15 algo que los demás sí poseen. Pero, en el fondo, lo que muchas veces tienen son creencias limitantes profundamente arraigadas en el inconsciente, aunque muy activas en la vida cotidiana. Estas suelen manifestarse en pensamientos como: • “No merezco que las cosas me salgan bien”. • “Hay personas mucho más capacitadas que yo”. • “Si lo consigo, los demás me envidiarán y perderé su aprecio”. Existen innumerables mensajes de auto sabotaje como éstos, que condicionan lo que decimos, hacemos y, por consecuencia, los resultados que obtenemos. Sin embargo, cuando tomamos conciencia de ellos, tenemos la oportunidad de transformarlos y, de esta manera, cambiar el rumbo de nuestra vida. Como decía el escritor Colin Wilson: “Cuando abro mis ojos al levantarme cada mañana, no me encuentro ante el mundo, sino ante infinitas posibilidades de mundo”. Por lo tanto, existen dos maneras de abordar nuestra existencia: enfocarnos en nuestras carencias —aquello que creemos que nos falta— o mirar la vida desde las oportunidades, desde todo aquello que sí se nos ofrece. Dependiendo de dónde fijemos nuestra atención, estaremos favoreciendo que suceda una u otra clase de experiencias. El escritor Brian Tracy afirma: “Uno no obtiene en la vida lo que quiere, sino lo que espera. Nunca podemos elevarnos por encima de las expectativas que tenemos de nosotros mismos”. La buena noticia es que podemos construir nuevas expectativas. No solo aprendiendo a confiar en nosotras mismas, sino también creyendo en la disposición de los demás para colaborar, acompañarnos y ayudarnos en el camino. El auto sabotaje suele ser inconsciente. Por eso, muchas veces basta con reconocer que estamos operando desde ahí para comenzar a transformar nuestra programación mental. Solamente tú puedes dominar tus pensamientos; por lo tanto, tienes el control de tu vida. Si quieres cambiar tu realidad exterior, primero debes trabajar en tu interior. Pero para construir una existencia mejor no basta únicamente con cambiar nuestra mente. Ese cambio profundo necesita ir acompañado de nuevas acciones y nuevas circunstancias. ¿Y qué significa esto? Que para atraer nuevas oportunidades también debemos crear escenarios distintos. Y una de las mejores maneras de hacerlo es aprendiendo de los errores. El error es la base del cambio, y esto es fundamental. Charles Darwin, por ejemplo, siempre llevaba consigo una libreta para anotar aquello que no le cuadraba. Sabía que, de no hacerlo, el subconsciente terminaría borrándolo de su memoria. Darwin comprendió que, observando el error y cuestionando lo establecido, podía acercarse a nuevas respuestas. De esas anotaciones nacieron muchas de las ideas que dieron vida a “El origen de las especies”. Además de mantener un enfoque positivo frente a la realidad, debemos permanecer atentas a las oportunidades que constantemente pasan frente a nosotras. Podemos aprovecharlas… o dejarlas ir. Y tristemente, muchas de ellas no vuelven a repetirse. En resumen, para mejorar la calidad de nuestra vida necesitamos comenzar transformando el escenario de nuestros pensamientos y nuestras acciones, en lugar de perder tiempo y energía tratando de cambiar a los demás o culpando al mundo de todo lo que nos sucede. Recuerda siempre: Si tú cambias… todo cambia.
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