24 Patricia Anaya www.yosoyabundancia.me “Mamá, ¿estás ayudando a tu hijo… o enseñándole a depender de ti?” Mamá, ayudarlo en todo podría estar robándole su libertad. Una de las formas más difíciles de amar a un hijo es dejar de resolverle la vida. Como mamá, es natural querer evitarle sufrimientos. Si podemos solucionar un problema, muchas veces lo hacemos sin pensarlo. Le pagamos, llamamos, organizamos, decidimos, justificamos, intervenimos… Y mientras creemos que estamos ayudando, podemos estar enseñándole algo muy diferente: “Tú no puedes solo. Yo tengo que resolverlo por ti.” Esto puede continuar incluso cuando el hijo ya tiene 30, 40 o más años. El problema no es ayudar, el problema aparece cuando nuestra ayuda sustituye su responsabilidad. Porque un hijo que no aprende a hacerse responsable de su vida tampoco aprende completamente a elegirla. Y aquí está lo urgente: 1. Deja de resolver inmediatamente. Antes de intervenir, pregunta: “¿Qué puedes hacer tú para solucionar esto?” No le quites la oportunidad de pensar, decidir y actuar. 2. No tomes las consecuencias que le corresponden. Si tomó una decisión, permite que experimente
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