46 Cómo manejar tus emociones sin que te controlen Sentir no es el problema. El problema comienza cuando una emoción toma las riendas y decide por nosotros. Las emociones tienen mala fama Hay quien piensa que sentir demasiado es señal de debilidad, exageración o falta de control. Y también existe el extremo contrario: creer que porque algo se siente intensamente hay que decirlo, defenderlo o actuar inmediatamente. Ninguna de las dos cosas ayuda. Las emociones no son enemigas. Contienen información sobre lo que está sucediendo dentro de nosotros, pero no son instrucciones que tengamos que obedecer. El miedo puede advertir que algo se percibe como peligroso. El enojo puede señalar que un límite fue cruzado. La tristeza puede hablar de una pérdida. La frustración muestra el choque entre lo que se esperaba y lo que ocurrió. La culpa puede invitar a revisar una conducta. Pero sentir una emoción no significa que haya que actuar inmediatamente sobre ella. Becky Krinsky www.recetasparalavida.com
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