, pintar, hacer jardinería, cocinar, cantar, etc.) • Humor y risa, cada vez que te ríes y le ves el lado cómico a la vida, las malas rachas dejan de tener Meg tanta importancia… • Movimiento corporal consciente, darte cuenta que estás soltando las tensiones, camina, baila, ve al gimnasio, aprende yoga, tai chi, o el deporte que más te guste • Espacios claros y limpios, el orden en todos los lugares donde estás, le da a la mente orden para tomar decisiones. • Conciencia de los avisos del cuerpo, cuándo descansar, tomar agua, dormir, comer menos, relajarte. • Usar y arriesgar la intuición, siempre que te llegue algo que sientas profundo en tu corazón, www.meg.mx @caminaconMEG

7 seguramente no te vas a equivocar. • Actos de poder, saber que puedes más de lo que crees, y que la vida no te pone ninguna prueba para la que no estés lista. • Sonido, música y canto, la vida se hace suave, divertida y te inspira de tantas maneras, escoge la que eleva tu ánimo, con la que te sientes plena. • Viajar, atrévete a romper rutinas, a salir y conocer espacios, formas, alimentos nuevos; aprender a fluir en lo diferente. • Atender lo que la vida te pone delante, resuelve, no te quedes con pendientes, cierra ciclos todos los días. • Dar conscientemente, ser generosas, da porque entre más sirves y das, más floreces tú. • Escoger, comprometerte y tomar acción, si tienes metas, ve todo el camino hasta lograrlo, es tu derecho, si lo piensas ya lo puedes tener. • Apúntate, atrévete y arriésgate a vivir en plenitud. Brilla siempre.

8 Las combinaciones más increíbles para tu sala Un mundo de color La sala es uno de esos lugares que pueden ser profundamente nuestros y, al mismo tiempo, estar pensados para compartir. Es donde recibimos a nuestros amigos, donde nos reunimos con nuestra familia, donde tenemos conversaciones que se alargan sin darnos cuenta, pero también puede ser donde nos sentamos a leer, en algunos hogares es en donde se ven películas, en donde descansamos después de un día largo o simplemente nos regalamos unos minutos para no hacer nada. Es un espacio social, pero también íntimo, y justamente por eso creo que vale la pena preguntarnos qué queremos sentir cuando estamos ahí. Porque cuando pensamos en decorar una sala muchas veces empezamos por lo visual. Pensamos qué sillón nos gusta, qué mesa queremos, qué estilo está de moda o qué color vimos en alguna tienda, revista o en redes sociales, pero hay una pregunta que para mí debería venir antes de todas esas decisiones: ¿cómo quiero sentirme cuando esté en mi sala? ¿Quiero sentir calma?, ¿quiero que sea alegre?, ¿quiero que se sienta cálida y acogedora?, ¿quiero que tenga mucha personalidad?, ¿quiero un espacio elegante?, ¿quiero que cuando alguien llegue a mi casa tenga ganas de sentarse y quedarse durante horas? La respuesta a estas preguntas puede ayudarnos muchísimo a elegir los colores correctos. Porque el color no solamente transforma cómo se ve una habitación, también cambia cómo la percibimos y cómo nos sentimos dentro de ella. Y cuando hablamos de una sala esto se vuelve todavía más interesante, porque rara vez utilizamos un solo color. Lo que realmente construye la personalidad del espacio es la combinación. Un mundo de color de este mes te guía con los colores que pueden ser parte de este importante espacio de tu hogar, y cómo combinarlos.

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10 ¿Vale la pena decirlo? Más allá de ser detallista, cariñosa y buena amante con tu pareja, hay algo que muchas mujeres desconocen sobre los hombres para poder mantener una relación saludable. Me refiero a ciertas expresiones que jamás deberías decir porque sin darte cuenta puedes herir su ego hasta llegar al punto de destruir la relación. Échale un vistazo a las tres expresiones que jamás deben salir de tu boca: 1. No halagues a otro frente a él: Tu hombre quiere ser lo máximo para ti y necesita sentir que no María Marín hay nadie como él ante tus ojos. Su obsesión por querer ser el héroe en tu vida llega al extremo de molestarle cualquier comentario que pueda insinuar que hay otro hombre más guapo, más inteligente, más exitoso o talentoso que él, pues en su mente él escucha: “No te respeto, así que no me importa hablar de otros hombres frente a ti.” 2. No comentes cualquier experiencia sexual pasada: A un hombre no le interesa saber en lo más mínimo tu pasado sexual. Por más confianza que haya, este tema es algo que le incomoda. www.mariamarin.com Maria Marin @mariamarinmotivation mariamarinmotivation Maria Marin @maria_marin

11 Él no quiere pensar que existe otro individuo con quien hayas disfrutado sexualmente más que con él. 3. Criticarlo en público: Cuando te incomode algo, háblalo en privado. Cualquier crítica, por más insignificante que sea, lo va a herir, especialmente si es frente a otros. Por eso, si vas a señalar uno de sus defectos o un mal comportamiento, asegúrate de no hacerlo delante de nadie. Desde algo tan simple como decirle que tiene la camisa arrugada, que cierre la boca cuando come o que no tiene ritmo para bailar, hasta algo tan serio como comentar que no soportas algún familiar. En fin, evita decir cualquier comentario que tan siquiera insinúe que él no es el hombre ideal.

12 Tania Ortiz Mena Cuando llega una mujer ganamos todas y, ¡brindamos por su éxito! Primera mujer Presidenta Sempra Infraestructura Tania Ortiz Mena cuenta con una trayectoria de 30 años en el sector energético. Tania inició su carrera en el área de comercio internacional de Pemex (PMI) y trabajó durante 26 años en Sempra, una de las empresas privadas de infraestructura energética más importantes en México que destaca por su fuerte presencia en el sector privado. Fue presidenta de Sempra Infraestructura de 2023 a 2026 donde lideró las tres líneas de negocio de la compañía en EE.UU. y México y fue directora general de IEnova -filial de Sempra en México- de 2018 a 2022 donde formó parte del equipo que listó a IEnova en la Bolsa Mexicana de Valores. Tania es Consejera Independiente del Consejo de Administración de la Bolsa Mexicana de Valores y preside el Comité de Prácticas Societarias de la Bolsa Mexicana de Valores. Participa en distintas organizaciones que promueven el desarrollo profesional de las mujeres, entre las que se encuentran Voz Experta, International Women Forum y Women Corporate Directors. A lo largo de su carrera, Tania ha ocupado cargos en diversas asociaciones: fue Presidenta de la Asociación Mexicana de Gas Natural, Presidenta de la sección mexicana del Consejo de Negocios de Energía México-Estados Unidos, Consejera del Consejo Mexicano de Asuntos InternacionalesCOMEXI, Consejera de la American Chamber of Commerce. Mexico-AMCHAM, así como miembro del CEO Dialogue México-Estados Unidos, del consejo consultivo de la Comisión Reguladora de Energía y del Diálogo Interamericano. Tania recibió un Doctorado Honoris Causa de la Escuela Bancaria y Comercial y el Jeffery Davidow Good Neighbor Award de UC San Diego. Tania tiene una maestría en Relaciones Internacionales por la Universidad de Boston y una licenciatura en Relaciones Internacionales por la Universidad Iberoamericana y ha cursado programas ejecutivos en MIT y Harvard.

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14 La obsesión por ganar Vivimos en un mundo acelerado, competimos en el deporte, en el trabajo, en la política, en los negocios, en todo. Y parece que ganar es siempre el objetivo. Yo me pregunto, ¿no es participar lo importante? O bien, buscar ganar, pero sin humillar al otro o convertirse en una obsesión. La competitividad es una característica intrínseca del ser humano. Esta necesidad de sobrevivir, de encontrar una pareja, de sobresalir ante los demás, es algo natural. Sin embargo, hay distintas maneras de ver y vivir la competitividad que la hacen funcional o disfuncional. Hay una frase del desaparecido campeón de Fórmula 1, Ayrton Senna, que decía: “El segundo es el primero de los perdedores”. Lucía Legorreta Existe un tipo de competencia sana, basada en nuestro esfuerzo por conseguir un objetico. Ésta nos ayuda porque nos lleva a dar lo mejor de nosotras mismas, a progresar, a buscar nuevas estrategias para superarnos, a descubrir y aprender de nuestros errores y a buscar nuevas soluciones para mejorar. Pensemos en un equipo de futbol o basketbol. Si no se esforzara por ganarle al contrario, poco avanzaría en su desarrollo. Es necesario esta actitud, ya que de lo contrario no progresaríamos. Pero hay también una competitividad insana, basada en obtener la victoria a toda costa, que, lejos de ayudarnos, nos genera estados de insatisfacción, de estrés, y nos bloquea, porque lucialegorretacervantes

15 cuando no la obtenemos, sentimos un alto grado de frustración que a menudo expresamos en forma de agresividad, de quejas, de polémicas e incluso de desprecio por los demás. Pensemos en algunos ejemplos: hemos presenciado partidos de futbol en el cual el equipo que va perdiendo empieza a cometer faltas al contario, tanto físicas como verbales. Candidatos a algún puesto político, que en lugar de plantear propuestas para los ciudadanos y hablar de lo que va a realizar, se dedica a criticar, insultar y resaltar los errores de su contrincante. Empleados qué, con tal de subir de puesto, pisan y humillan a su compañero de trabajo; amigos que se traicionan entre si con el objetivo de hacerse novia de la más popular. Y así podríamos poner más y más ejemplos de cómo el ganar se ha convertido en una obsesión. Cuando en el trabajo o en nuestras relaciones estamos dispuestas a hacer trampas o a destruir al contrario para conseguir ganar, esta competencia no es funcional, ya que no va destinada al crecimiento personal, sino a la pura victoria sobre los demás. Lo esencial en la vida no es el éxito, sino esforzarse por conseguirlo. Y la competencia más sana: yo contra mí misma. Competir es bueno, siempre que entendamos que con quien competimos es con nosotras mismas. No te compares con los demás. Mejor reflexiona qué tanto te estás superando tu misma. Comparto contigo una frase de John Wooden, famoso entrenador de basketball: “Exito es el estado de paz y serenidad interior alcanzado como consecuencia de la satisfacción de saber íntimamente que has hecho todo lo que estaba en tu mano para lograr el máximo de lo que eres capaz” Es nuestra responsabilidad decidir qué tipo de competencia elegimos, y educar a nuestros hijos en una competitividad sana, donde somos capaces de premiar el esfuerzo y la estrategia, y no el resultado.

16 Sentirse más joven es bueno para la salud Los resultados sugieren que las intervenciones destinadas a ayudar a las personas a sentirse más jóvenes podrían reducir el daño causado por el estrés. Un estudio publicado por la Asociación Americana de Psicología sugiere que sentirse más joven podría ayudar a proteger a los adultos de mediana y avanzada edad de los efectos nocivos del estrés, pues las personas que se sienten más jóvenes tienen una mayor sensación de bienestar, mejor funcionamiento cognitivo, menos inflamación, menor riesgo de hospitalización e incluso viven más tiempo que sus coetáneos de mayor edad. En el estudio, publicado en Psychology and Aging, perteneciente a dicha organización, los investigadores del Centro Alemán de Gerontología analizaron Ethel Soriano tres años de datos de 5 mil 039 participantes en la Encuesta Alemana sobre el Envejecimiento, un estudio longitudinal de residentes en Alemania de 40 años o más. La encuesta incluía preguntas sobre la cantidad de estrés percibido en la vida de las personas y su salud funcional, es decir, hasta qué punto estaban limitados en actividades cotidianas como caminar, vestirse y bañarse. Los participantes también indicaron su edad subjetiva respondiendo a la pregunta “¿De cuántos años se siente?” Los investigadores descubrieron que, por término medio, los participantes que declararon tener más estrés en sus vidas experimentaron un mayor deterioro de su salud funcional a lo largo de tres @ethelsoriano

17 años, y que el vínculo entre el estrés y el deterioro de la salud funcional era más fuerte para los participantes cronológicamente mayores. Sin embargo, la edad subjetiva parecía proporcionar una protección. Entre las personas que se sentían más jóvenes que su edad cronológica, la relación entre el estrés y el deterioro de la salud funcional era más débil. Ese efecto protector fue más fuerte entre los participantes de mayor edad. “En general, sabemos que la salud funcional disminuye con el avance de la edad, pero también sabemos que estas trayectorias de salud funcional relacionadas con la edad son notablemente variadas. Como resultado, algunos individuos llegan a la vejez y a la tercera edad con recursos de salud bastante buenos e intactos, mientras que otros experimentan un pronunciado declive de la salud funcional, que podría incluso dar lugar a la necesidad de cuidados a largo plazo”, ha explicado el autor principal del estudio, el doctor Markus Wettstein, que ahora está en la Universidad de Heidelberg. “Nuestros hallazgos apoyan el papel del estrés como factor de riesgo para el deterioro de la salud funcional, en particular entre las personas mayores, así como el papel de apoyo a la salud y amortiguación del estrés de una edad subjetiva más joven”, señala el autor de la investigación. Los resultados sugieren, por tanto, que las intervenciones destinadas a ayudar a las personas a sentirse más jóvenes podrían reducir el daño causado por el estrés y mejorar la salud entre los adultos mayores, según los investigadores, aunque se necesitan más estudios para ayudar a determinar qué tipo de intervenciones funcionarían mejor. Por ejemplo, según Wettstein, las campañas de mensajes para contrarrestar la discriminación por razón de edad y los estereotipos negativos sobre la edad, y para promover opiniones positivas sobre el envejecimiento, podrían ayudar a las personas a sentirse más jóvenes. Además, según Wettstein, unas intervenciones más generales para reducir el estrés y la formación en el manejo del mismo podrían prevenir la pérdida de salud funcional entre los adultos mayores. Por último, según Wettstein, es necesario investigar más para averiguar cuál es la diferencia ideal entre la edad subjetiva y la cronológica, ya que investigaciones anteriores han sugerido que es útil sentirse más joven hasta cierto punto, pero que los beneficios disminuyen a medida que aumenta la diferencia entre la edad subjetiva y la cronológica. “Sentirse más joven hasta cierto punto podría ser adaptativo para los resultados funcionales de la salud, mientras que ‘sentirse demasiado joven’ podría ser menos adaptativo o incluso desadaptativo”, concluye.

18 Madre soltera por elección Sin duda el ser madre soltera era un tema que resultaba socialmente mal visto ya que era asociado con la toma de una mala decisión, sin embargo, hoy en día el ser madre soltera por elección es más común de lo que pensamos. Existen ciertas cualidades que distinguen a las mujeres que han decidido formar una familia sin necesidad de tener una pareja, son mujeres con estabilidad emocional, seguras, tienen clara la decisión de ser madres y no es una opción renunciar a ese deseo solo por el hecho de no tener pareja. Al convertirse en madres, muestran una alta Lizi Rodríguez autoestima, satisfacción, seguridad para afrontar las necesidades que esta decisión conlleva, son competentes, se sienten “empoderadas”, se valoran y se ven con toda la capacidad de llevar adelante su maternidad ellas solas. Si ha cruzado por tu mente la posibilidad de convertirte en madre soltera te comparto los siguientes Lizitips para que tomes en cuenta las implicaciones que lleva esta decisión y te ayuden a elegir el camino que deseas tomar en tu vida. 1. Estabilidad económica y laboral. El deseo www.lizirodriguez.com @lizi_rodriguez_perez

19 de ser madre sin duda es un gran anhelo, pero la realidad es que al dar vida a otro ser adquieres una gran responsabilidad y el que tengas un trabajo estable y tu economía sea buena, hará que tu bebé y tú tengan una buena calidad de vida. 2. Aprender a conciliar entre tu nueva etapa de mamá y tu vida laboral. Probablemente sea uno de los pasos más difíciles de seguir, ya que el poder combinar ambas partes será un reto que debes tomar en cuenta, ya que al no contar con una pareja tendrás que recurrir a cuidadoras de niños, actividades extraescolares o apoyos familiares para que tu vida profesional no se vea afectada por tu maternidad. 3. La figura paterna. Al tomar la decisión de ser madre soltera se logra satisfacer una necesidad propia pero antes de hacerlo se debe ser consciente de que formarás una familia sin una figura paterna y que al pasar el tiempo la afectación por esa ausencia recaerá en tu hijo, por ello tienes que estar preparada para poder enseñar a tu hijo la clase de familia que forman y abarcar ambos papeles para que no afecte de manera negativa en el desarrollo de tu hijo. 4. Presión social. Lo más importante acerca de este tema es que la decisión sea tomada por voluntad propia y no porque te sientas presionada. Cada persona elige el tiempo en el que desea cambiar su forma de vida y hasta que tú te sientas preparada tomarás el camino que elijas y si ese camino es ser madre soltera recuerda que no tienes que demostrar nada a nivel social, basta con tomar en cuenta los puntos más importantes y que te sientas completamente convencida, segura y feliz de traer al mundo a la persona que será complemento de tu felicidad.

20 Dr. Walter Dresel www.exitopersonal.org La elaboración de un proyecto personal En el siglo veintiuno que está transcurriendo no puede haber un ser humano que no tenga un proyecto personal y una hoja de ruta a recorrer para lograr aquello que ha definido que quiere para su vida. Quizá usted se sorprenda de esta afirmación, pero ahora que está leyendo esta columna, piense por un instante cuánto de rutina hay en su vida, de obligaciones y roles asumidos voluntariamente, y cuánto hay de proyecto personal y de metas y objetivos por los cuáles usted está dispuesto a comprometerse para lograrlos. Estar ocupado y ser muy eficiente, no es sinónimo de ser eficaz, que es la habilidad que debemos desarrollar los seres humanos para sortear con éxito los desafíos a los que la vida nos expone. Por lo tanto comencemos por separar lo que es nuestro trabajo habitual, nuestra profesión u oficio, de aquello que verdaderamente sentimos que queremos obtener como consecuencia de plasmar en una realidad los sueños que acunamos en nuestra mente. Los sueños pueden cumplirse en la medida que un hombre o una mujer tengan dos ingredientes fundamentales: actitud y compromiso. ¿Cómo elaboramos un proyecto personal? Todo nace en una idea o en un conjunto de ideas que nos identifican y nos motivan para poder encontrarle un sentido a nuestra vida. De allí en más lo más importante es plasmar en el papel ese conjunto de ideas, desde las que consideremos más descabelladas, hasta aquellas que se acerquen

21 más a nuestra esencia interior. Haremos luego la decantación necesaria para separar aquello que consideramos que es inalcanzable por distintos motivos, y nos iremos quedando con aquellas sugerencias de nuestra mente que se materializarán en las metas y objetivos a lograr en un futuro. Un plan de acción se impone para llevar a cabo la obra que nos hemos propuesto. Desde ya debemos saber que no será un camino fácil, sino que aparecerán obstáculos que intentarán interponerse para evitar que podamos conseguir aquello que hemos decidido que necesitamos y deseamos para nuestra existencia. Y, curiosamente, esos obstáculos y esas vallas suelen aparecer desde los frentes más cercanos a nuestra vida cotidiana, por lo que una sugerencia útil es que si usted tiene un proyecto, una idea, o un cierto plan, no lo comente en forma inmediata. Dé los primeros pasos para ver cómo se siente en su nuevo formato, y asuma los riesgos por usted mismo. Sucede que aquellas personas que son muy permeables a la opinión de los demás, suelen abandonar ante las primeras dificultades, o ante el concepto que le merece su nueva actitud, a quienes le conocen y le dicen una y otra vez, que cómo en al pasado pudo haber fracasado en algún intento, ahora esto sucederá nuevamente. Siempre es mejor ganar experiencia equivocándonos en nuestro propio camino trazado, o surco elegido, que transitar por caminos que otros marcaron. Lo que es bueno para uno, no necesariamente tiene que ser bueno para todos. Y, usted tiene la capacidad de generar sus propios proyectos y sus propias ideas, lo que no significa que se pueda perfectamente compartir la vida con los demás y sobre todo con nuestros seres queridos. Hay personas que generan ideas con gran facilidad, mientras que otro grupo queda con su mente en blanco cuándo intentan focalizarse en algo que les interese, que les atraiga, o que pueda captar su atención. Uno puede preguntarse ¿qué diferencia a un grupo de otro? Lo que los diferencia es: La actitud. La actitud es la disposición mental con que cada uno de nosotros enfrenta los desafíos a los que la vida nos expone, pero también es la estrategia que utilizaremos para ser exitosos en nuestros propósitos. Si persistimos siempre en la visión del medio vaso vacío, en lugar de disfrutar de aquello que tenemos, y no sufrir en vano por lo que podríamos tener, será muy difícil que las ideas puedan convertirse en proyectos, y éstos en una realidad tangible. Hay algunas razones que bloquean la capacidad de pensarnos en forma diferente y que nos hacen repetir una y otra vez modelos de comportamiento que nos conducen inexorablemente al fracaso y a la frustración. El conformismo: el temor a qué pueden pensar los demás si nosotros iniciamos un proceso de reingeniería personal es uno de los frenos que nos detienen al intentar cambiar la actitud frente a la vida. Lo que no nos damos cuenta es que los demás también cambiarán la forma de vernos, en la medida que nos respetemos y ganemos en confianza en nuestros propios procesos de pensamiento. El miedo al ridículo: es lógico que no nos resulte agradable que se rían de nosotros. Y la inseguridad de no saber si llegaremos a buen puerto con nuestras ideas, puede también constituirse en un obstáculo para nuestras metas. Y así podríamos seguir enumerando una serie de razones, todas ellas válidas por las cuáles tantas veces caemos en la apatía, la indiferencia y el aburrimiento, por tener la sensación de que no nos movemos del mismo lugar dónde estamos por temor a lo desconocido y al cambio que conlleva tener una visión diferente del mundo que nos rodea, que es el único mundo que tenemos y del cual somos protagonistas. Vaya pensando en esto: ¿Cuál es su actitud frente a la vida? ¿Qué espera que suceda para que usted cambie aquellas cosas que no le generan satisfacción en su existencia? Sólo con estas dos preguntas puede tomar varios cafés con usted mismo e intentar responderse. No se arrepentirá de hacerlo, pues habrá iniciado un diálogo interno enriquecedor y conocerá lo mejor de su persona, y también cuáles son sus debilidades. Algo que nadie puede hacer por nosotros

22 Gabriela Cruz Tornero www.gabycruzcoach.com ¿Te suena? Seguramente has escuchado —o incluso protagonizado— alguna de las siguientes historias: Claudia está casada, tiene tres niños en edad escolar y últimamente ha notado un incremento de peso que le resulta difícil controlar. Acudió con un nutriólogo, quien le recomendó complementar su alimentación con ejercicio físico. Al hablar con su hermana, afirmó: - Sé lo importante que es ejercitarme, pero, en verdad, no tengo tiempo. La casa, las escuelas de los niños y sus actividades vespertinas absorben toda mi semana. Y los sábados y domingos sólo quiero descansar. Arturo se casó muy joven, cuando su novia quedó embarazada, así que sólo concluyó la preparatoria. Es muy inteligente y ha tenido oportunidades de crecimiento en el trabajo; sin embargo, cuando le solicitan el título universitario, la promoción se detiene. Él dice que no tiene tiempo para estudiar porque trabaja todo el día. Antonia está jubilada y se dedica, básicamente, al cuidado del hogar. Siempre quiso aprender a tocar el piano, pero a sus 65 años considera que ya no es tiempo para eso, que sus mejores años ya pasaron. Lucía es empresaria y tiene una próspera empresa de dulces mexicanos. Le ha ido muy bien con las ventas en línea. Es divorciada y sus hijos ya no viven con ella. Desde temprano atiende pendientes de la organización: proveedores, clientes, nuevos productos, la plataforma, la logística, la competencia… En fin, vive pegada al celular y a la computadora. Se siente muy estresada y le recomendaron tomar clases de yoga o meditación, pero afirma que su agenda es tan variable que no podría comprometerse con un día y horario fijo para acudir a una clase. ¿Cuál es el común denominador en todos estos casos? Por supuesto: la falta de tiempo. Pero si todos tenemos las mismas 24 horas en un día, ¿por qué hay personas que van al gimnasio, trabajan, atienden a sus hijos, estudian, meditan y, además, encuentran espacio para aquello que disfrutan? ¡Ah! Seguramente porque son egoístas y atienden más sus intereses personales que el bienestar de su familia, dirán algunos. O tal vez porque algo hacen mal, porque no se puede atender bien todo

23 en la vida, asegurarán otros. También podríamos pensar que es porque tienen una posición económica desahogada y cuentan con niñeras, personal doméstico o choferes que les facilitan la vida. En algunos casos, quizá sea así. Pero esa no es la única respuesta al problema de la falta de tiempo. Existe una herramienta muy antigua que sigue siendo poderosa: la matriz de prioridades o matriz de Eisenhower, basada en la distinción entre lo urgente y lo importante. La idea se relaciona con una conocida reflexión atribuida al presidente estadounidense Dwight D. Eisenhower sobre la diferencia entre los asuntos urgentes y los importantes. Décadas después, diversos autores de gestión del tiempo desarrollaron y difundieron esta clasificación en cuatro cuadrantes. Stephen R. Covey la popularizó ampliamente en Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, particularmente a través de su propuesta de “poner primero lo primero”. Y aquí viene lo interesante: ¿qué pasa cuando dejamos de intentar administrar el tiempo y comenzamos a administrar nuestras prioridades? Estas cuatro preguntas pueden ayudarte: 1. ¿Qué debo hacer primero porque no lo atendí oportunamente? Aquí encontramos lo urgente e importante. Son esas situaciones que requieren nuestra atención inmediata: una muela que nos está matando de dolor, un recibo de luz vencido para evitar el corte del suministro, una emergencia familiar o un compromiso cuyo plazo está a punto de terminar. El problema es que, cuando vivimos permanentemente en este cuadrante, nuestra vida se convierte en una sucesión de crisis. 2. ¿Qué debería agendar porque es importante, aunque no sea urgente? Este es, probablemente, el cuadrante que más solemos descuidar: lo importante y no urgente. Aquí está la planificación y, también, buena parte de nuestro bienestar: la limpieza dental, el chequeo médico, hacer ejercicio, estudiar, tomar vacaciones, aprender algo nuevo, convivir con las personas que queremos o simplemente tener un espacio para nosotros. Y hay una clave fundamental: no basta con decir “algún día lo haré”. Si realmente es importante, hay que llevarlo a la agenda, física o digital, con día y hora. Porque aquello que no tiene un espacio reservado en nuestra agenda corre el riesgo de quedarse para “cuando tengamos tiempo”. Y ese momento quizá nunca llegue. 3. ¿Qué es necesario hacer, pero podría encargárselo a alguien más? Aquí encontramos lo urgente, pero no importante. Por ejemplo, revisar en ese momento todas las notificaciones del celular, responder inmediatamente cada mensaje o interrumpir lo que estamos haciendo para resolver asuntos que alguien más podría atender. También puede ser ayudar a una vecina a colgar un cuadro, hacer una compra de último momento que pudo haberse previsto o asumir tareas que, aunque parecen pequeñas, terminan ocupando una parte importante de nuestro día. La pregunta es: ¿hay algo de todo esto que puedas delegar? Anímate a confiar en los demás y a soltar la necesidad de tener el control absoluto sobre todo lo que sucede a tu alrededor. Delegar también es una forma de cuidar tu tiempo. 4. ¿Qué puedo eliminar definitivamente de mi agenda? Aquí están las actividades que no son urgentes ni importantes. Son auténticos “quitatiempos”: revisar constantemente las redes sociales, navegar sin propósito por internet, responder mensajes que pueden esperar o mantener conversaciones que podríamos disfrutar mucho más si les asignáramos un espacio específico. Por supuesto, esto no significa eliminar de nuestra vida la amistad, el descanso o el entretenimiento. Significa preguntarnos si la manera en que los estamos realizando realmente nos aporta. Tal vez sea mejor dedicar tres horas al mes a tomar un café tranquilamente con esa amiga que queremos, en lugar de invertir una hora diaria en conversaciones fragmentadas por WhatsApp. La diferencia no está solamente en lo que hacemos, sino en la intención con la que decidimos hacerlo. Al final, quizá el problema no sea que no tenemos tiempo. Tal vez el verdadero problema es que no siempre hemos decidido qué merece nuestro tiempo. Tenemos 24 horas cada día. No podemos alargarlas, pero sí podemos decidir en qué las invertimos. Así que la próxima vez que te descubras diciendo: “No tengo tiempo”, hazte una pregunta diferente: ¿Realmente no tengo tiempo… o todavía no he convertido esto en una prioridad? Y tú, ¿qué deberías hacer hoy para dejar de decir que no entras en acción porque no tienes tiempo?

24 Patricia Anaya www.yosoyabundancia.me “Mamá, ¿estás ayudando a tu hijo… o enseñándole a depender de ti?” Mamá, ayudarlo en todo podría estar robándole su libertad. Una de las formas más difíciles de amar a un hijo es dejar de resolverle la vida. Como mamá, es natural querer evitarle sufrimientos. Si podemos solucionar un problema, muchas veces lo hacemos sin pensarlo. Le pagamos, llamamos, organizamos, decidimos, justificamos, intervenimos… Y mientras creemos que estamos ayudando, podemos estar enseñándole algo muy diferente: “Tú no puedes solo. Yo tengo que resolverlo por ti.” Esto puede continuar incluso cuando el hijo ya tiene 30, 40 o más años. El problema no es ayudar, el problema aparece cuando nuestra ayuda sustituye su responsabilidad. Porque un hijo que no aprende a hacerse responsable de su vida tampoco aprende completamente a elegirla. Y aquí está lo urgente: 1. Deja de resolver inmediatamente. Antes de intervenir, pregunta: “¿Qué puedes hacer tú para solucionar esto?” No le quites la oportunidad de pensar, decidir y actuar. 2. No tomes las consecuencias que le corresponden. Si tomó una decisión, permite que experimente

25 sus resultados. Las consecuencias no siempre son castigos; muchas veces son maestras. 3. Cambia tu forma de ayudar. En lugar de hacer por él, acompáñalo a pensar. Activa su mente consciente con preguntas: ¿Qué quieres? ¿Qué estás eligiendo? ¿Qué puedes hacer ahora? ¿Qué consecuencias tiene tu decisión? Tu hijo no necesita una mamá que pueda resolverle todo. Tu hijo requiere una mamá que confíe en él para permitirle aprender a resolverlo por sí mismo. Porque algún día tú no estarás para solucionar sus problemas. Y ese día, lo que más necesitará no será todo lo que hiciste por él… Será todo lo que le enseñaste a hacer por sí mismo.

26 @rosetta.forner.9 Rosetta Forner ¿Te sirve cualquiera para saber qué opina sobre ti? ¿Puedes perdirle a cualquiera su opinión sobre ti? El otro día, escuché a alguien en la radio, no sé si era psicólogo o qué (la conversación la pillé ya empezada), comentar que era muy bueno para la autoestima conocer los ‘defectos’ que tenemos. Y, que lo mejor era preguntarles, a las personas que nos quieren, qué opinan sobre nosotros… Vamos por partes. De entrada, preguntarle a cualquiera, aunque sea ‘alguien que, supuestamente nos ama’, su opinión sobre nuestros ‘defectos’, es poco, invocar al dios de las tormentas… Soy partidaria de no preguntarle a cualquiera. ¿Por qué? Antes de preguntar, debemos considerar ciertos aspectos, a saber: • ¿Qué relación tengo con esa persona? • ¿Qué relación tiene esa persona consigo misma? • ¿Qué opinión me merece esa persona? • ¿Se trata de alguien con sentido común, capacidad de análisis, suficiente madurez psicológica, empatía, compasión…? • ¿Se trata de alguien congruente: camina lo que habla y viceversa? • En el pasado, ¿me ha hecho algún tipo de comentario? ¿Cómo lo hizo? ¿Cómo me hizo sentir? • Y, lo más importante, ¿conozco mis ‘más’ (virtudes) y ‘menos’ (defectos*)? Defectos Hace muchos años que llegué a la conclusión de que nadie tiene ‘defectos’ (por eso lo entrecomillo), sino matices. Por la sencilla razón de que, en virtud de quién se trate, nuestro ‘matiz’ puede ser percibido como ‘virtud’ o como ‘defecto’. Dado que las personas tenemos con los demás la relación que tenemos con nosotros mismos, alguien tolerante

27 con sus matices, lo será con los nuestros. Por regla general, quien no se asume a sí mismo, quien no se lleva bien con sus ‘matices’, suele echar mano de eso que llamamos ‘el espejo’, esto es, ve en la otra persona aquello negado o que está conflictuado en sí mismo. Y, dado que, al verlo, no le gusta el reflejo de sí mismo, lo más habitual que suele hacer es endosárselo a otro. Pongamos por caso alguien que no se permite expresar sus opiniones. ¿Cómo se relacionará con alguien que, si osa dar su opinión, planta cara o pone límites? 1. Puede que le admire secretamente y que se calle o que, si tiene otras capacidades despiertas, le comente que le admira. 2. Puede que le eche en cara que es alguien que va buscando bronca o le afee que no puede ir por ahí dando su opinión de manera tan franca (en España decimos ‘haciendo amigos’). No todas las personas caminan lo que hablan, ni poseen criterio o madurez suficiente, ni se aman a sí mismas de manera que son capaces de separar ‘sus cosas de las nuestras’ y de observarnos neutralmente con los ojos del amor asertivo. Es cierto que, nadie es perfecto, quiero decir que no todo el mundo tiene un nivel ‘ideal’ de amor propio. No obstante, se les puede pedir su opinión en base a algo también fundamental: poseen bondad, son buenas personas de alma y nunca te herirán. Cuando alguien te ‘eche en cara’ tal o cual ‘defecto’, hazle las dos preguntas comodín siguiente: • Cuando dices tal cosa, ¿qué quieres decir? • ¿Cómo sabe que eso es así y no es otra cosa? Os dejo aquí la ‘fórmula’ para hacer ‘críticas’ asertivamente (la aprendí allá por 1991 en EEUU). ¿Cómo hacer una ‘crítica’ de manera asertiva? Regla sine qua non: JAMÁS criticar a la persona. Se critica, o se habla acerca del ‘comportamiento’, pero jamás se critica a la persona. Fórmula asertiva: • Yo (pienso, considero, opino, me siento…). • Cuando tú (conducta de la persona que nos produce lo explicado en 1). • Por qué… (enumerar las razones de por qué -2- nos genera -1-). La mayor parte de la gente se lleva regular consigo misma, ergo, ¿cómo vas a fiarte de su opinión sobre ti? A buen seguro que o bien proyectarán sus miserias en ti o tratarán de igualarte hacia abajo. Por eso, antes que pedir opinión a alguien acerca de ti, deberías tomarte un momento para reflexionar por qué y para qué vas a pedir opinión a esa persona. Y, ¿cómo sabes que esa persona te dará una opinión libre de sesgos? Tenemos con los demás las relaciones que tenemos con nosotras mismas. Puede que pienses que, una buena amiga, tu pareja, tus padres, tus hermanos… son las personas indicadas para darte su opinión. Puede que sí, puede que no. El parentesco no garantiza la objetividad ni la madurez o inteligencia emocional. Escucha, presta atención a cómo esa persona habla de sí misma, cómo se relaciona consigo misma. Aprenderás mucho. Quien se lleva bien consigo misma, se llevará bien contigo: ‘tenemos con los demás la relación que tenemos con nosotros mismos’. Yo suelo decir que no me tengo manía, ergo, no suelo tener manía a nadie. Y, por manía se puede entender: odio, rabia, celos, facturas pendientes, esqueletos en el armario… Si cuidas del estado de tu filtro (revisión de creencias, escala de valores, lo qué piensas y crees acerca de ti, cuidas de la relación contigo, tienes claro tu ‘auto tasación, vives acorde a tus principios, procuras tu bienestar interior), serás una buena candidata a ‘ser solicitada para opinar sobre alguien’. • La compasión bien entendida empieza por una misma. • La empatía bien entendida empieza por una misma. • La consideración bien entendida empieza por una misma. • El perdón bien entendido empieza por una misma. • La comprensión de lo que representa ser humano empieza en ti. Hay quien ve más allá de las apariencias, ve diamantes donde otros sólo ven piedras. Este el tipo de persona a buscar cuando quieras una opinión sobre ti… Todos nos hemos perdido, equivocado, mentido, llorado, enfermado, extraviado, traicionado…. en algún momento de nuestra vida. No se trata de ser pluscuamperfecto sino de abrazar nuestra humanidad con la luz divina del alma que somos para poder sanar las heridas y brillas nuestra mejor versión, la autenticidad del ser que somos. PD: No todas las personas que te preguntan qué opinas sobre ellas son dignas de ser respondidas. ¿Por qué? Porque algunas sólo quieren que les digan lo que quieren oír no lo que en verdad les vendría bien oír.

28 Ricardo Eiriz Arrastramos infinidad de creencias totalmente irracionales, transmitidas por la sociedad, e interiorizadas inocentemente siendo niños. Gran parte de los problemas emocionales, de las frustraciones e insatisfacciones que arrastramos, están originadas por todas esas creencias, muchas de ellas totalmente obsoletas y dañinas. Creencias del tipo “debo hacer las cosas bien”, “equivocarse es de fracasados”, “no me puedo permitir errar”, “si no lo hago bien, no me querrán”, “necesito tener alguien a mi lado que me ame y me complete”, “no puedo tolerar que me menosprecien en público”, “estar solo es un fracaso”, “si no tengo el cuerpo perfecto no se fijarán en mí”, etc., son compartidas por buena parte de la población, con independencia del sexo. ¡Por qué no vivir la vida desde una perspectiva distinta! ¡Por qué no transformar todas esas creencias que nos están llevando a vivir una vida que nos desagrada, por otras que nos permitan disfrutar y vivir con mayor intensidad el momento presente! ¿Qué te parecería que tus creencias fuesen como las siguientes? • “doy lo mejor que puedo y se, y eso es suficiente para mí”, Pon tus creencias al día www.eiriz.com www.metodointegra.com

29 • “cada vez que me equivoco estoy más cerca de tener éxito”, • “soy un ser pleno y completo”, • “soy feliz tanto estando en pareja como estando solo”, • “los insultos únicamente hablan de la persona que los emite”, • “soy perfecto tal como soy en cada momento”, • “me permito disfrutar de todos y cada uno de los momentos de mi vida”, • etc. Debemos ser conscientes que nuestra vida es consecuencia directa de nuestras creencias. Nuestras creencias dirigen a nuestro subconsciente en la creación de una realidad que encaja con esas creencias que tenemos. Define las creencias que te gustaría tener, ponlas al día según la vida que quieres tener, y a disfrutar del momento.

30 Sylvia Sánchez Alcántara Todas tenemos sueños. Soñamos con crecer, con ocupar una posición importante, con emprender, con dirigir un equipo, con transformar una organización, con alcanzar la independencia económica o simplemente con construir una vida que nos haga sentir orgullosas. Soñar es maravilloso. Nos permite imaginar posibilidades que todavía no existen. Pero el liderazgo comienza cuando dejamos de soñar y empezamos a trabajar para convertir ese sueño en una meta. Porque una líder no solamente dice: “algún día quiero llegar ahí”. Una líder se pregunta: ¿a dónde quiero llegar, qué necesito para conseguirlo y cuál es la estrategia que voy a seguir? Ahí empieza la verdadera diferencia. Un sueño sin estrategia se queda en deseo Decir “quiero ser directora”, “quiero tener mi propia empresa”, “quiero ganar más”, “quiero crecer profesionalmente” o “quiero ser reconocida por mi En el liderazgo no existen los sueños, existen las metas www.retosfemeninos.com @retos.femeninos @retosfemeninosoficial Retos Femeninos Retos Femeninos @retosfemeninos

31 trabajo” son deseos legítimos. Pero todavía no son metas. Una meta necesita dirección, tiempo, acciones y, sobre todo, compromiso. Porque si no sabemos exactamente hacia dónde queremos ir, cualquier camino parece correcto. Y en el liderazgo, perder el rumbo puede costarnos años. Poreso,unamujerquequiereconstruirunatrayectoria sólida necesita hacerse preguntas incómodas: ¿Qué quiero lograr? ¿Por qué quiero lograrlo? ¿Qué tengo que aprender? ¿Qué capacidades necesito desarrollar? ¿Quiénes pueden ayudarme? ¿Qué estoy dispuesta a sacrificar? ¿Cuánto tiempo me doy para conseguirlo? Las respuestas convierten una aspiración en un proyecto. Una estrategia no es una receta que garantiza que todo saldrá como queremos. La vida profesional está llena de imprevistos, oportunidades que no esperábamos, puertas que se cierran y caminos que cambian. Por eso una buena estrategia también necesita flexibilidad. Una líder sabe hacia dónde va, pero entiende que puede tener que cambiar la ruta. No cambia el destino por cada obstáculo. Cambia la estrategia para poder llegar. Y esa capacidad de adaptación es una de las características más importantes del liderazgo. Las metas también construyen nuestra marca personal Hay algo que muchas veces olvidamos: nuestra marca personal no se construye solamente con lo que decimos de nosotras mismas. Se construye con lo que hacemos. Podemos hablar de liderazgo, preparación, compromiso, innovación y visión. Pero nuestra verdadera marca personal se fortalece cuando las personas pueden comprobarlo en nuestros resultados. Una mujer que establece metas y trabaja consistentemente para alcanzarlas transmite algo muy poderoso: confiabilidad. Y la confiabilidad es uno de los activos más importantes de cualquier líder. Tu nombre adquiere valor cuando las personas saben que detrás de él hay una mujer que cumple, que resuelve, que persevera y que sabe hacia dónde va. Tener grandes metas no significa quererlo todo inmediatamente. Significa tener claridad sobre lo que queremos construir y entender que los grandes resultados requieren procesos. Hay metas de corto plazo, de mediano plazo y de largo plazo. Y cada una debe acercarnos a la siguiente. Por eso es tan importante aprender a dividir un gran objetivo en pequeñas acciones. Una gran meta puede parecer imposible. Una acción concreta siempre parece alcanzable. Y muchas acciones pequeñas, realizadas con disciplina, terminan construyendo grandes resultados. Una líder mide, aprende y corrige Otra diferencia entre soñar y liderar está en la capacidad de evaluar. ¿Estoy avanzando? ¿Lo que estoy haciendo funciona? ¿Qué necesito cambiar? ¿Qué estoy aprendiendo? ¿Qué resultado estoy obteniendo? Una líder no se enamora de su estrategia. Se compromete con su objetivo. Si una estrategia no funciona, la modifica. Si necesita aprender algo, estudia. Si no tiene una habilidad, la desarrolla. Si necesita ayuda, busca una mentora. Si se equivoca, aprende. Porque equivocarse no significa fracasar. Permanecer en el mismo error sin cambiar la estrategia, sí puede hacerlo. El liderazgo no se trata solamente de llegar Y hay algo todavía más importante. El verdadero liderazgo no consiste únicamente en alcanzar nuestras metas. También consiste en convertir el camino en una oportunidad para crecer y ayudar a crecer a otros. Una líder que llega sola puede tener éxito. Una líder que, mientras avanza, abre puertas para que otras mujeres también puedan avanzar, construye legado. Por eso nuestras metas deben ser ambiciosas, pero también tener propósito. Porque cuando sabemos para qué queremos llegar, encontramos más fuerza para enfrentar los obstáculos del camino. Tal vez hoy tengas un sueño que llevas años guardando. No lo abandones. Pero tampoco lo dejes solamente en tu imaginación. Escríbelo. Conviértelo en una meta. Ponle fecha. Define qué necesitas. Diseña una estrategia. Da el primer paso. Mide tus avances. Corrige cuando sea necesario. Y vuelve a intentarlo. Porque los sueños pueden mostrarnos dónde queremos estar, pero son las metas, la estrategia y la disciplina las que nos llevan hasta ahí. Y cuando finalmente llegamos, descubrimos algo todavía más valioso: que en el camino no solamente construimos una carrera. Construimos nuestro nombre, nuestra credibilidad y nuestra marca personal. Porque una líder no se define por lo grande que sueña. Se define por lo que es capaz de construir a partir de aquello que soñó.

32 Ale Marroquín Pensando en qué es lo que más satisfacción me deja en la vida, estoy convencida de que ayudar a otras personas a encontrar su mejor versión es lo principal. Compartir lo que a mí me ha servido en el camino no pretende ser una regla fija, pero si logra acortar el proceso de alguien más, la meta está cumplida. Siempre he creído que con una actitud positiva se logran muchas más cosas que instalándonos en la queja o en el pesimismo. Durante años, al leer historias de mujeres y profesionales admirables que cambiaron el rumbo de su vida para dedicarse a lo que amaban, solía pensar: “Qué increíble, pero claro, están en el entorno ideal donde todo se les facilita”. Hasta que un día entendí que no es el lugar donde estás ni la gente que te rodea: eres tú quien decide si insistes o te rindes. El camino nunca es en línea recta. Hay tropiezos, momentos de duda y giros inesperados. Pero cuando tienes un sueño, lo ordenas con paciencia y te comprometes con disciplina, las cosas empiezan a suceder. La niña que no sabía de imposibles Cuando era pequeña, convocaron a audiciones para formar el coro del colegio. Mi primer impulso ¿Te has cerrado puertas por miedo? El poder de la actitud y la tenacidad www.alemarroquin.com @a_marroq

33 fue de pura emoción; jamás pasó por mi mente preguntarme si cantaba bien o si era entonada (hoy, con toda sinceridad, jamás haría una audición de canto). Fui a la prueba y, por supuesto, lo hice fatal. No me seleccionaron. Pero como en mi mente infantil la palabra “rechazo” no existía, toqué la puerta del salón de música todos los días en el recreo para preguntarle a la maestra si ya había un lugar para mí. Insistí tanto que un día me dijo: “Está bien, pasa”. Esa insistencia me abrió la puerta. No porque de pronto afinara de maravilla, sino porque mi determinación fue más grande que la negativa inicial. El peligro de la zona de confort en la vida adulta Con los años y la madurez, nos volvemos hiperconscientes de nuestras fallas. Empezamos a dudar, nos da pena el qué dirán y, muchas veces, nosotras mismas nos cerramos las puertas antes de que alguien más lo haga. Nos instalamos en la zona de confort: un lugar seguro Las voces externas que casi frenan tu propósito donde nada duele, pero donde tampoco nada nuevo florece. Nos convencemos de que “así estamos bien” o de que “ya es muy tarde para empezar”. Hoy quiero invitarte a hacer una pausa y reflexionar con honestidad: • ¿Estás cómoda en tu rutina o estás desarrollando todo el potencial que llevas dentro? • ¿Qué proyectos o sueños dejaste guardados por miedo a equivocarte? • Si una puerta se cerró en el pasado, ¿te aseguraste de buscar otras formas de tocarla? Cuando una puerta se cierra, no significa que el camino terminó; significa que hay que ajustar la estrategia, sacudirse el polvo y volver a intentar con una sonrisa. Cambia el “es muy difícil” por el “voy a descubrir cómo lograrlo”. Cree en tu valor, contagia tu energía y atrévete a dar ese paso que vienes postergando. ¿Qué puerta vas a volver a tocar este mes?

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